Análisis

Es peligroso enfurecer a Rajoy

"No vuelva usted aquí para hacer y decir nada. Le tomo a usted más en serio que muchos de los suyos. Ha estado patético". Mariano Rajoy remató su última réplica a Pedro Sánchez sin contemplaciones, sin clemencia, a volapié. El supuesto guión acordado de los líderes del bipartidismo había volado por los aires.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, antes del inicio de la sesión de tarde del debate del estado de la nación.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, antes del inicio de la sesión de tarde del debate del estado de la nación. EFE

El jefe de filas del PSOE, un parlamentario 'pietierno', cometió quizás un error al escarbar con insistencia en la negra figura de Bárcenas, el extesorero esquiador, el "cadáver" en el armario del PP, y Rajoy, que domina a la perfección el mecanismo del debate del estado de la nación, se revolvió furioso y entró a degüello.

La tarde era muy complicada para Pedro Sánchez, debutante en estas lides. Con un rabillo del ojo en su bancada dividida y otro en Podemos, el enemigo a las puertas, intentó hacer frente a la avalancha de los datos de la recuperación con los que Rajoy había inundado el Hemiciclo por la mañana. En forma atropellada, sin más proyecto que el anuncio de derogar una serie de leyes del PP, Sánchez veía que el territorio de lo económico lo tenía perdido -precariedad, impuestos y... hasta el Castor, un proyecto del Sebastián de Zapatero- y buscó el flanco débil del rival en la corrupción. Le llamó mentiroso, restregó los viajes de Ana Mato y llegó luego a reprochar a Rajoy que machacara a martillazos el ordenador de Bárcenas. Incluso recordó los SMS delatores, dibujando una minuciosa radiografía del extesorero truhan en forma de vidas paralelas con el presidente del PP. Las aguas se habían desbordado.

Cruce de golpes

Fue ahí cuando Rajoy acusó elgolpe y, en primera instancia, acusó a su interlocutor de pensar más en Pablo Iglesias que en los problemas del país, le echó en cara el bajo nivel de su intervención, e incluso llegó a sugerirle que "la próxima vez puedo escribirle yo el discurso para contestarme, más moderado y más sensato". Redoble de golpes bajos. En el hígado. Donde se corta la respiración.

Incurrió Sánchez en un error infantil, al llevar escrita la segunda réplica, un desliz de principiante, cuestión con la que hizo mofa el presidente del Gobierno. El líder socialista, algo desnortado, incluso sacó a la palestra a la innombrable, a Susana Díaz, pensando por error que Rajoy la había mentado, cuando no hubo tal. Eso sí, le puso en bandeja un azimut letal: "¿Le preocupa más el señor Iglesias o la señora Díaz?". Un diputado andaluz sacó la bandera de su región.

La idea era salvar al soldado Sánchez. No ensañarse en la refriega, colaborar para que pueda mantenerse al frente de un enrabietado PSOE con el que poder hilvanar proyectos de futuro. En la línea del pacto contra el terrorismo yihadista. No se transmitió esa impresión. Rajoy se enfureció, algo muy inconveniente en un cara a cara de esta trascendencia. Sánchez carece de la necesaria esgrima para salir con bien de ese escenario. Y empezó a recibir duro. "No ha dado usted la talla", llegó a decirle Rajoy en medio del vendaval. A estas alturas, tanto Iglesias como Díaz estaban seguramente frotándose las manos. En los escaños socialistas, menudeaban los gestos de contrariedad. No todo había salido como estaba planeado. Algunas versiones apuntaban a que Rajoy, incluso con su ataque furibundo, había colaborado a consolidar a Sánchez. Una explicación voluntariosa.  

Podemos en la antesala

La mañana había arrancado en forma ortodoxa. Aburrida pero dentro de los cauces de lo esperado. El gallego había arremetido contra los 'remedios mágicos', los 'voluntarismos mágicos' y 'la ventolera ideológica', estos es, contra Podemos y Ciudadanos, dos plurales que inquietan el horizonte electoral del PP. En un discurso autocomplaciente y trufado de optimismo, el presidente del Gobierno se había presentado más como futuro candidato y aspirante a repetir otro cuatrienio en la Moncloa, que como jefe de un Ejecutivo que ve expirar la última hoja del calendario. Y contó con dos aliados. El primero, recordar que 'los españoles no son tontos', es decir, saben reconocer que los sacrificios realizados tenían un por qué. Y, desde luego, que no se dejarán engatusar por quienes prometen objetivos inalcanzables, quimeras inaprensibles.

Rajoy remachó una idea ya asentada. Estas liturgias parlamentarias las gana siempre quien tiene el BOE. Y así fue. Anunció una tacada de medias eufónicas, sensatas y apetecibles. Algunas de ellas, como la 'segunda oportunidad', que el PP había rechazado a propuesta de UPyD y que ahora ha incorporado Ciudadanos a su mochila. Otras, muy sugestivas, como la tarifa reducida para los contratos indefinidos, las ayudas a las familias monoparentales con dos hijos, ventajas para los emprendedores, trabajadores por cuenta propia... Clases medias, familias, autónomos: el espectro social que tradicionalmente ha votado al PP. El nicho donde permanece el voto de Rajoy. Amén de la promesa más sonada: tres millones de empleos, medio millón por año. Para el futuro, para cuando sea reelegido. Porque la clave de todo su discurso es que gracias a sus buenas políticas, a su negativa a pedir el rescate, se ha podido estabilizar la economía. Y que sólo si continúa este equipo al frente del país podrá coronarse la ascensión sin contratiempos. "Lo que ha se conseguido en tres años se puede destruir en tres meses", dijo, con la mente puesta en los dos convidados de piedra de la jornada: Podemos y Ciudadanos. Para eso se paseó por Grecia y hasta se recreó en el último Consejo Europeo, en el que España le paró los pies a Tsipras.

"Hechos", la hora de los hechos, no de las palinodias ni de las monsergas televisivas. Solo se puede hacer política social si está amparada en una sólida política económica. Los números, que recitó convenientemente durante su larga perorata, le avalan. Era el momento de sacar pecho. Y lo hizo. Ahora toca recoger los frutos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba