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Moncloa desechó presentar una moción sobre la unidad de España ante los socios europeos del PP

El Gobierno quiere sacar el independentismo de la campaña catalana y centrarlo en los recortes de Mas. Convergencia se queja de que el Ejecutivo, salvo excepciones, no entra al trapo del debate soberanista. El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, cree que la deriva independentista "está basada en falsedades, es una irresponsabilidad y constituye una traición a los españoles".

Gobierno y PP ven con indisimulado malestar cómo la estrategia del presidente de la Generalitat y candidato convergente, Artur Mas, de centrar el debate de precampaña en la cuestión soberanista está dando sus frutos. Ese es, precisamente, el terreno por donde los populares catalanes no quieren transitar y sí, en cambio, hacerlo por la política de recortes y de ajustes que emprendió CiU nada más desembarcar en el poder, hace dos años, y que aún así no ha impedido que Cataluña sea la Comunidad más endeudada de España

Moncloa se debate entre mantener el perfil bajo y no hacerle la campaña a Mas a dar cumplida respuesta a su órdago soberanista, y encontrar ese punto de equilibrio no es fácil. Una de las últimas decisiones a este respecto ha sido la negativa del director de gabinete de Mariano Rajoy, Jorge Moragas, a presentar una moción, en la cumbre de los populares europeos a favor de la unidad de España, contra el criterio de algunos dirigentes de Génova que defendían que Europa puede parar también los pies a los nacionalistas catalanes. El miércoles se celebró en la capital rumana, Bucarest, un congreso del Partido Popular Europeo previo a la reunión de ayer de Bruselas del Consejo Europeo. Se trataba de un escenario propicio, con los líderes de los partidos “hermanos”, los mismos con los que comparte Grupo parlamentario en la Eurocámara. Pero Moncloa dijo que no, bajo el argumento de que “ahora lo importante es la unión fiscal y bancaria”, no los debates identitarios, al menos, no en público, según señalaron fuentes populares a Vozpópuli.

La cuestión catalana debilita la posición de España en Europa, aducen fuentes del Gobierno, por lo que no es cuestión de airearla, aunque no sean pocos los que intentan trazar paralelismos entre nuestro país y el referéndum que se va a celebrar en Escocia dentro de dos años tras el pacto alcanzado entre los nacionalistas escoceses y el gobierno de David Cameron. A favor de suscitar este asunto ante los socios pesaba el argumento de que hay otros temas que se han llevado a Europa con una buena respuesta por parte de la Unión, como fue la creación de la lista terrorista europea, que incluyó a ETA --y que se fue ampliando con la incorporación de ANV o del PCTV-- o una moción sobre el Prestige que se tradujo en un cambio de legislación sobre el transporte marítimo.

No es que a Moncloa le agrade hablar mucho de educación y de sanidad, habida cuenta del tijeretazo que también ha metido a ambas partidas, pero la crisis catalana tiene unas especificidades que la hace única, no sólo porque ha ido más allá en su política de ajustes --cabe recordar, por ejemplo, el euro por receta-- sino porque acumula la deuda más abultada de todas las Comunidades, 43.000 millones de euros, según los últimos datos del Banco de Españay ha acudido al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) con una petición de 5.000 millones que hace una semana sumó 500 millones más y casi pasó desapercibido, lamentan los populares.

Parte heredado del tripartido, parte responsabilidad de su gestión, lo cierto es que los sondeos apuntan a que no sólo saldrá indemne de una crisis que ha achicharrado vivos a dirigentes políticos de toda Europa, sino que incluso puede alzarse con la mayoría absoluta. En un gesto de osadía política, ha conseguido vincular la crisis al soberanismo y, lo que es más, al “derecho a decidir”, mensaje al que es complicado oponerse. Pero este lamento de los populares, no se comparece con la visión que desde el otro lado de la trinchera mantienen los convergentes. Y es que, según ha podido saber Vozpópuli, salvo algunas arremetidas puntuales, o el famoso “españolizar” del ministro de Educación, José Ignacio Wert, Mas y los suyos se quejan de que Moncloa no entra a su estrategia, de modo que les cuesta alimentar una caldera que requiere de mucha leña de aquí al 25 de noviembre próximo.

Madrid es la región que más aporta al Fondo de Garantía de Servicios esenciales, en concreto, 2.500 millones de euros frente a los 718 de Cataluña

Sí respondió ayer, en cambio, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, quien ante el presidente de la CEOE, Joan Rosell, y de la CEIM, Arturo Fernández, pero, lo que es más significativo, en presencia de representantes de distintas organizaciones empresariales europeas, comentó que la deriva independentista "está basada en falsedades, es una irresponsabilidad y constituye una traición a los españoles, que están haciendo un gran esfuerzo para que todos juntos salgamos de una crisis muy profunda". González contrapuso algunos datos de Madrid y Cataluña para desmontar el discurso del expolio fiscal. Por ejemplo, Madrid es la región que más aporta al Fondo de Garantía de Servicios esenciales, en concreto, 2.500 millones de euros frente a los 718 de Cataluña.

De plantearse en el resto de España "el absurdo debate de los déficits fiscales", la Comunidad de Madrid recibiría "cerca de un 45 por ciento más de ganancia en términos de financiación per cápita, mucho más que Cataluña, pero ese debate es absurdo además de profundamente falso". Por eso, defendió ayer el sucesor de Esperanza Aguirre que "el planteamiento independentista exige una respuesta contundente desde la Constitución y el respeto a la soberaní anacional. No hay --agrfegó-- alternqativa a la unidad y no caben independentismos ni modelos federales, simplemente, no caben".


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