La secretaria general del PP reorganiza sus filas tras el batacazo

Rajoy, en su línea, tampoco se moja sobre el futuro de Cospedal: "Se hará lo que ella decida"

Reacciona Dolores Cospedal después del severo golpe de las urnas. La secretaria general no renuncia, no se va. "Se hará lo que ella decida", había dicho Rajoy. Seguirá como número dos del partido. Esta semana ha convocado en Génova a sus oficiales para escrutar pactos y analizar resultados.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE

Le va a costar trabajo al paquidermo herido en la sura refriega del 24-M ponerse de nuevo en pie y echar a andar. El PP es ahora un descomunal artefacto averiado que necesita recomponer sus piezas para lanzarse a la competición más importante del año. Dolores Cospedal está decidida a seguir en su puesto. Así lo ha dicho Mariano Rajoy, en contra de las profusas intoxicaciones que han circulado desde el interior del Gobierno y del partido. Le daban por cesada, jubilada, amortizada. La enviaban al Gobierno, casi de interina, a sustituir a Wert.

La número dos del PP ha hablado mucho con Rajoy una vez superada la negrísima noche del domingo. Sólo por unas horas Cospedal pensó en dejarlo

El presidente del Gobierno, que tiene plena confianza en su mano derecha en el partido, comentó pocos días antes de las elecciones: "El futuro de Cospedal depende de lo que ella decida". Y nada ha cambiado desde entonces, pese a lo insuficiente de su amarga victoria. La número dos del PP ha hablado mucho con Rajoy una vez superada la negrísima noche del domingo. Sólo por unas horas Cospedal pensó en dejarlo, comentan algunos de sus fieles. Pero la tentación de la renuncia pasó rápido. Pese a que pudo vérselamuy afectada en la rueda de prensa de Génova el lunes, aguantó el tirón. No disimuló tampoco su irritación con los barones que anunciaron su marcha sin avisar. Cierto queBauzá, Rudi y Fabra reaccionaron contra Moncloa, contra la gestión soberbia del Gobierno, contra la actitud de algunos ministros prepotentes... pero Cospedal lo encajó como una afrenta casi personal al presidente. No volverá a ocurrir. Nadie en el PP convocará congresos extraordinarios antes del Congreso Nacional del próximo año. Ni Aguirre, ni Herrera, ni Ignacio Diego ni nadie.

Un escaño en la oposición

La secretaria general plantea seguir en su despacho de Génova y en su escaño en la Cortes de Castilla la Mancha. Es lo que se deduce de sus declaraciones de este domingo a ABC. "Mi futuro pasa por ser secretaria general y presidenta del PP en Castilla la Mancha", dijo. Y añadió que se quedará en la oposición en el caso prácticamente seguro de que Podemos entregue su apoyo al socialista García Page para alcanzar la presidencia. Mientras tanto, reorganiza el partido, paso a paso. Hay muchas heridas que restañar y mucha moral quebrada que levantar. Demasiados cargos se van a quedar sin empleo, demasiados militantes van a perder la nómina. Un desastre para la moral de la tropa.

Rajoy pretende trasladar la imagen de que está muy por encima de esta dura etapa hasta las generales

Esta semana se ha citado en Génova a los lugartenientes regionales y locales para sondear el terreno, escuchar las quejas y, en lo posible, recomponer las maltrechas filas. Un cónclave político pero también sicológico. Si en el partido quieren que las cosas cambien habrá que empezar por abrirse a la dirigencia, a la militancia, a los simpatizantes. Allí estarán Carlos Floriano y Javier Arenas, los responsables de la campaña electoral de las autonómicas. La continuidad del primero como vicesecretario de la formación está en entredicho. Sobre el segundo, nadie dice nada, dada su proximidad a Rajoy.

El presidente, a todo esto, estudia los cambios que ha venido anunciando estos días. Tanto en el Gobierno como en el PP. Son días de despacho, de recibir gente, de hablar con los barones, para evitar nuevas fugas intempestivas, de recomponer las filas y levantar los ánimos. Rajoy pretende trasladar la imagen de que está muy por encima de esta dura etapa hasta las generales. Los pactos y cambios que hayan de ejecutarse se decidirán finalmente en su despacho. Igual que las concesiones televisivas, una herramienta hasta ahora dependiente de Sáenz de Santamaríasobre cuya influencia y hasta atribuciones empiezan a llover versiones de todo tipo. A la baja.


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