DOCUMENTO INTERNO

Interior ordena extremar la seguridad para los policías: chaleco antibalas ante el "mínimo riesgo"

Una circular interna del 'número 2' de Cosidó, el comisario Eugenio Pino, establece el uso obligatorio de esta prenda de protección para todos los agentes uniformados que patrullen y para aquellos que intervengan en actuaciones con "amenaza para la integridad física" aunque sea reducida.

Policía recogen pruebas tras el atraco de Vigo que ha provocado el reparto urgente de chalecos a los agentes.
Policía recogen pruebas tras el atraco de Vigo que ha provocado el reparto urgente de chalecos a los agentes. EFE

Chaleco antibalas obligatorio ante el más "mínimo riesgo". El director adjunto operativo de la Policía, el comisario Eugenio Pino, 'número 2' de Ignacio Cosidó, ha distribuido en los últimos días por todas las comisarías una circular interna en la que fija cuándo deben usar los agentes esta prenda de protección. El escrito, elaborado tras la reciente muerte de una policía que no la portaba tiroteada por un atracador en Vigo y el posterior anuncio de la adquisición de una elevada partida de estos equipos, detalla en seis puntos aquellas circunstancias en las que su uso será a partir de ahora obligatorio. Entre ellas, para todos los agentes que patrullen uniformados por las calles así como para los que intervengan "en aquellas actuaciones, en las que por su complejidad o por los antecedentes de hecho, se prevea que pueda existir el mínimo riesgo". El alto mando policial prohíbe también que los chalecos antibalas queden almacenados, como ocurría hasta ahora, o que los responsables de la comisaría restrinjan su uso.

El 'número 2' de la Policía aprovecha la circular internar para acusar implícitamente al anterior gobierno socialista de la falta de chalecos antibalas

La circular, distribuida el pasado 23 de diciembre por "todas las dependencias del Cuerpo Nacional de Policía" y a la que ha tenido acceso Vozpopuli, se dicta sólo unos días después de que Interior hiciera pública una nota de prensa en la que, tras las protestas de los sindicatos policiales ante la carencia de chalecos policiales, anunciaba la distribución urgente de miles de unidades de esta prenda antes de finalizar el primer semestre de 2015. Esta compra vino acompañado con la promesa a los representantes de los agentes de elaborar una directriz interna para definir en qué situaciones es obligatorio el uso de dicha medida de protección. La circular del comisario Pino pretende, precisamente, aclarar cuándo se debe usar la misma y bajo qué circunstancias. Eso sí, en la misma se aprovecha para culpar de modo implícito de la falta de estos equipos de protección al anterior gobierno socialista ya que recalca que "desde 2011 [....] se ha iniciado el proceso de asignación y dotación individual" de los mismos a los agentes.

Así, el escrito reconoce que "ante el fatal desenlace de recientes sucesos violentos" se ha creado la necesidad de "remarcar determinados aspectos sobre el uso de recursos materiales de autoprotección ante este tipo de situación" con el fin de "garantizar la seguridad en las actuaciones de los miembros del Cuerpo Nacional de Policía y proteger la integridad física de los mismos". En primer lugar, en aquellas plantillas donde se haya realizado ya el suministro de chalecos antibalas, ordena a sus responsables a que procedan "a su entrega y asignación a los funcionarios policiales con carácter individual, progresivamente en función de la operatividad y peligrosidad del puesto de trabajo que ocupen". 

"Prohibido su almacenamiento"

Los agentes que "tendrán preferencia" para recibir su propio chaleco antibalas serán los que "presten sus servicios en el ámbito de protección de la seguridad ciudadana" que incluye tanto a los policías que actúan en la "prevención de la delincuencia (atención al ciudadano y Unidades Operativas de Respuesta)", como "seguridad y custodia" y en los "servicios de protección y brigadas móviles". En este sentido, la orden interna recalca que queda "prohibido su almacenamiento y restricción de uso" al conocerse tras la muerte de la policía que centenares de estas prendas estaban arrumbadas en dependencias oficiales.

A partir de ahora, todos los coches radiopatrullas de la Policía deberán contar con tantos chalecos antibalas "como ocupantes tenga dicho vehículo"

En aquellas plantillas donde no haya chalecos suficientes "para todos los integrantes de las patrullas uniformadas", el comisario Pino determina que deberán tener "cantidad suficiente para su utilización colectiva a fin de cubrir las necesidades de los servicios en que puedan requerirse". Eso sí, recalca que todos "los vehiculos con distintivos policiales", en referencia a los coches radiopatrullas o 'Z', "deberán contar, en todo caso y como dotación obligatoria de los mismos, de tantos chalecos como ocupantes tenga dicho vehículo".

Respecto a otros servicios operativos distintos a los de patrulla, "ya sea de paisano o de uniforme" y en los que se considere que existe "un riesgo para la integridad física de los funcionarios que los desempeñen", Interior determina que si no ha sido posible dotar a los agentes de chalecos antibalas "de carácter individual", ordena que sean "asignados de dotación colectiva para la realización de los mismos". También serán obligatorios en aquellas "actuaciones en las que se por su complejidad o por los antecedentes de hecho, se prevea que pueda existir el mínimo riesgo o amenaza para la integridad física de los actuantes o de terceras personas".

"Estricto cumplimiento"

Por último, concluye que en otros despliegues en los que "no concurran las circunstancias de riesgo o amenaza", el uso o no de los chaleco antibalas quedará a la discrección del "responsable del servicio encomendado, atendiendo a criterios de oportunidad y congruencia". En el último punto de su escrito, el comisario Pino recalca que la entrega de esta prenda supone para los agentes "la responsabilidad de su utilización". De hecho, el 'número 2' de la Policía concluye que la normas incluidas en su escrito son de "estricto cumplimiento".

La orden interna ha sido bien recibida por las diversas fuentes policiales consultadas, que lamentan, sin embargo, que se haya tenido que producir la muerte de una agente para que Interior fuera consciente de la carencia. No obstante, algunas de éstas discrepan en el hecho de que el uso sea "obligatorio" y apuntan a que en verano, con la llegada del calor, muchos agentes de los radiopatrullas se van a resistir a utilizarlo. "A partir de entonces comenzarán las sanciones y los problemas", añaden. 


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