Hacienda trazará unas 'líneas rojas' sobre el gasto del Gobierno catalán

Montoro se dispone a meter en cintura el despilfarro económico del gobierno catalán

Las cuentas no le salen a la Generalitat catalana, con un agujero en sus presupuestos de 2.500 millones que pretende que pague el Estado. Pero Montoro está dispuesto a reaccionar en el próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro Efe

El ministro de Hacienda se dispone a poner firmes a los responsables económicos de la Generalitat de Cataluña. Las cuentas no le salen a Artur Mas, como se ha comprobado en la elaboración de sus presupuestros para el próximo año, que presentan un agujero de más de 2.500 millones que pretende que le sufraguen alegre y generosamente las arcas del Estado. Es lo que el conseller de Economía, Mas-Colell, ha calificado como Presupuestos 'de alto contenido político', es decir, que fía el encaje de sus cuentas a una negociación con el Gobierno central para que le saque las castañas del fuego.

Líneas rojas del gasto

Pero no es esa la idea que se tiene en Moncloa. Mientras Artur Mas dedica su tiempo a elaborar un calendario sobre cómo se ha de perfilar el camino de Cataluña hacia la independencia, las finanzas de su comunidad presentan un aspecto preocupante, desbordadas de números rojos. El presupuesto que acaba de presentar no cuadra por ningún lado y recoge datos tan significativos como que el gasto social se retrotrae a cifras de hace diez años. De eso no habla el 'president', pero sí va a hacerlo el ministro de Hacienda quien pretende señalarle al conseller Mas-Colell las líneas rojas de la financiación de su comunidad en el próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera, que aún no tiene fecha pero que se celebrará antes de final de año. 

Es el Estado el que paga las facturas de Cataluña, el que facilita que cobren los funcionarios, que se paguen las pensiones, que no cierren las farmacias

Los mensajes políticos que emanan desde el Gobierno central hacia Cataluña son siempre en clave positiva. Es el Estado el que paga las facturas de Cataluña, el que facilita que cobren los funcionarios, que se paguen las pensiones, que no cierren las farmacias. El Gobierno no va a abandonar a los catalanes, insisten en sus discursos los altos cargos del Ejecutivo del PP, pero ahora llega el momento de ponerse firmes y no admitir flexibilidad alguna con las cifras. "No contemplo que no lleguen los fondos, deberán aparecer, nos jugamos los servicios públicos", insistía Mas-Colell a modo de chantaje. Incluso se remontaba a la famosa 'deuda histórica' para hacer valer los derechos de la Generalitat a recibir esta financiación extra.

Un desvío desmesurado

El déficit de las cuentas catalanas está cifrado para el año próximo en un 0,7 por ciento pero la Generalitat pretende que ese indicador se pueda corregir al menos hasta el 1,5 por ciento. Si no se les permite, habrá problemas, comentan fuentes de la Generalitat. Los dirigentes nacionalistas esgrimen que sus problemas son similares a los de gran parte de las comunidades autónomas, que según Fedea, podrían desviarse de media un 1,8 por ciento.

Montoro, sin embargo, no comparte este criterio. No hay margen y, además, Bruselas no lo admitiría. Fuentes de su departamento señalan que durante el próximo Consejo Fiscal se señalarán muy expresamente a los representantes catalanes cuáles han de ser los márgenes de su actuación. No habrá ni excepciones ni manga ancha, señalan. Y recuerda, por ejemplo, el despilfarro absoluto en el que han incurrido los líderes nacionalistas en los últimso meses, volcados en campañas de propaganda para sacar adelante el referéndum del 9N, sin preocuparse de asuntos que afectan directamente al día a día de la población.

Entramos en un año electoral determinante y todos los barones autonómicos del PP, apurados también con sus cifras y presupuestos revisan con el rabillo del ojo las relaciones financieras de su Gobierno con Cataluña. No se aceptaría ningún tipo de relajación ni de contemplación especial. Fedea emitió ayer un informe según el cuál los gobiernos regionales plantean un aumento medio de sus desembolsos equivalente al 1,4 por ciento. Está en riesgo la continuidad de muchos gobiernos, pero también está en riesgo nuestro compromiso con Bruselas. El pulso está echado.


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