José Luis Ayllón, hombre de Soraya, se integra en la portavocía del Gobierno

Rajoy se viste de candidato y refuerza la comunicación del Gobierno y del PP

Rajoy se ha colocado el traje de campaña electoral. Fortalece al partido con un portavoz parlamentario potente y agresivo y refuerza el área de Comunicación del Gobierno. Ha llegado la hora de conjugar la recuperación económica con la agresividad política.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy EFE

Mariano Rajoy ajusta sus piezas para el largo año electoral que se viene encima. Primero incorporó al Gobierno a Alfonso Alonso, un veterano del partido, valiente y buen dialéctico. Nada de tecnócratas. Un político en estado puro para que sirva de acicate en un Gabinete algo gris y no demasiado combativo. Acaba de designar, también, portavoz del grupo parlamentario a Rafael Hernando, otro experimentado diputado, bregado en las tertulias televisivas y en los debates con tensión. Muy combativo y siempre dispuesto a dar la cara. Ejerció ese mismo cargo en tiempos de Aznar lo que le valió fama de duro de implacable. Al tiempo, ha reforzado el área de Comunicación del Gobierno, y ha designado a otro indubitable 'sorayo', José Luis Ayllón, para prestar apoyo a la secretaría de Estado de Comunicación. Ayllón es un técnico de actitudes moderadas y decir pausado, pero con notoria habilidad para diseñar estrategias y tapar huecos. Seguirá ocupando el puesto de enlace entre Moncloa y las Cortes.

Salir a la calle

En la reunión del pasado fin de semana en La Granja, ante ministros y barones, Rajoy insistió nuevamente en su actual empeño. Hay que salir a la calle, hay que comunicar, hay que transmitir optimismo y hay que dar la batalla de la ideología y la política. Ya no basta con insistir en la recuperación económica, que también, sino que hay que abrir el mensaje hacia otros frentes. Corrupción y Cataluña son dos puntos débiles en la gestión del Gobierno. La pasividad del Ejecutivo frente al desafío de Artur Mas y su plebisicto apócrifo ha dado lugar a una profunda reflexión. Ya no hay que fiarse de nadie. El presidente de la Generalitat engañó a la Moncloa desde el minuto uno. Eso se acabó. No más chantajes, no más reuniones, no más encuentros. Sólo habrá diálogo dentro de la ley.

Bárcenas y la Gürtel

La corrupción da alas a Podemos, pero no al PSOE. Por lo tanto, es un problema del primer grupo de la oposición, estiman en el entorno presidencial. Rajoy confiesa que "nadie podrá decirme que no he hecho nada, aunque me hayan dejado sólo". Cierto que las medidas de transparencia no han contado con el respaldo del PSOE. Pedro Sánchez no está para consensos, con medio partido en su contra y con la líder andaluza en permanente estado de buscarle las cosquillas y las flaquezas. Y en Moncloa piensan que este empeño de Sáenz de Santamaría en forma del parque te medidas legislativas contra la corrupción tendrá consecuencias positivas. Al menos en el debate electoral, los candiatos del PP ya tienen un argumento. Hasta ahora estaban vendidos en cuanto salían los nombres de la Gürtel y de Bárcenas.

El presidente afila sus colmillos, se muestra implacable con Pedro Sánchez y asciende a puestos clave a políticos que saltan a la palestra sin complejos y con ganas de pelea. Se acabó el poner siempre la otra mejilla y mirar hacia otro lado cuando caen chuzos de punta. El Gobierno confía en que la evolución de la caída del desempleo y las reformas fiscales de Montoro hayan cuajado para cuando llegue la hora de las urnas. Rajoy cree que con eso basta para ganar. "La clave sigue siendo la economía", piensa el presidente, y transmite  a los suyos que las elecciones se ganan por el bolsillo y no con el recurso a las frases impactantes o a la mercadotecnia. Instalado en un encomiable optimismo, este martes insistió en la copa de Navidad con los medios que no ve a nadie mejor para ser el candidato del PP a las generales. Quizás en sus filas no todos piensan lo mismo.

Y hay oro factor notable. El PP aparece en solitario en su espectro electoral. UPyD se viene abajo y Ciudadanos cada vez se muestra más socialdemócrata, para competir con las huestes de Pablo Iglesias. En la derecha tradicional sólo está el PP, y en este país hay al menos ocho millones de ciudadanos de derechas. Es lo que ahora denominan "la mayoría moderada", que huye de los riesgos y los extremismos como de la peste.

Por eso ha reclamado a sus ministros y a su dirigentes regionales que salgan a la calle, abandonen sus sillones y hagan pedagogía de la gestión del Gobierno. Alonso agitará las plácidas aguas del Ejecutivo. Hernando hará lo propio en el Congreso. Tendrá enfrente a otro Hernando, el portavoz del PSOE. Hernando contra Hernando, como en los tiempos de Soraya contra Soraya. Toca saltar a las tribunas, viajar por España, transmitir sin titubeos y, sobre todo, 'enseñar los dientes' cuando sea necesario, según confesaba ayer mismo un alto cargo de Moncloa.


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