La presidenta del PP madrileño denuncia de nuevo el "dedazo" andaluz

Sólo Esperanza Aguirre se atreve a romper la presión de Moncloa sobre Cospedal

La presión de Moncloa sobre Dolores Cospedal no amaina. Este martes fue Alfonso Alonso, un fiel de Soraya Sáenz de Santamaría, quién le marcó la pauta a la secretaria general del PP. Sólo Esperanza Aguirre osó romper el cerco con su teoría del "dedazo".

Alfonso Alonso, lugarteniente de Soraya Sáenz de Santamaría y portavoz del PP en el Congreso, redobló este martes las presiones de Moncloa sobre Dolores Cospedal. La secretaria general del partido, que aún no ha felicitado a Juanma Moreno por su designación como candidato a la presidencia del PP andaluz, había denunciado en Telecinco un juego sucio de "intrigas" internas en su formación. "Intrigas" que tienen como objetivo, cabe suponer, socavar la autoridad de la 'número dos' de Rajoy en el partido. Dejó abierta Cospedal la posibilidad de asistir o no al congreso extraordinario que tendrá lugar dentro de un par de semanas para proclamar a quien será rival de Susana Díaz, la presidenta de la Junta andaluza. Una incógnita que sonó a desafío.

La respuesta a tal declaración le llegó ayer desde el Congreso. Alonso no dudó en recordarle a Cospedal cuáles son sus deberes. "Debe estar en ese congreso y debe estar en todos", dijo el portavoz parlamentario, ejerciendo una función más allá de sus atribuciones, según apuntaron veteranos del partido. No necesitó muchas excusas de los periodistas. Alonso se lanzó directo a la yugular política de la secretaria general. "Hay gente que pierde el tiempo en intrigas, aunque en el PP menos, porque estamos gobernando". Es decir, que en el partido se intriga y en el Gobierno se trabaja, podría ser la interpretación palmaria de las palabras del portavoz.

Encajar el golpe

La tensión entre la cúpula del partido y la del Gobeirno no ceja. Pese a que desde ambas partes se insisten en mensajes apacigüadores e incluso en quitarle importancia al asunto, es evidente que Cospedal encajó un golpe severo por parte del presidente del partido, quien optó por un candiato para Andalucía apadrinado por Arenas y Moragas, y por ende, por la vicepresidenta, en contra de los postulados que defendía la secretaria general. Tan clara fue la apuesta de Rajoy que en Génova temblaron los cimientos de la tranquilidad. La autoridad de la 'gobernanta' del PP había quedado en entredicho, cuando no seriamente cuestionada.

Fuentes próximas a Cospedal, sin embargo, sostenían ayer que, lejos de sentirse apesadumbrada por el desarrollo de los acontecimientos, ha aceptado la situación sin mayores dramas. "Nada indica que Rajoy le haya retirado su confianza, todo lo contrario. Lo que hay son demasiadas teorías y mucha gente enredando", comentaban a este diario.

El silencio en torno a la figura de la secretaria general es, sin embargo, atronador. Salvo unas palabras de Floriano, vicesecretario general de la formación, que intentó quitarle hierro a las tensiones internas, nadie se ha pronunciado sobre este asunto que conmociona tanto a Génova como a deternminados despachos de Moncloa. Aunque Cospedal ha recibido en las últimas horas muchas llamadas de altos dirigentes del PP, no se ha escuchado públicamente ni un mensaje de apoyo, de solidaridad o, sencillamente, de reconocimiento por el buen trabajo que ha desarrollado hasta el momento. "Creo que hasta ahora he trabajado bien", confesó Cospedal a Ana Rosa Quintana en su mencionada entrevista televisiva.

Un velo de silencio

Nadie osa rasgar el vacío que se cierne estos días sobre la secretaria general. Tan sólo Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, que actúa generalmente sin ataduras, insistió ayer en la teoría del "dedazo" que determinó el nombre del candidato andaluz. Dijo Aguirre que "será el PP de Madrid quien habrá de pronunciarse sobre los candidatos, los comités regionales proponen y el nacional dispone". Más adelante comentó, en el transcurso de una rueda de prensa, que "si no se ha designado todavía el candidato a las elecciones europeas, pues menos aún para las elecciones que tendrán lugar dentro de un año". Es decir, las autonómcias y municipales, donde están abiertas las quinielas sobre los nombres que encabezarán las listas para el Ayuntamiento y la Comunidad.

En su más puro estilo, contensó con un sonoro 'sí' a la pregunta de si en el caso andaluz creía ver el "dedo divino" de Rajoy. Lo de la "divinidad del dedazo" fue una de sus más celebradas frases pronunciadas la pasada semana. También rompió ostensiblemente una lanza en favor de Cospedal, al asegurar que "comparto todo lo que dice la secretaria general y en este caso, si habla de intrigas, pues si lo dice, así será". La presidenta del PP madrileño también comentó que en el caso andaluz le habría gustado que los militantes adfiliados del PP hubieran podido expresar su opinión. "Podrán hacerlo, pero con sólo un candidato".

Ha sido la Aguirre la única opinión favorable a Dolores Cospedal desde que arrancó el vodevil andaluz, que derivó en un "dedazo" presidencial y en una posición escasamente airosa por parte de su secretaria general. Hay quien menciona, sin embarrgo, que para Rajoy, "esto es como si no hubiera ocurrido. Pensó que las cosas no se hacían bien, las rectificó y... a otra cosa".


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