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Fondos de inversión árabes acechan las ruinosas instalaciones olímpicas de Madrid

Ana Botella ‘ficha’ a Kami Rashidi, un ‘conseguidor’ de turbio pasado relacionado con jeques emiratíes que busca compradores para la Caja Mágica, el Madrid Arena… instalaciones de última generación pero carísimas y con una rentabilidad casi inviable. “Esperamos que al Ayuntamiento no se le ocurrirá malvender patrimonio”, advierten los socialistas madrileños. 

Botella ayer durante el desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, en el Hotel Ritz de Madrid.
Botella ayer durante el desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, en el Hotel Ritz de Madrid. Ballesteros (EFE)

A Kami Rashidi se le lleva viendo merodeando por el Palacio Municipal de Congresos (donde está la sede de Madrid Espacios y Congresos, Madridec) desde junio, pero nadie en el Ayuntamiento de Madrid ha informado públicamente de su supuesta contratación. Es el fichaje más furtivo de Ana Botella, un conseguidor persa bien relacionado con las petromonarquías árabes que busca patrocinadores y compradores entre los fondos de inversión del Golfo Pérsico, a los que ofrece las instalaciones destinadas a alojar deportes olímpicos. Los tres fracasos de Madrid por acoger los Juegos han dejado una lista de instalaciones de última generación completamente en desuso, cuando no se encuentran a medio terminar.  

Kami Rashidi, también conocido como Rashidi Omrani Mehrdad, como ya informara este medio, es un businessman de ascendencia iraní con nacionalidad española, portavoz de un jeque de Emiratos Árabes Unidos, el emir de Ajmán, además de consejero de White Lake, un poderoso fondo de inversión. Cuenta con un pasado relativamente turbio en España, y fue expresamente fichado, según varias fuentes, por el consejero delegado de Madridec, Pablo del Amo, que aterrizó en enero en la sociedad municipal tras la tragedia del Madrid Arena. Rashidi tiene un cometido: colocar las infraestructuras olímpicas al mejor precio posible.

Malvendiendo casas y cuadros

Rashidi, pues, busca compradores entre su ámbito de influencia, fondos inmobiliarios radicados en dudosas democracias como Emiratos Árabes, Qatar, Omán, Arabia Saudí… Maneja una lista de bienes inicialmente tasada en más de 500 millones de euros, que viene a ser la suma de lo que costaron la Caja Mágica (300 kilos), el Palacio Municipal de Congresos y el Madrid Arena (algo más de 100 cada uno). Nadie da un duro, eso sí, por que Rashidi consiga siquiera aproximarse a esa cantidad en caso de que lograra traspasar las instalaciones, lo que ha despertado el temor de la oposición madrileña.

“Espero que al Ayuntamiento no se le ocurra malvender su propio patrimonio”, destaca Gabriel Calles, concejal del PSOE, a preguntas de este diario. “Vamos a preguntar a la alcaldesa y a los gerentes de Espacios y Congresos sobre la posición del Consistorio en este asunto. No queremos que vuelva a repetirse una operación tan desfavorable como la de la reciente venta de cuadros”, agrega Calles. En junio Madridec subastó 26 cuadros a un precio muy inferior del esperado. También en junio, Botella vendió 1.800 viviendas públicas administradas por la EMVS a Blackstone, un fondo de inversión.

La fallida compra de equipos de fútbol

El Ayuntamiento es titular de la Caja Mágica, el Madrid Arena o el Palacio de Congresos, pero Madridec todavía gestiona otros edificios como el de la Calle de la Montera, pensado para ser un hotel de relumbrón en un hipotético Madrid olímpico, así como el esqueleto del inacabado Centro Acuático o el agujero del Paseo de la Castellana, bajo los cuatro rascacielos, destinado a ser un centro internacional de convenciones. “¿Esos por cuánto los vendemos?”, se pregunta con cierta sorna el edil socialista.

Espacios y Congresos se fusionará en enero de 2014 con otras empresas locales, y en ese mismo mes se consumará su desaparición, de acuerdo con el plan de ajuste consistorial. Para un Ayuntamiento desesperado por lograr liquidez y con una deuda que avanza hacia los 8.000 millones, vender patrimonio es primordial. Pero no a cualquier precio.

Rashidi, por su parte, estuvo relacionado con la frustrada compra del Real Betis Balompié en marzo de 2009 por parte del jeque de Ajmán (operación que él mismo negó). Pero su historia más rocambolesca llegó al año siguiente, en 2010, cuando se presentó con su entramado societario dispuesto a comprar el equipo de fútbol de Puertollano con el objetivo de ascenderlo a la Primera División. "Prometía el oro y el moro y acabó esfumándose a los pocos meses", evoca un periodista local de La Comarca de Puertollano.  


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