El presidente de la Comunidad dice que no se rinde

Un gélido Rajoy frena en seco las aspiraciones de González a encabezar las listas del PP por Madrid

Silencio absoluto del Partido Popular sobre el 'caso Ignacio González'. Un gélido Rajoy se quitó el asunto de encima y lo derivó a Génova, que "es donde se toman las decisiones". Las listas de Madrid, en el alero.

"Si alguien en el partido tiene algo contra mí, si alguien tiene interés en que no sea candidato, que lo diga", declaró a esRadio Ignacio González, fatigado y abatido tras la publicación de un rosario de informaciones relacionadas con episodios del pasado. El ático de Estepona ha vuelto a la primera línea informativa, luego de que el caso fuera archivado en el Supremo. Una conversación de González con dos polícias, uno de ellos el famoso comisario Villarejo, que aparece en todas las salsas, mantenida en la cafetería más concurrida de la Puerta del Sol y ahora desempolvada por alguna mano nada inocente, ha alterado los planes de Ignacio González para encabezar las listas del PP por Madrid. En Génova le apoyan. Dolores Cospedal piensa que es un buen candidato. Pero poco pueden hacer. Todo depende de Rajoy, dicen en la sede del partido. La decisión quizás no se conozca esta semana. Puede que se aplace hasta después de las andaluzas. Hay tiempo. Mientras tanto, el PP madrileño es una olla a presión, con puñaladas en todas las direcciones, intoxicaciones de todos los colores y, ahora, una sóla cabeza en el punto de mira: la de Ignacio González, el candidato indiscutible hace tan sólo un mes.

Mariano Rajoy, con su fina ironía gallega, se remitió al dictado del partido al ser interrogado sobre las posibilidades de que González sea designado candidato para la Comunidad. "Este es un tema que hay que preguntar al PP porque es allí donde se toman las decisiones", declaró el presidente del Gobierno, en un tono que sonó a todo menos de respaldo al dirigente ahora cuestionado. Ni mencionó su nombre. Menos aún amagó un gesto de apoyo. Más bien, lo contrario. Y si el presidente pone millas de por medio, nadie en Génova osa decir ni mú. En el Gobierno, mucho menos. Fernández Díaz salió despavorido de un acto sobre víctimas del terrorismo y le endilgó el mochuelo al director general de la Policía, que hizo lo que pudo. El propio Rajoy se había remitido a Interior para desvelar lo que ocultan las andanzas de estos policías y su enemistad con el presidente e la Comunidad.

Rajoy: "Este es un tema que hay que preguntar al PP porque es allí donde se toman las decisiones"

La situación se torna más tensa a cada instante. En Génova, donde se sigue con estupefacción a cada nuevo sobresalto, sólo se escuchó un comentario algo ininteligible, por boca de Carlos Floriano, quien ejerció de portavoz del PP. Ni un destacado dirigente de la formación ha salido en apoyo de González. El muro de silencio en torno a su figura es unánime. Un estruendo mudo. El hecho de que no se haya escuchado una sola voz en favor del dirigente ahora cuestionado resulta revelador para los veteranos del partido. "Rajoy le ha abandonado. Ya sólo queda poner nombre al sucesor", apuntan. Cristina Cifuentes aparece en todas las conversaciones. Ahora mismo, el ticket del que más se habla es el de Esperanza Aguirre para Ayuntamiento y la delegada del Gobierno para la Comunidad. Aguirre mantiene también una notable distancia con los hechos. Ha desaparecido.

El comisario se querella

En pocas semanas se han sucedido en los medios informaciones sobre la famosa 'gestapillo' de los espías de Madrid, sobre el pago a jueces por hacer una labor de asesoría y, finalmente, la resurrección del asunto del ático de Estepona, con algún policía muy peculiar de por medio. El comisario Villarejo, precisamente, se ha querellado contra Ignacio González por asegurar en rueda de prensa que había sido objeto de una extorsión. El Ministerio del Interior tampoco ha querido entrar en este asunto. Todos guardan distancias.

La pelota está, evidentemente, en el tejado de Rajoy. Génova, mientras tanto, guarda las distancias y opta por un sepulcral silencio

Daban por hecho que esta semana se reunirá el comité electoral para despejar las dudas sobre algunas listas 'problemáticas'. Pero anoche surgió la versión de que Rajoy quizás no desvele el secreto de Madrid hasta después de las andaluzas. El día 23. Esta semana será difícil. Tiene una agenda plena, con visita de dirigentes europeos, desplazamientos a Toledo y Zaragora, entre otras citas ineludibles. Y el sábado vuela a Guatemala. El PP vive un momento crucial en el que, precisamente, afloran estos asuntos de escándalo. "No sé si hay juego sucio contra mí, pero sí es evidente que se ha producido un gran ruido mediático y no sé quién está interesado en ello", declaraba González. El presidente madrileño insistía en la línea de lo que ya había señalado en su rueda de prensa del lunes, en la que pretendió desbaratar la teoría del intento de acuerdo con dos policías: "Por más que se empeñen, no me van a quitar las ganas de seguir luchando y trabajando por los ciudadanos madrileños". Ignacio González no tira la toalla. La pelota está, evidentemente, en el tejado de Rajoy. Génova, mientras tanto, guarda las distancias y opta por un sepulcral silencio. El ruido de las navajas ha sustituido al de las declaraciones.


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