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Génova sofoca el último estallido en el PP vasco: Quiroga impone sus listas para las municipales

Génova salió al quite para evitar una nueva explosión en el PP vasco. Refrendó los candidatos propuestos por su presidenta, Arantza Quiroga, pese al fuerte rechazo interno. Un conflicto más en una formación en lento declinar y sin visos de recuperación.

Arantza Quiroga en una rueda de prensa de los populares vascos.
Arantza Quiroga en una rueda de prensa de los populares vascos. EFE

Dolores Cospedal ha salido al rescate, una vez más, de Arantza Quiroga, la presidenta del PP del País Vasco desde hace apenas un par de años. Quiroga se enfrentó en esta ocasión con Borja Sémper, uno de los líderes regionales con mayor anuencia y peso específico, a la hora de elaborar las listas municipales. El presidente guipuzcoano apoyaba a su portavoz en el Consistorio donostiarra, Ramón Gómez, quien ha desarrollado posición muy beligerante contra la gestión del equipo de Bildu que controla el Ayuntamiento.

Pero Quiroga no aceptaba esta opción, y postuló para el cargo a Miren Albistur, una oscura asesora municipal, a la sazón, prima del jefe de prensa de la propia Quiroga. Parece que el perfil antinacionalista (y quizás el apellido) de Gómez no cuadraban demasiado con la idea que tenía Quiroga para el puesto, por lo que propició la candidatura de Albistur, mejor vista por el entramado soberanista, según las versiones que circulan en el PP guipuzcoano. Finalmente Cospedal ha debido zanjar este nuevo incendio en el PP vasco, dando anuencia a las propuestas de su presidenta regional, que incluyen, además de la mentada Albistur, a Javier Maroto por Vitoria y a Luis Eguiluz en Bilbao.

Prolegómenos agitados

Las vísperas de esta resolución han sido muy tensas, hasta el punto de que Sémper incluso amagó con renunciar a su cargo y abandonar el partido. De momento ha asumido la decisión de Madrid, pese a que no oculta su contrariedad con el trato que se ha dispensado a Gómez, un concejal valiente que logró mantener en un 20 por ciento el voto del PP en las últimas municipales de San Sebastián, lo que se tradujo en seis concejales. En esos comicios, el PP perdió en el País Vasco 6.500 votos y se quedó con 20 concejales menos. No son más optimistas en estos momentos las perspectivas para la cita electoral de mayo, y menos aún con unas previas tan agitadas como las que está viviendo el partido.

Estas convulsiones ya son casi una norma en esa demarcación puesto que Quiroga se enfrentó en su momento con Alfonso Alonso, actual ministro de Sanidad y en su día alcalde de Vitoria, quien respaldó, con escaso éxito, a Iñaki Oyarzábal como secretario general de la formación. También en esa ocasión el manto protector de Cospedal le permitió salir con la suya al imponer a Nerea Llanos para ese puesto.

El PP vasco es un foco de enormes conflictos internos desde que la vieja guardia, conMaría San Gil a la cabeza, fue apartándose de sus filas, dada su escasa sintonía con la línea que impuso Antonio Basagoiti, quien también dejó el puesto en su momento y abandonó la política. No parece que con Quiroga, fiel en su estrategia de abandonar las líneas maestras de antaño, de enfrentamiento frontal con los amigos de ETA y con el nacionalismo peneuvista, vaya a modificar esta línea declinante, ya demasiado acentuada.

El comité electoral del PP también ha dado el visto bueno a las candidaturas deDolores Cospedal por Castilla la Mancha, Juan Vicente Herrera por Castilla y León, Luisa Fernanda Rudi, por Aragón e Ignacio de Diego, por Cantabria para encabezar las respectivas listas en las próximas autonómicas.


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