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Derroche ferroviario: Fomento pensaba gastar más de 2.000 millones en renovar solo 15 estaciones

El anuncio de Ana Pastor de revisar 24 proyectos de construcción o renovación de terminales de tren para ahorrar 750 millones retrata un paisaje de despilfarro en materia de infraestructuras. Varias ciudades insisten en soterrar sus vías, algo casi inviable hoy. 

Acceso a la Estación Campo Grande de Valladolid, cuyo proyecto de renovación ascendía a 400 millones de euros.
Acceso a la Estación Campo Grande de Valladolid, cuyo proyecto de renovación ascendía a 400 millones de euros.

Las ciudades que ya tienen o tendrán, si la crisis no lo impide, alta velocidad imaginaron modernas estaciones de tren de corte futurista con las vías soterradas antes de que llegaran los ajustes. El movimiento era sencillo: aquellas que enterrarían sus vías crearon sociedades integradas por Fomento y el consistorio de turno para tapar los terrenos donde se asientan los raíles, y así recuperar lo invertido en hacer las nuevas estaciones y en soterrar las vías con la venta del suelo. Pero el ladrillo ha muerto y Fomento huye de estas sociedades como la peste; mas todavía, muchas de las estaciones tardarán en ver la luz, cuando no seguirán como están, de acuerdo con los planes actualizados por la ministra Ana Pastor.      

La semana pasada, Pastor aseguró en el Foro de Cinco Días que su ministerio presentará antes del 31 de marzo de 2013 un plan de racionalización similar al de Aena para revisar proyectos de construcción y/o reforma de 24 estaciones de tren, casi todas con alta velocidad. Una revisión cuyos detalles se desconocen que persigue ahorrar algo más de 700 millones de euros. El plan fue aplaudido en foros como ejemplo de contención del gasto, si no fuera porque la realidad desvela algo más preocupante. Y es que solo 15 de estos proyectos costaban más de 2.000 millones, una suma imposible.

Con la revisión, el coste total para renovar o construir nuevas estaciones seguirá superando los 1.000 millones de euros.

Algunos de los municipios pergeñaron proyectos inalcanzables, como Granada, donde solo la nueva estación tenía presupuestados 423 millones de euros. O Valladolid, con un soterramiento diseñado por el prestigioso arquitecto Richard Rogers y en la que solo la estación se valoraba en 400 millones. O el complejo pensado en León, por 300 millones. O el de Murcia, estimado en 276 millones. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha asegurado que éste último verá la luz, según publica estos días la prensa murciana.

Las nuevas estaciones gallegas también costaban lo suyo: 180 millones la de A Coruña y otro tanto la de Vigo, 70 la de Ourense y 25 la de Santiago. Otras que no superan los 100 millones son las de Albacete (48 millones), Loja (46), Cuenca (20), Lugo (13), Requena (12), Medina del Campo (12)… Muchas no conocen aún la alta velocidad, caso de la de Medina del Campo (Valladolid), que espera la conexión por AVE con el noroeste para contar con una propia.

Ahora, aseguran fuentes de Renfe y Adif, muchas de estas sufrirán un tajo considerable, aunque el coste total de todas ellas seguirá siendo astronómico. De tener en cuenta el recorte anunciado por Ana Pastor, el cómputo global seguirá superando los 1.000 millones. Demasiado dinero para el tren sin que los ingresos por la venta de billetes hayan rentabilizado siquiera el coste de explotación por mover naves tan caras. El 31 de marzo del año que viene muchas ciudades se llevarán un chasco. 


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