POLÉMICA CONDECORACIÓN

Interior se remonta a la Guerra Civil para justificar la medalla policial a la Virgen del Amor

El expediente que elaboró el equipo de Jorge Fernández Díaz para conceder la condecoración a Nuestra Señora del Amor hace alusión a hechos acaecidos en 1938.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en una imagen de archivo
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en una imagen de archivo Agencias

Tres folios. Eso es lo que ocupa el expediente administrativo que elaboró el Ministerio del Interior el pasado 29 de enero para justificar la polémica concesión de la medalla al Mérito Policial a Nuestra Señora Santísima del Amor. Tres folios en los que el departamento de Jorge Fernández Díaz no duda en remontarse a 1938, en plena Guerra Civil, para encontrar argumentos que justifiquen la polémica entrega. El expediente, al que ha tenido acceso Vozpópuli, destaca también que el objetivo último de dicha condecoración es pedir a la Virgen que "guíe a la Policía en la difícil misión que tiene encomendada".

El Ministerio le impone la medalla a la Virgen del Amor y le pide que le acoja "bajo el manto de su protección y con el ruego de que nos guíe en la difícil misión que la Policía tiene encomendada"

El documento, que ha llegado a la Audiencia Nacional a raíz de una denuncia presentada contra dicha medalla por Europa Laica y el Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL), detalla que la concesión de la misma se acordó por la larga relación entre la Policía y la Hermandad de Nuestro Padre Jesús El Rico, de Málaga, cofradía que venera a la Virgen del Amor como "corredentora de la humanidad y mediadora universal de todas las gracias dispensadas por Dios". Según el expediente de Interior, la relación de este cuerpo policial con dicha hermandad es estrecha, sobre todo en Semana Santa, y se remonta exactamente al 14 de junio de 1938, cuando el Ministerio Público del entonces Gobierno de Francisco Franco nombró al Cuerpo de Investigación y Vigilancia, uno de los antecesores del Cuerpo Nacional de Policía, "hermano mayor honorario de la cofradía". Desde entonces, un comisario ha asistido a todas las procesiones de la Hermandad.

El documento destaca que la cofradía "es conocida en toda España por tener el privilegio" de liberar un preso todos los Miércoles Santos y que, además, comparte con la Policía los valores de "la dedicación, el desvelo, la solidaridad y el sacrificio". Todo ello, continúa el expediente, ha hecho que "en el siglo pasado y en éste", la hermandad y el cuerpo policial hayan mantenido "una colaboración estrecha e intensa" y que en 1999 Interior ya hubiera concedido la medalla policial a la cofradía. Es por ello que el Ministerio decidió en enero "honrar a María Santísima del Amor con la imposición de la Medalla de Oro con caracter honorífico, como muestra de nuestro reconomiento y respeto". Con ello, añade, pretendía que la Virgen acogiera a la institución "bajo el manto de su protección y con el ruego de que nos guíe en la difícil misión que la Policía tiene encomendada".

Ni muerta ni mutilada

Como adelantó el pasado 11 de abril este diario, la Audiencia Nacional estudia la legalidad o no de la concesión de dicha medalla después de que Europa Laica y MHUEL interpusieron una demanda para que la Justicia determinase si era procedente o no en base a la vigente ley de honores y distinciones que una Virgen fuese merecedora de dicha condecoración. En concreto, la demanda cuestionaba que desde el departamento que dirige Fernández Díaz se reconociese a una "figura religiosa, que no es persona ni por tanto tiene entidad jurídica, ni es ni puede ser sujeto de derechos ni obligaciones". Las dos asociaciones laicas que han denunciado la concesión de la medalla consideran la misma una decisión "arbitraria" e "irracional".

Las dos asociaciones denunciantes recuerdan que la finalidad de una condecoración sólo se cumplen si se otorga a personas que puedan adoptar comportamientos ejemplares

"Si bien es cierto -indicaba el escrito- que la concesión de una condecoración no constituye un acto reglado de la Administración, sino discrecional, no es menos cierto que el acto debe enmarcarse dentro de la ley que lo regula. Y en el supuesto de autos, el acto traspasa la barrera de la discrecionalidad para adentrarse en el campo de la arbitrariedad". En este punto, la representación legal de Europa Laica y MHUEL subrayaba que, "desde el más absoluto respeto, resulta palmario que Nuestra Señora María Santísima del Amor ni es miembro funcionario de los Cuerpos que contempla la ley (tampoco la Cofradía a la que se refiere la Orden ministerial) ni es persona". Y añade: "No siendo persona no puede predicarse de ella la muerte o la mutilación ni en acto de servicio ni en ningún otro, y por lo mismo tampoco ha podido realizar ninguno de los servicios, comportamientos o actuaciones" que enumeraba la ley.

Para Europa Laica y MHUEL, circunstancias como la fe y la confesión religiosa constituyen un "atributo de la conciencia individual" y deberían quedar circunscritas a la esfera privada. Asimismo, la demanda insistía en que la entrega de la medalla a la Virgen debía ser impugnada por ser una decisión "arbitraria" e "irracional". Además, aludía a una sentencia del Tribunal Supremo según la cual las distinciones y recompensas son un modo de fomentar comportamientos beneficiosos para los intereses generales, "finalidad que sólo se cumple si son otorgadas a personas que puedan adoptar esos comportamientos para que sigan manteniéndolos y para servir de ejemplo a otras".


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