La dirección del partido opina que, al margen del candidato, es el único capaz de invertir el voto de castigo

El consejo de Arriola: Rajoy monopolizará la campaña europea para movilizar el electorado abstencionista del PP

Abstención y voto de castigo serán los principales enemigos del PP en las elecciones europeas. La dirección del partido ultima una campaña en la que coloca a Mariano Rajoy como principal protagonista, convencida de que es el único que puede invertir una tendencia preocupante para esta organización y también para el Gobierno.

Hasta que no se celebre el congreso del Partido Popular Europeo en Dublín la primera semana de marzo y Mariano Rajoy anuncie quien será el candidato a las europeas, no se cerrarán todos los detalles de una campaña electoral en la que ya trabaja desde las pasadas Navidades el vicesecretario de Organización, Carlos Floriano. Si algo tiene claro la dirección del partido es la necesidad de someter al presidente del Gobierno a una alta exposición en esta campaña, como el asidero más seguro, quizás el único, para invertir una tendencia que avisa de una alta abstención y también de un considerable voto de castigo como consecuencia de las medidas de ajuste promovidas desde 2012 que han posibilitado una reducción del déficit de casi 25.000 millones de euros gracias al tijeretazo en los gastos y al aumento de impuestos.

La presencia activa de Rajoy en la campaña se considera en el PP el asidero más seguro para movilizar al electorado tentado de abstenerse

Para dicha o desgracia nuestra, el principal activo es el presidente, con enorme distancia respecto a otros dirigentes del partido o miembros del Gobierno”, asegura un destacado parlamentario del PP, atento a la evolución de las encuestas periódicas que Pedro Arriola traslada a La Moncloa. Lo que demuestran es que su partido no va ni mucho menos sobrado y que los resultados pueden ser muy ajustados en una cita electoral que tendrá sus propias peculiaridades: la principal es que ganará los comicios el partido que obtenga un voto de diferencia, por mucho que luego el perdedor intente disfrazar la foto final comparando los resultados con las elecciones celebradas hace cinco años. El impacto mediático será el que predomine la noche del 25-M y en eso están de acuerdo tanto el PP como el PSOE.

El 25-M predominará el brochazo gordo: ganará el partido que saque más votos, aunque la diferencia sea mínima

En estas condiciones, Arriola ya le he avisado a Rajoy que tiene que bajar al ruedo como estrella principal con el objetivo prioritario de movilizar al electorado más cabreado, aquel que se inclina o por aprovechar la ocasión para castigar al Gobierno en unos comicios que intuye gratuitos y de pobres consecuencias o por quedarse en casa en actitud de protesta pasiva contra unas políticas que chocan con el programa que votó en las legislativas celebradas hace 27 meses.

Rajoy monopolizará la campaña europea y ello condicionará su agenda durante varios meses pues la intención inicial del PP es municipalizar los actos en un peinado por toda la geografía nacional que servirá de ensayo de las elecciones autonómicas y municipales del año que viene y de las generales previstas para seis meses después.

Rajoy exhibirá en el debate del estado de la nación abundantes datos que abonan la recuperación económica 

Según las mismas fuentes, buena parte del argumentario de la campaña será avanzado de forma implícita por el presidente en el debate del estado de la nación previsto en el Congreso para el próximo martes, 25. La política económica ocupará en su discurso un capítulo prioritario, pues describirá las bases de la recuperación forjadas en los dos últimos años por el esfuerzo de consolidación fiscal, la reforma del sector financiero y las reformas estructurales. En abril, el Gobierno enviará a Bruselas un nuevo cuadro macroeconómico bastante más optimista que el todavía vigente y más cercano a las previsiones de crecimiento que hicieron algunos servicios de estudios como los de Funcas, Bankia o el Instituto de Macroeconomía y Finanzas.

En el equipo económico del Gobierno se constata un cierto optimismo que procede, en parte, de la comparación de la crisis actual con la de los años noventa en términos de población ocupada -12,5 millones de trabajadores frente a los 16,7 de ahora- el PIB per cápita -13.000 euros frente a los casi 25.000 de 2013- o la inversión internacional neta, el 6% del PIB en 1995 frente al 46% del año pasado.

Diferencias con la crisis de los noventa: 16,7 millones de ocupados, 25.000 euros per capita y una inversión internacional que supone el 46% del PIB

Este optimismo colisiona con el clima político, condicionado por la desafección hacia los dos grandes partidos. En las últimas encuestas, la suma de la intención directa de voto al PP y al PSOE apenas supera el 30%, cuando antes de las pasadas elecciones generales rozaba justo el doble. De ahí la intención de Rubalcaba de buscar también en las europeas el cuerpo a cuerpo con Rajoy en una campaña que ambas formaciones políticas, anticipan como “muy dura”.


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