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Los nueve días que llevaron a Francisco Nicolás de Moncloa al calabozo

Los agentes de Asuntos Internos de la Policía iniciaron sus pesquisas el 6 de octubre y arrestaron al presunto estafador el 14 de octubre. Siguieron al joven hasta una imprenta donde escaneaba documentos con membrete de Presidencia del Gobierno... 

Francisco Nicolás Gómez Iglesias durante la recepción a los representantes institucionales en el Palacio Real con motivo de la proclamación del rey Felipe VI
Francisco Nicolás Gómez Iglesias durante la recepción a los representantes institucionales en el Palacio Real con motivo de la proclamación del rey Felipe VI EFE

La detención de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como Pequeño Nicolás, se gestó en solo nueve días. Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía recibieron las primeras informaciones sobre el presunto estafador el 6 de octubre de este año. Y el 14 de octubre lo arrestaron. En esos nueve días, los integrantes de la Unidad de Asuntos Internos realizaron una rápida investigación que incluyó tanto la consulta de diversas fuentes de información como un seguimiento pormenorizado de los pasos del joven. Poco antes de la  esperadísima declaración en sede judicial del famoso Nicolás, un informe policial al que ha tenido acceso Vozpópuli detalla cómo fueron esos días de persecución, paso a paso. 

La Policía recibió dos escritos denunciando a Francisco Nicolás firmados por la jefa de Gabinete de Sáenz de Santamaría y por el director de la Oficina Económica de Moncloa

La denuncia sobre las actitivades presuntamente delictivas del ya célebre Fran partió desde el Ministerio de la Presidencia que dirige Soraya Sáenz de Santamaría. En concreto, la Unidad de Asuntos Internos de la Policía recibió el 6 de octubre de 2014 un oficio de la Secretaría General de Presidencia del Gobierno. En el documento se adjuntaban dos escritos, uno firmado por María González Pico, directora de Gabinete de la vicepresidenta del Ejecutivo, y otro suscrito por Álvaro Nadal, director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno. En ambos textos se comunicaba a los agentes que un tal Francisco Nicolás se había hecho pasar en varias ocasiones por miembro del Gabinete de la vicepresidenta y de la Oficina Económica, así como enlace entre el Ejecutivo y la Casa del Rey, e incluso como colaborador del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), aunque, según esos documentos, carecía en todos los casos de esa representación o cargo. 

Ritmo vertiginoso

Como es conocido, el Grupo IX de Asuntos Internos de la Policía se hizo cargo de las pesquisas. Se iniciaba así una vertiginosa investigación que llevó al joven desde sus visitas a Moncloa, reales o imaginarias, hasta el calabozo, donde acabó tras ser arrestado. Los primeros pasos de los agentes consistieron en recabar toda la información posible sobre el sospechoso y en iniciar un seguimiento de sus movimientos. Todo ello con la presión añadida que suponía el hecho de que las pesquisas implicasen o salpicasen a altas autoridades e instituciones del Estado. Por ello, había que actuar con celeridad. 

Los policías de Asuntos Internos empiezan a seguir los pasos de Francisco Nicolás por las calles de Madrid. Pronto detectan que, en efecto, se movía en lujosos hoteles y con empresarios. El viernes 10 de octubre los investigadores tienen conocimiento de una reunión matenida por su presa y el empresario Francisco Javier Martínez de La Hidalga y la esposa de éste, Rosana Tarrero Vega. El encuentro se produce en el conocido Hotel Villamagna, ubicado en el madrileño Paseo de la Castellana. Fran no podía imaginar que la Policía también estaba al corriente de esta entrevista. 

El joven preparó su presunta estafa en una copistería que la cadena Work Center tiene en el número 47 de la calle Raimundo Fernández Villaverde, muy cerca del domicilio de su abuela

El lunes 13 de octubre el Pequeño Nicolás vuelve a verse con el citado empresario. Al término de la reunión, el presunto estafador se dirige a la copistería que la cadena Work Center tiene en el número 47 de la calle Raimundo Fernández Villaverde, entre Nuevos Ministerios y Cuatro Caminos, muy cerca del domicilio de la calle Maudes donde reside la abuela del joven. Allí, los funcionarios policiales, que pisan los talones al investigado, observan cómo éste escanea un membrete de la Presidencia del Gobierno y, seguidamente, se sienta en una mesa con ordenador dentro de la imprenta para modificar dicho escaneo. Presuntamente estaba falsificando documentos. 

Siempre según el informe policial, en cuanto Nicolás abandona el establecimiento de Work Center, los agentes se identifican ante los empleados de la tienda y les solicitan los documentos que el joven acababa de escanear y manipular. Se trata, según consta en el sumario del caso, de tres hojas impresas por su parte anversa con los logotipos de "Gobierno de España, Presidencia de Gobierno". Horas después, esa misma tarde del 13 de octubre, la Policía detectó otra reunión entre Francisco Nicolás y Francisco Javier Martínez de la Hidalga nuevamente en el Hotel Villamagna. Al finalizar su encuentro, ambos se introducen en un vehículo con chófer de la empresa de alquiler de coches Cabify. Se dirigen al domicilio del empresario, sito en la calle Zurbano. Les siguen de cerca varios agentes.  

De vuelta a la copistería

El coche con chófer donde viajan deja al empresario junto a su casa y a continuación conduce hasta la misma imprenta de la calle Raimundo Fernández Villaverde. Allí dentro, el joven imprime y encuaderna 27 folios; una documentación que otra vez fue facilitada por el empleado de la copistería a los agentes que con posterioridad entraron y se identificaron como tales. En concreto, según la versión de los agentes, esos 27 folios contienen una portada a color en la que aparece la leyenda "Palacio de la Moncloa, Protocolo de Actuación, Javier Martínez de la Hidalga", junto al escudo constitucional de España, un código de barras y el nombre del empresario junto al número 13637114. 

En los documentos impresos por Nicolás en la imprenta aparecían cuentas bancarias, facturas, membretes de Moncloa, la firma del director del CNI... 

Además, en el resto de hojas aparece el membrete con el Escudo Real en la parte superior izquierda y la leyenda "Gobierno de España". El contenido del documento trata sobre el CNI y lleva la presunta rúbrica de Félix Sanz Roldán, director del centro. Asimismo, aparecen cuentas bancarias de Rosana Tarrero, la esposa del empresario supuestamente estafado. Igualmente, en la documentación se incluye un factura con el nombre y el NIF del Pequeño Nicolás. Los agentes que estaban persiguiendo a Nicolás no dan crédito al ver lo que tienen entre manos. 

La entrega

Con los documentos en su poder y los seguimientos llevados a cabo, en Asuntos Internos deciden que es hora de acelerar las cosas. El jefe del Grupo IX mueve ficha. Su decisión es establecer un dispositivo de vigilancia aún más exhaustivo sobre el investigado y sobre el empresario. El objetivo de los policías es acreditar la más que posible entrega de un presunto informe del CNI y comprobar si, a cambio del documento falso, habría alguna prestación económica. Si se produjera la entrega, los agentes estarían ante un flagrante delito de falsedad documental y podrían evitar la posible estafa que iba a padecer el empresario. 

Si se produjera la entrega, los agentes estarían ante un flagrante delito de falsedad documental y podrían evitar la posible estafa que iba a padecer el empresario

A las nueve y media de la noche del mismo 13 de octubre, los policías de Asuntos Internos apostados cerca del domicilio del empresario, en la calle Zurbano, observan la llegada de un BMW de la citada agencia de alquiler de vehículos. De su interior sale Javier Martínez de la Hidalga. En el coche está Francisco Nicolás. Ambos se despiden. Y cuando el empresario entra en el portal de su casa, le abordan los agentes. Pronto comprueban que tiene en su poder el documento falso del CNI. Cuando le preguntan por esos papeles, la víctima arguye que se lo ha entregado un miembro del Gobierno. Y al ser informado de que había podido ser estafado, confiesa que el viernes anterior, en la primera reunión en el Villamagna, habían entregado al chico 25.000 euros. Seguidamente, Martínez de la Hidalga acude a dependencias policiales y declara sobre lo sucedido. 

Diez mil euros que van y vienen

El empresario explica que tras realizar el pago a Francisco Nicolás tanto él mismo como su esposa empezaron a sospechar que todo era un burdo timo urdido por el joven. Por ello, le reclamaron que devolviera el dinero en la misma tarde del día 10 de octubre. Tras una agria discusión, Fran accedió a devolver 10.000 euros ese día y se comprometió a entregarle el resto el lunes 13, según Martínez de la Hidalga. Sin embargo, cuando ambos se reunieron para terminar la devolución, el supuesto estafador volvió a salirse con la suya al lograr que el empresario accediera a volver a pagar los 10.000 euros al día siguiente, martes 14 de octubre

Los datos recabados son ya abrumadores. Es hora de pasar a la acción definitiva. Así, el mismo 14 de octubre, los policías establecen un nuevo dispositivo de vigilancia en el domicilio del empresario engañado. Cuatro agentes y el jefe del Grupo IX preparaban la detención. A las nueve y media de la mañana, puntual como siempre, aparece por el lugar otra vez el Pequeño Nicolás, otra vez en su coche alquilado y otra vez con chófer. Es el momento, ya archiconocido, en que los policías, tras sólo nueve días de intensas pesquisas, acaban con la farsa de este joven que ahora se presenta ante España como una víctima.


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