El PP modula su estrategia ante la gran pérdida de respaldo de las europeas

Rajoy dará un volantazo derechista al PP y fulminará a algunos barones para afrontar las autonómicas

Mariano Rajoy toma nota del resultado de las urnas. El PP ha ganado, pero no ha movilizado. Patriotismo y leve giro a la derecha de cara a las muncipales y autonómicias. Y también, el cambio de algunos 'barones' que no han dado la talla.

Mariano Rajoy, junto a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante la reunión del Comité Ejecutivo Nacional
Mariano Rajoy, junto a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante la reunión del Comité Ejecutivo Nacional EFE

Tanto en Génova como en Moncloa se ha tomado buena nota del resultado de las europeas, primer 'test' electoral bajo el mandato de Mariano Rajoy. Pero huyen de las extrapolaciones hacia otros comicios. Nada que ver el resultado registrado el domingo con lo que pueda pasar en unas municipales o, menos aún, en unas generales, argumentan.

El cataclismo del PSOE y el proceso de renovación en el que se adentra, con la convocatoria de congreso extraordinario, alivia la tensión sobre el partido en el Gobierno, que, desde su mayoría absoluta, puede tomarse su tiempo para efectuar los cambios necesarios antes de enfilar la nueva recta electoral.

Lo más importante es movilizar a su votante tradicional que, en contra de lo que le ha pasado al PSOE, ha optado en estas europeas por quedarse en casa antes que respaldar otras opciones. Rajoy quería una campaña corta y con muy poco ruido para no animar al votante socialista. Lo que se ha conseguido es que los propios no acudieran a votar y, minoritariamente, optaran por otras formaciones, las grandes triunfadoras de estos comicios. Hay al menos un cuarenta por ciento de votantes tradicionales que han evitado respaldar en esta ocasión al PP y que lo harán en los próximos compromisos, según estos analistas. En las europeas tanto el PP como el PSOE han perdido más de 2,5 millones de votos cada uno, una cifra que puede considerarse excepcional, según estas fuentes.

Mariano Rajoy, que ayer ante su directiva nacional efectuó un cántico sin ápice de autocrítica en defensa del bipartidismo y de justificación del resultado electoral, hace ya tiempo ha empezado a pensar en las autonómicas y municipales, tiene claro que el compromiso del PP con su votante ha de ser mucho más firme y decidido que en las europeas. Para ello imprimirá a su Gobierno y su partido un sesgo más decididamente patriótico, una especie de derechización en un asunto fundamental como es el reto de los soberanistas, muy reforzados en estas elecciones, tanto en Cataluña, con la victoria de ERC, como en el País Vasco, con los excelentes resultados de Bildu en territorios nada tradicionalmente independentistas como Álava. Incluso el segundo puesto conseguido en Navarra por los filoetarras es un serio aviso a navegantes. La secretaria general del partido, Dolores Cospedal, ha ejercido hasta ahora esa función de defender el estandarte de la unidad de España y la crítica frontal hacia los nacionalismos, secundada en ocasiones, aunque en un tono menos vehemente, por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Cataluña va a seguir siendo, junto a la economía, una de las obsesiones del actual Gobierno, con la mirada puesta en el plebiscito convocado para el 9 de Noviembre. El seísmo por el que atraviesa en estos momentos el PSOE es un serio inconveniente para Rajoy en este flanco, ya que necesita la firmeza del PSOE para afrontar el órdago de los independentistas catalanes.

Cambios territoriales

Al hilo de los resultados europeos, Rajoy también parece dispuesto a afrontar, a su ritmo, el relevo y reestructuración de su equipo territorial, esto es, los 'barones' que representan al PP en las diversas comunidades. La desmovilización ha sido la tónica en feudos tradicionales del partido, como en la Comunidad Valenciana, donde ahora mismo Alberto Fabra no lograría los apoyos suficientes para renovar su mandato, o Andalucía, donde el recién nombrado presidente regional, Juan Manuel Moreno, no ha logrado despertar el entusiasmo de sus seguidores, lo que ha permitido a Susana Díaz, presidenta de la Junta, cosechar la victoria más importante del socialismo en estos comicios europeos.

En Madrid, otro vivero natural de votos de la formación conservadora, logra un respaldo superior a la media nacional, pero muy por debajo de lo que se espera de un enclave fundamental para las aspiraciones electorales del PP. Ni Ignacio González ni Ana Botella han logrado el respaldo del 30 por ciento de los votos, en unas plazas que se mueven habitualmente en torno al cincuenta.

Por encima de la media aparecen Dolores Cospedal en Castilla-La Mancha, pese a los drásticos recortes que tuvo que afrontar, Alberto Núñez Feijóo, que pierde escaños pero aguanta el temporal o Juan Vicente Herrera, en Castilla y León, que mantiene firme el timón de su liderazgo. Luisa Fernanda Rudi arrebata en Aragón el triunfo obtenido por los socialistas en las últimas europeas. Cataluña y País Vasco son las dos comunidades donde el PP sufre un revés más sonoro, lo que mueve a pensar en que habrán de buscarse políticas o rostros alternativos a los actuales.

En este sentido ayer mismo, tanto los presidentes de Madrid como de Valencia, amén de Esperanza Aguirre, se mostraron partidarios de imprimir cambios en la estrategia de su formación antes de entrar en la reunión de la directiva, en la que, por otra parte, tampoco los 'barones' se mostraron muy preocupados con la palabra emergida desde las urnas. Complacencia general amparada en los malos resultados y la deriva del PSOE.

Afrontar los nuevos retos

El presidente del PP considera ya la posibilidad de llevar a cabo, pasado el verano, los cambios siempre postergados en algunas regiones, para encarar con relativa confianza la cita de la próxima primavera con unos comicios en los que ya estará en juego algo tan importante como es el poder territorial, plataforma de lanzamiento para consolidar un resultado esperanzador en las generales.

El bipartidismo ha resultado herido en estas europeas pero el PP destaca, como valores positivos, que ha sido su gobierno, junto al alemán y el italiano, uno de los pocos en ejercicio en Europa que ha aguantado el chaparrón. Su victoria, se insiste en Génova, permitirá al presidente continuar con sus políticas económicas aunque algunos veteranos del partido consideran que es preciso imponer un ritmo más acelerado y más firme a estas medidas que todavía, a la vista está, no han cuajado entre los electores.


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