CONTROL EN EL ESTRECHO

El sabotaje en un radar 'cazapateras' obliga a Interior a gastar un millón de euros

El Ministerio licita de urgencia la reparación de la estación sensora en Sacratif (Granada) del Servicio Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) después de que un incendio "presumiblemente provocado" la arrasara.

Imagen de uno de los centros de control de las cámaras y radares del SIVE.
Imagen de uno de los centros de control de las cámaras y radares del SIVE.

Gasto extra en tiempos de crisis. El Ministerio del Interior se ha visto obligado a licitar por un importe cercano al millón de euros la adquisición del material necesario para poner de nuevo en funcionamiento una de las tres estaciones sensoras que el Servicio Integral de Vigilancia del Esterior(SIVE) tiene en la provincia de Granada. La culpa la tiene el incendio que el 13 de junio de 2013, hace ahora casi año y medio, arrasó las instalaciones y las dejó totalmente inutilizables. La investigación sobre este suceso arroja ahora que el mismo fue "presumiblemente provocado" y que ha causado un importante 'agujero' de seguridad en la lucha contra la inmigración y el narcotráfico en esta zona del Mediterráneo.

Interior justifica el elevado gasto en que la vigilancia en la costa granadina presenta "importantes disfunciones y carencias" desde el incendio que destruyó la antena

Así lo reconoce el pliego elaborado por el departamento de Jorge Fernández Díaz para adjudicar el contrato para "el suministro de los equipos y medios técnicos" necesarios para la puesta en marcha de nuevo de estas instalaciones del SIVE. Dicho documento, al que ha tenido acceso Vozpópuli, recoge que el fuego arrasó aquel día el radar, el sistema optrónico y el shelter con equipos de la antena situada en el cabo Sacratif, en la costa granadina. De hecho, en el mismo se recalca que las llamas ocasionaron "la destrucción total" de la antena. Además, el Ministerio reconoce en el pliego que el incendio fue "presumiblemente provocado", aunque no apunta a quiénes pudieron ser sus autores ni su móvil.

Interior ha presupuestado el valor estimado para "la adquisición de una estación sensora completa nueva" en 820.000 euros. A esta cifra hay que sumar el Iva, lo que eleva el coste final para el erario público de la reparación de los daños del sabotaje a 992.200 euros. Esta cantidad supone una quinta parte de todo el presupuesto que el departamento de Fernández Díaz tiene previsto invertir en 2015 en el SIVE y que asciende a 5 millones de euros. No obstante, el Ministerio aspira a que parte del gasto sea cofinanciado por la Unión Europea "con cargo al Fondo Europeo para las Fronteras Exteriores".

Importantes disfunciones

El documento justifica el elevado gasto en que "la reposición de esta estación sensora es totalmente necesaria para el mantenimiento de la operatividad del sistema en una zona en la que se registra un alto nivel de actividades relacionadas con la inmigración ilegal y con la actuación de redes dedicadas a tráfico ilegales" en referencia a los 'narcobarcos'. De hecho, recalca que en el año y medio transcurrido desde la destrucción de la misma el "despliegue del SIVE en esta zona presenta importantes disfunciones y carencias que deben subsanarse a la mayor urgencia posible". "Por ello -continúa el pliego- se considera que existen razones de interés público que aconsejan la tramitación del expediente de contratación por el procedimiento de urgencia". En cinco meses, las nuevas instalaciones deben estar plenamente operativas.

La Guardia Civil ha detectado en la zona que cubría este radar "un alto nivel de actividades" relacionadas con la inmigración ilegal y el narcotráfico

Granada cuenta, además de la antena de Cabo Sacratif, con otras dos instalaciones similares en La Herradura (Almuñécar) y Castell del Ferro, que junto con la arrasada por el fuego permitían a la Guardia Civil vigilar toda la costa de la provincia. Durante la primera semana de funcionamiento de este SIVE, a comienzos de 2005, ya puso de manifiesto el incesante tráfico ilegal de personas y droga que surcaba sus aguas. En aquellos siete primeros días el radar 'cazó' pateras con un total de 84 inmigrantes a bordo y permitió interceptar una lancha rápida que transportaba más de cuatro toneladas de hachís. Desde entonces, la localización de embarcaciones de ambos tipos había sido un constante goteo.

Sin embargo, esa situación cambió la noche del 13 de junio de 2013. Aquel día, el fuego arrasó las instalaciones de Cabo Sacratif. La Guardia Civil inició una investigación para conocer el verdadero origen de las llamas hasta concluir que el suceso había sido provocado, detalle que hasta ahora no había trascendido. Entonces se aseguró públicamente que el SIVE seguía funcionando "con normalidad" gracias a las dos antenas de la provincia que seguían siendo operativas, aunque la realidad, como reconoce ahora Interior, era muy diferente. Ahora, el Ministerio quiere invertir un millón de euros en subsanar las "importantes disfunciones y carencias" que el control de esta zona del Mediterráneo ha sufrido en los últimos 17 meses.


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