Por parte de la Generalitat trabajan como ‘serpas’ Jordi Vilajoana y Joana Ortega

Moragas cede el testigo a Sáenz de Santamaría en los preparativos de la reunión de Rajoy con Mas

La ‘cocina’ de la reunión prevista para el próximo miércoles entre Mariano Rajoy y Artur Mas ha caído en manos de Soraya Sáenz de Santamaría, recién regresada de una gira por Chile y Perú. También ha intervenido en los preparativos Jorge Moragas, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno. Ambos tienen como interlocutores a Jordi Vilajoana, brazo derecho de Artur Mas, y a la vicepresidenta catalana, Joana Ortega.

Soraya Sáenz de Santamaría habla con Jorge Moragas, al lado del presidente del Gobierno y el ministro del Interior.
Soraya Sáenz de Santamaría habla con Jorge Moragas, al lado del presidente del Gobierno y el ministro del Interior. EFE

En sus últimas intervenciones públicas, Artur Mas se muestra firme y contundente en sus exposiciones. Sin embargo, los que más contacto tienen con él en CiU aseguran que la procesión va por dentro porque no tiene las cosas nada fáciles para salir del agujero en el que él mismo se ha metido. Detrás de su aparente consistencia esconde una cierta desmoralización que tiene que ver, en parte, conla incesante sangría electoral a la que ha sometido a la formación nacionalista, todavía pendiente de tocar suelo si se consuma el divorcio con Unió.

El equipo de Mas se propone explorar vías alternativas a la reforma constitucional

Con este ánimo, el equipo de Artur Mas prepara su entrevista del miércoles con Mariano Rajoy. Como serpas trabajan desde la Generalitat Jordi Vilajoana y Joana Ortega y desde La Moncloa Soraya Sáenz de Santamaría y Jorge Moragas. La vicepresidenta ha recibido el testigo del jefe de Gabinete de Rajoy, recién llegada de su gira por Perú y Chile. Las expectativas de la reunión son más bien exiguas, hasta el punto de que Mas se conformaría con que Rajoy no le cierre todas las puertas al diálogo, en la confianza de poder empezar a explorar vías alternativas a la reforma constitucional que ayuden a superar el enfrentamiento.

El Gobierno le ha adelantado ya a la Generalitat que no piense en un cambio de la Constitución. Ni el horno del PSOE está para estos bollos, con una crisis de liderazgo aún en fase de canalización, ni el PP está preparado para afrontar una aventura de este tamaño en pleno ciclo electoral. Por no contar con formaciones como Izquierda Unida, el PNV, ERC o UPyD, esperando a que se abra este melón para poner sobre la mesa sus diferencias. Bajo la premisa fundada de que Rajoy se negará en rotundo a dar este paso en el corto plazo, el entorno de Mas ha entrado oficiosamente en contacto con magistrados del Tribunal Constitucional para que alumbren posibles soluciones. Una de ellas, la principal, procedería de la reforma de varias leyes orgánicas a través de las cuales se blindarían las competencias exclusivas que ya tiene transferidas Cataluña y se recuperarían parte de las que el propio Tribunal eliminó en la polémica sentencia emitida hace cuatro años.

Competencias rechazadas por el Constitucional

Entre las competencias que el Constitucional tumbó figuran las que invadían atribuciones del Consejo General del Poder Judicial sobre nombramientos, oposiciones y concursos. La sentencia rechazó también varias facultades reclamadas por la Generalitat sobre entidades financieras, regulación de los tributos propios de los ayuntamientos y recursos vinculados al propio modelo de financiación autonómica. Por último, el Tribunal consideró también inconstitucional la definición del catalán como lengua preferente de las administraciones públicas.

Mas necesita que Rajoy le ayude a administrar la movilización en Cataluña, dicen en CiU

Fuentes de Convergencia admiten que el objetivo final de Artur Mas es que Rajoy le aporte un salvoconducto para evitar la convocatoria anticipada de elecciones autonómicas en Cataluña, un escenario que no favorecería a la coalición nacionalista. Apariencias al margen, ERC tampoco está por la tarea porque su objetivo prioritario no es gobernar la Generalitat en precario, sino hacerse antes con el control de un buen número de alcaldías en Cataluña en los comicios de mayo. La credencial, pues, aunque sería política, iría más dirigida a la calle: “Mas necesita que desde La Moncloa se le ayude a administrar la movilización ciudadana a favor de la independencia que se respira en la calle y que nos puede llegar a desbordar a todos”, resumen en Convergencia.


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