Pánico a que el independentismo penetre con fuerza en los ayuntamientos catalanes y Rajoy pierda el control del conflicto

Los barones del PP presionan a Moncloa para que resuelva el reto soberanista antes de mayo

Hay muchos dirigentes territoriales del PP que comparten el mismo diagnóstico: si Mariano Rajoy no resuelve el problema soberanista antes de las elecciones municipales de mayo, la situación se le irá de las manos y solo tendrá una solución drástica: la suspensión de la autonomía.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy junto al president de la Generalitat Artur Mas.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy junto al president de la Generalitat Artur Mas. GTres

La valoración sobre la actitud que está adoptando el presidente del Gobierno ante el desafío soberanista va por barrios dentro del PP y del propio Gabinete. Hay ministros que opinan que Mariano Rajoy actúa con sentido común dejando que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, se ahogue en las aguas que él mismo ha empantanado y, por el contrario, hay quien considera que el inmovilismo del presidente, esa especie de dejar hacer, dejar pasar que le ha distinguido desde el inicio del proceso secesionista, implica un serio riesgo para la estabilidad política y la propia unidad de España, sobre todo teniendo en cuenta las posibilidades que existen de que la situación “se le vaya de las manos”. La crisis interna del PSOE y su fractura en Cataluña limita el campo de maniobras de Rajoy para encontrar una salida, se admite en el Gobierno.

La crisis interna del PSOE y su fractura en Cataluña limita el campo de maniobras de Rajoy para encontrar una salida

“El presidente está obrando con inteligencia y, al final, se verá que su paciencia rinde sus frutos porque se llegará a una solución razonable con Cataluña”, afirma un ministro del área económica, convencido de que acabaremos viendo, in extremis, un acuerdo entre Rajoy y Mas. “La apuesta de no agarrar el toro por los cuernos desde el principio es tan arriesgada que si no se consigue despejar el problema antes de las elecciones de mayo, todo saltará por los aires y desbordará al propio Gobierno”, comenta otro ministro, esta vez del área política.

Las dos tesis con final diferente conviven también dentro de la dirección del PP. Sin embargo, en ella pesan más las reflexiones de quienes creen que si el problema se deja llevar hasta mayo del año que viene y el frente independentista ve facilidades para estirar su relato hasta entonces, cualquier salida en la que se piense será traumática para el Estado, pues no se podrá apagar el incendio si no es suspendiendo la autonomía. Es decir, acudiendo al flotador que cuelga del artículo 155 de la Constitución.

UPyD, la primera en hablar de suspender la autonomía

De momento, la única fuerza política que se ha atrevido a plantear sobre el papel esta posibilidad es UPyD. El pasado enero, en una interpelación presentada un día después de que el Parlamento catalán enviara al Congreso una solicitud de permiso para celebrar el referéndum fijado para el 9 de noviembre, Rosa Díez animó a Rajoy a no permanecer “impasible” ante el desafío lanzado al Estado de Derecho y a aplicar la suspensión de la autonomía catalana a través de las herramientas del ordenamiento jurídico.

En el PP hay voces que desde hace tiempo vienen reclamando a la Moncloa una iniciativa potente en la misma dirección, desde la convicción de que si se deja que el río se desborde después de las municipales del año que viene con la multiplicación de mociones a favor de la independencia en buena parte de los ayuntamientos catalanes, el proceso tendrá un antes y un después que lo dejará, definitivamente, fuera de control.

Rajoy y Mas trabajan sobre premisas falsas

El interés en el Gobierno y en la cúpula del PP por la entrevista que mantendrán Rajoy y Mas antes de agosto es máximo, pues cunde la impresión de que ambos han dejado correr el tiempo cabalgando sobre dos premisas que  pueden no cumplirse. El presidente del Gobierno siempre ha pensado que es Mas quien tiene que salir del problema que él mismo ha creado y que acabará pidiendo para ello ayuda en La Moncloa, mientras que el jefe de la Generalitat ha confiado hasta ahora que la primera mano tendida procedería de Rajoy para evitar colocar al Estado contra las cuerdas. Esto explica la importancia que ambos le han dado a la comunicación sobre los pormenores del encuentro que tienen pendiente y sobre la procedencia de la primera llamada para cerrar la entrevista.

Detrás de la reciente lluvia de manifiestos sobre Cataluña hay personas que son muy escépticas sobre el desenlace del conflicto

Quienes estos días pasados han cocinado por separado la lluvia de manifiestos con los que proponen enderezar el problema catalán son bastante pesimistas. La mayoría están convencidos de que en el encuentro entre Rajoy y Mas no se llegará a pacto alguno ya que si de verdad se hubiera buscado enderezar el conflicto, uno y otro habrían buscado un encuentro discreto y secreto, todo lo contrario de la condición impuesta por el presidente para recibir al jefe de la Generalitat en la que será su cuarta entrevista pública desde su acceso al Gobierno en noviembre de 2011.


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