En el PP hay obsesión con Albert Rivera, una de sus principales inquietudes electorales

Ciudadanos, PNV, Unió y Grupo Mixto, la sopa de siglas en la que confía Rajoy para gobernar la próxima legislatura

El pasado 24 de mayo, el PP consiguió el 27% de los votos en las elecciones municipales, dos puntos más que el PSOE, y Mariano Rajoy trabaja con la hipótesis de que en las legislativas puede llegar al 32% para hilvanar una mayoría bañada en una sopa de siglas en la que cuenta con Ciudadanos, el PNV, los restos de Unió y algunas formaciones del Grupo Mixto.

Mariano Rajoy, desde la tribuna del Congreso de los Diputados.
Mariano Rajoy, desde la tribuna del Congreso de los Diputados. EFE

Si, como pronostican las encuestas, al PP le faltaran cuarenta diputados o más para alcanzar los 176 que marcan la línea divisoria de la mayoría absoluta, Mariano Rajoysolo podría gobernar con cierta estabilidad tomando como auxilio una auténtica sopa de siglas que tendría como principales ingredientes a Ciudadanos, el PNV, lo que quede de Unió Democrática, Coalición Canaria, Foro Asturias y, quizás, la Unión del Pueblo Navarro.

El PP admite que tiene un serio problema para gestionar la relación con Ciudadanos hasta las generales

Como es natural, la alianza más complicada y la que suscita mayores dudas es la que el PP tendría que pactar con Ciudadanos. No todos el Gobierno dan por sentado que Albert Rivera tenga decidido de antemano un acuerdo con el PP que descarte al PSOE de su baraja, ni tampoco está escrito que el líder de Ciudadanos acepte sin más a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno y no acabe condicionando su respaldo parlamentario a que los populares cambien de caballo ganador.

Fuentes del PP comentan que, en cualquier caso, la actitud ante Ciudadanos en la próxima campaña es la más complicada de tomar, teniendo en cuenta que a Rajoy no le conviene que siga sangrando votos a su partido pero, al mismo tiempo, le iría francamente mal si Rivera no se hace tras las elecciones con 30 diputados, la tabla de salvación mínima exigible para que el PP pueda encontrar en ellos un asidero con el que gobernar. Hay, aseguran en el grupo parlamentario popular, un problema añadido y es que Rajoy no puede hacer una campaña agresiva ahora contra Ciudadanos teniendo en cuenta que sostiene a varias figuras emergentes de su partido, entre ellas a Cristina Cifuentes, en una comunidad tan visible como la de Madrid. En otras, como en Castilla-La Mancha, Extremadura o Aragón, la concurrencia de Ciudadanos ha terminado perjudicando al PP porque, además de quitarle votos, no le ha servido después para retener los gobiernos de estos territorios.

Que Ciudadanos se ha convertido en una pesadilla para Rajoy lo demuestra el hecho de que el presidente se haya pensado seriamente el anticipo electoral a septiembre con el fin de evitar que en las elecciones catalanas prometidas por Artur Mas, el PP se hunda en la miseria y la formación de Albert Rivera se dispare como un cohete, aguándole la campaña de las legislativas.

Extrapolación de las municipales a las elecciones generales

Los expertos han trasladado a Rajoy que de unas municipales a unas legislativas, suele haber un plus de cinco puntos en estas últimas para el partido ganador. El pasado 24 de mayo, el PP consiguió el 27% de los votos en las elecciones locales, dos puntos más que el PSOE, y por ello Rajoy trabaja con la hipótesis de que en las legislativas puede llegar al 32%. El barómetro del CIS de abril le dio al PP poco más de un punto de ventaja sobre el PSOE (25,6% sobre 24,3%), pero está por ver la evolución en el próximo sondeo con intención de voto. A todas luces, muy lejos del 44% de noviembre de 2011.

Los socialistas confían en adelantar al PP en estimación de voto en el próximo barómetro del CIS

En cualquier caso, ese 32% difícilmente le daría al PP más de 135 asientos en el Congreso de los Diputados, donde los sondeos anticipan que operarían cuatro grandes grupos. El primero y el segundo rondarían ese 30% de votos, mientras que el tercero y el cuarto (Podemos y Ciudadanos) conseguirían entre el 15 y el 20% cada uno.

Fuera de estas siglas, el PP podría tener como socios a una parte de los nacionalistas catalanes, ahora con 16 diputados, a los vascos, con 5, a los canarios, con 2, y a otro parlamentario, como mucho, del Grupo Mixto. El PSOE, podría verse auxiliado en su búsqueda de una mayoría alternativa a la de Rajoy por Podemos, lo que quede de Izquierda Unida, ahora con 11 escaños, ERC, con 3, el Bloque Nacionalista Gallego, con 2, y los que pudiera obtener Compromís, fuerza con la que gobierna en la Comunidad Valenciana. Un cóctel al que los dos grandes partidos están poco acostumbrados.


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