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Rockefeller a Gerald Ford: “¿Está haciendo la CIA todo lo que debe en España para frenar el comunismo?”

Poco antes de la muerte de Franco, algunos ministros españoles reconocían a EEUU sus temores ante la inevitable sucesión y el avance del comunismo. El entonces vicepresidente americano, Nelson Rockefeller, trasladó sus cuitas a su presidente, así como a Henry Kissinger: "Debemos hacer lo que sea necesario".

El presidente de EEUU Gerald Ford en 1974.
El presidente de EEUU Gerald Ford en 1974. GTRES

Corría el primer semestre de 1975 y en las altas esferas de EEUU se observaba con inquietud el inminente fallecimiento de Franco, que acarrearía de manera inequívoca un cambio de régimen en España. Tanto el Gobierno español como el de EEUU deseaban una transición no demasiado escorada a la izquierda, aunque reconocían que las corrientes progresistas comenzaban a capilarizar en España. Todo ello, con la renegociación de la existencia de bases americanas en el territorio como telón de fondo.

Conforme unos documentos desclasificados en EEUU con información de la CIA (y que también recogen importantes informaciones sobre España y su proceso de transición democrática), a los que ha tenido acceso Vozpópuli, el vicepresidente estadounidense, Nelson Rockefeller, nieto del famosísimo ultramillonario petrolero, John D. Rockefeller, le decía el 28 de marzo de 1975 al presidente Gerald Ford y al secretario de estado Henry Kissinger: “Me he reunido con el actual ministro de Exteriores en España, Pedro Cortina (padre de Alberto y Alfonso Cortina) y está preocupado por el modo en que se está infiltrando el comunismo en todo el mundo. Están preocupados a este respecto por su inminente transición. En días pasados, hablamos sobre cómo podía ayudar la CIA a esta transición”, a lo que el presidente Ford comentaba “¿está la CIA haciendo algo ahora en España?”.

Kissinger respondió “no podemos hacer nada, pero estoy de acuerdo con Nelson: los comunistas están en marcha”. Después de varias discusiones sobre la situación en Latinoamérica, Ford concluyó con que “creo que debemos hacer en España lo que necesitemos”.

Poco después, el 15 de mayo del 75, publicaban el siguiente memorando, titulado “España, problemas de la sucesión”, reproducido íntegramente:

1.- "El cercano fin de la era de Franco conlleva muchas incertidumbres para España, tanto en lo que se refiere a la sucesión a corto plazo, como a las líneas de desarrollo, a más largo plazo. El dilema político esencial es que el régimen debe cambiar para sobrevivir, pero cualquier cambio real supone amenazas para su existencia. 

2.- A corto plazo nuestra mejor hipótesis es:

- Los pronósticos están en contra de un levantamiento radical en la vida política española durante el periodo de sucesión.

- Lo más probable es una más o menos controlada apertura de la política para dar cabida a los grupos políticos más moderados, anteriormente suprimidos.

- Las oportunidades son mayores que nunca. Juan Carlos y el Presidente Arias (o alguien como él), impulsados por temores comunes sobre las alternativas, incluida una revuelta civil, pueden mantener una gran base de apoyo, al tiempo que impedir asaltos por el control.

- Las posibilidades de tal “modus vivendi” son mayores si Franco se va pronto. Los españoles necesitan tiempo para crear instituciones y evolucionar. El periodo actual, con Franco aún vivo, no conduce más que a tentativas a este respecto. 

3.- Esta estimación se basa principalmente en la función disuasoria del ejército español, que parece unido y dispuesto a aceptar un cambio político, y por lo general ha deseado mantenerse al margen de la política, pero estaría dispuesto a intervenir si se produjera una amenaza importante a la ley y al orden o si un régimen de izquierdas radical fuera a tomar el poder.

4.- Esta previsión también se basa en un pronóstico económico no alarmista a corto plazo, es decir, no es previsible el rápido crecimiento de la pasada década, pero la economía permanecerá suficientemente próspera para impedir un aumento importante de conflictividad laboral. Un fracaso en este ámbito podría alterar los pronósticos de manera significativa y la magnitud de las dificultades económicas de España no se minimizarían. Por otra parte, las decisiones no están enteramente en manos de los españoles, también implican el rumbo económico de Europa. 

5.- Incluso a corto plazo, no puede descartarse una polarización radical de la política española, tal como ha ocurrido en Portugal. Entre las posibles contingencias, se citan las siguientes:

- Un intento para tomar el poder por parte de la familia de Franco o el grupo conservador que le rodea. Esto supondría un reto para la izquierda y los moderados, a quienes el Gobierno podría no ser capaz de reprimir totalmente.

- Un intento de toma de poder por parte de la izquierda más radical, con el apoyo de organizaciones laborales. Dicho intento conllevaría la firme reacción de la derecha y de centro, y de los militares.

- En competencia directa, a corto plazo, las previsiones se inclinan más del lado de la derecha / militares que de la menos organizada izquierda. 

6.- España posee mayor solidez política y económica que Portugal y los líderes españoles lo saben. Sin embargo, los turbulentos acontecimientos allí han intensificado las tensiones en España: los conservadores señalan a Portugal como un ejemplo de los peligros de la liberalización. Los reformistas argumentan que Portugal demuestra los peligros de no haber realizado la liberalización antes. Cualquiera que sea la validez de estos argumentos, el efecto de los acontecimientos en Portugal ha sido endurecer posturas sobre izquierda y derecha y probablemente condensar el tiempo que tiene España para resolver sus problemas. 

7.- La perspectiva de España a más largo plazo es necesariamente más problemática, pero supone el mismo dilema, si incluso una instauración más amplia puede con el tiempo ganar apoyo sin dejar que las cosas se salgan de control. La apertura a la vida política dará lugar, quizá inevitablemente, a cada vez mayores demandas políticas que se derivan de diferencias laborales, conflictos entre grupos de diferente clase y edad, etc. Las tensiones resultantes darán lugar a que algunos aboguen por una mayor represión, pero es cuestionable que el Gobierno tuviese la voluntad o capacidad de llevarlo a cabo. 

-          Las condiciones económicas tendrán un papel importante en la intensificación o reducción de las tensiones políticas.

-          Las fuerzas armadas continuarán siendo de importancia fundamental, como elemento disuasorio contra desafíos extremistas y como árbitro o último recurso en caso de disturbios.

-          Las posturas y políticas de Europa Occidental y Estados Unidos a la larga serán un factor de influencia en la orientación política de España.

-          A  más largo plazo, asumiendo una liberalización cada vez mayor, habría un incremento de fuerzas de izquierda y moderada. Esto conduciría a un aumento de turbulencias en el proceso político español, pero las probabilidades parecen en contra de que la extrema izquierda o la extrema derecha asuman el pleno poder. 

8.- Mientras tanto, ciertos temas de la política exterior española continuarán también a más largo plazo.

Son los siguientes:

-          Prudentes medidas para establecer relaciones más estrechas con Europa Occidental, limitadas por temores de rechazo y ciertas dudas sobre hacia dónde se dirige Europa. Cuanto más liberal sea España, más la acercará a Europa, pero tiene un largo camino que recorrer a ojos de Europa y existen límites sobre lo alto que sería el precio que España tendría que pagar.

-          Los recelos sobre las tendencias en Portugal producidos por la gran preocupación sobre el radicalismo de izquierdas allí y una fuerte reticencia para interferir. Si Portugal abandonase el campo de Occidente, España recurriría a sus defensas e intentaría estrechar lazos con Europa, pero no intervendría abiertamente en Portugal.

-          La política con respecto a Estados Unidos dependerá de un número de variables. En general, cuanto más aislada esté España en Europa, más deseará reforzar una relación especial con Estados Unidos. La percepción de una amenaza desde Portugal tendría efectos similares. Prácticamente, España no tiene otro remedio que recurrir a Estados Unidos para la mayor parte de sus necesidades de armamento.

-          Sin embargo, España sigue teniendo sus reservas con respecto al vínculo con Estados Unidos. Muchos españoles consideran que los derechos de Estados Unidos en España son más importantes para ellos que para España, y algunos los ven como un símbolo vergonzoso del apoyo de Estados Unidos a Franco".

Las bases, a escena

Mientras todo esto ocurría, poco tiempo antes se negociaba la prolongación de la estancia de las cuatro bases americanas en España. Del lado español, se solicitaba, aparte de ayiuda económica, la influencia de EE UU para la aceptación de España tanto en la OTAN como en el Mercado Común, hechos estos que al otro lado del Atlántico manejaban de manera sibilina. 

Sin mojarse en absoluto en ninguna cuestión internacional (Gibraltar, por ejemplo), EE UU intentaba ofrecer una compensación económica a cambio del uso de las bases, pero sin ofrecer nunca una contrapartida política que hiciera sentir segura a la España de la dictacdura respecto al apoyo estadounidense frente a la comunidad internacional. 


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