POLÉMICA POLICIAL

Interior 'castiga' con el cese al antidisturbios que resultó herido grave en los altercados del 22-M

La destitución del responsable de Puma 70 se produce sólo unos días después de que el Ministerio concediera la medalla al valor a los dos jefes del dispositivo, señalados por los agentes como responsables de que hubiera más de 60 policías heridos.

Imagen de los altercados que se registraron tras la manifestación del 22-M.
Imagen de los altercados que se registraron tras la manifestación del 22-M. EFE

Sin medalla y, ahora, cesado. El inspector responsable de Puma 70, el grupo de los antidisturbios cuyos miembros resultaron heridos durante el 22-M tras ser rodeados por manifestantes violentos, ha sido informado por sus superiores de que el próximo lunes 13 de octubre se le comunicará su baja forzosa en la Unidad de Intervención Policía (UIP), por lo que tendrá que retornar a su antiguo destino en la comisaría de Cartagena. El cese del agente, que fue uno de los heridos más graves durante aquellos altercados con una brecha en la cabeza que necesitó 14 grapas, se produce sólo dos semanas después de que los máximos responsables de aquel polémico dispositivo fueran condecorados con una cruz roja, que conlleva un incremento del sueldo del 10%. Él y otros miembros de su grupo no han recibido ninguna distinción.

La Dirección General de la Policía alega que el inspector ya no da "el perfil psicofísico" para estar al mando de un grupo de los antidisturbios

La destitución le fue comunicada al afectado verbalmente este miércoles, según fuentes cercanas al agente, quien aún no conoce los detalles de la mismas. Sin embargo, otras fuentes aseguran a este diario que en la orden que firmará el próximo lunes se reflejará como motivo que "ya no da el perfil psicofísico" para estar al frente de un grupo de la UIP. De hecho, la Dirección General de la Policía le ha mantenido apartado de la dirección de su grupo desde que ocurrieron los sucesos del 22-M. Primero, por la baja médica hasta que curó las graves heridas que sufrió en la cabeza. Posteriormente, porque fue destinado a un destino burocrático dentro de las oficinas de la Unidad.

Sin embargo, las fuentes consultadas por este diario niegan que el policía hubiera perdido las facultades para seguir desempeñando su función y hablan de "venganza" por sus críticas al despliegue policial con el que se hizo frente a aquellos altercados. De hecho, estando aún de baja por las heridas, declinó asistir a un acto en el que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, se reunieron con los agentes que participaron aquel día en el dispositivo para mostrarles su apoyo. Entonces, las críticas de los policías y de sus sindicatos se centraban en los máximos responsables de la Policía aquel día, los comisarios Floretino Villabona y José Miguel Ruiz Iguzquiza, cuya destitución exigieron.

"Humillación", "desprecio", "vergüenza"

Sin embargo, el cese de ambos mandos no se produjo. Ignacio Cosidó zanjó la polémica con el relevo de un subordinado de ambos, el inspector jefe Javier Virseda, y la promesa de mejorar los equipos de protección de los antidisturbios con nuevos cascos, chalecos, escudos y espinillerasEn su comparecencia en el Congreso de los Diputados un mes después de los graves incidentes, Cosidó aseguró que la “información reservada” que su departamento abrió tras los sucesos había concluido que el despliegue policial que organizaron los mandos ahora condecorados fue “correcto” y que el número de agentes destinados al mismo, en total 1.679, fue el “idóneo”. De hecho, el máximo responsable de la Policía sólo admitió errores de “coordinación y comunicación” entre los grupos que intervinieron aquel día, de los que hizo único responsable al subordinado de ambos comisarios, pero no a éstos.

La polémica parecía haber amainado hasta que el pasado 23 de septiembre, como adelantó Vozpópuli, el Ministerio del Interior decidió conceder la medalla roja al valor a los dos comisarios. La decisión provocó un enorme malestar en el seno de la Policía, sobre todo cuando se supo que no había sido condecorado, precisamente, el jefe de Puma 70 ahora cesado, el herido más grave de los 67 agentes que sufrieron lesiones el 22-M. De hecho, sólo tres integrantes de su grupo, dos subinspectores y un oficial, recibieron esta distinción. Aquel día comenzaron a circular entre agentes de las UIP mensajes en los que se hablaba de "humillación", "desprecio" y "vergüenza" ilustrados, precisamente, con una fotografía de la cabeza abierta del agente ahora castigado por Interior. 

La noticia de su próximo cese ya ha provocado las primeras reacciones entre sus compañeros y algunos sindicatos policiales. Alfredo Perdiguero, portavoz del SIPE, aseguraba a este diario su "indignación" por la decisión de Interior. "No se han conformado con no condecorarle cuando era el agente que más se lo merecía; no se han conformado con dar medallas a los responsables de aquel desastre que fue el 22-M, sino que ahora, además, lo cesan", señala este dirigente sindical quien, además, incide en la idea de que el relevo del jefe de Puma 70 "no tiene nada que ver con su capacidad. Es simplemente y llanamente una venganza".


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