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La Policía Municipal descuidó la vigilancia en el Madrid Arena: "Se nos ha olvidado ese servicio, búscate la vida"

La oficial de servicio la noche de la tragedia llamó a sus jefes para pedir explicaciones al no recibir ninguna orden ni relación de personal. Duro alegato del juez López-Palop contra el jefe del Cuerpo por no dotar del suficiente número de agentes al festival.

La oficial de servicio en el Madrid Arena la noche de la tragedia, Cándida Jiménez, declaró al juez que uno de sus jefes (no el jefe del cuerpo, Emilio Monteagudo) le dijo que se les había olvidado ese servicio y que "se buscara la vida". El juez lo transcribe así en el auto que se ha hecho público este lunes.

El día 31 de octubre de 2012, Cándida Jiménez no recibió ninguna orden ni relación de personal para realizar el servicio e hizo una llamada a su jefe. Éste le contestó que "no sabía de que le hablaba" y que se les "había olvidado ese servicio". "Que la declarante dijo –añade el auto– que por la categoría del evento se precisaba de un sargento o suboficial y así lo hizo saber a su jefe, quien le manifestó que se buscara la vida para montar el dispositivo".

La oficial dijo al juez que "en otros eventos similares se había realizado el servicio con 60 ó 70 policías y que ese día sólo tenía 12 y que con esos agentes que tenía no podía controlar el acceso al Madrid Arena y al botellón que se presumía se iba a celebrar".

El juez llega a decir en el auto: "Es de capital importancia la siguiente manifestación textual de la oficial al mando del operativo: 'que el botellón en la zona se debe controlar por la policía municipal y que allí no había medios para controlarlo, que la explanada y Paseo de la Casa de Campo estaban hasta arriba de gente y que el cambio de nivel de riesgo, que siempre debe hacerse por escrito, a la declarante no le llegó nunca'". "Que ha sido presionada por sus mandos antes de venir a declarar en el día de hoy. Que se siente presionada. Que en todo momento ha dicho la verdad. Que la valoración de riesgo la tiene que hacer el sr. Monteagudo".

El juez califica lo ocurrido de "penoso y absolutamente impropio de la policía municipal de la capital de España"

El juez arremete contra el responsable de la policía municipal en los siguientes párrafos: "Todo lo que procede es tan elocuente y de tal gravedad, puesto en la boca de quien lo vivió en la absoluta cercanía de ser oficial responsable, que merece pocos comentarios fuera de los de penoso y absolutamente impropio de la policía municipal de una ciudad cercana a los 4 millones de habitantes y capital de España. El máximo responsable de tal policía municipal y por tanto de su actuación en tan aciaga noche es don Emilio Monteagudo Parralejo".

Macrobotellón ilegal

En el exterior del Madrid Arena se montó un macrobotellón el día de la tragedia que el juez considera "perfectamente ilegal" y que tuvo una importancia decisiva, como desencadenante de la tragedia que posteriormente había de producirse. "Cabe preguntarse qué efecto tuvo aquel caos de personas y alcohol en el trágico resultado producido", dice el juez.

El juez López-Palop dice en su auto de imputación que la Policía Municipal de Madrid tenía la estricta obligación de evitar, paliar o aminorar los efectos en la medida de lo posible del macrobotellón que se produjo en los aledaños del Madrid Arena. "Pero tuvo una actitud contemplativa, benévola y en todo caso muy alejada de sus estrictas obligaciones", añade.

Recuerda que según las declaraciones de la oficial Cándida Jiménez no había medios para controlarlo, "afirmación que corrobora un policía municipal que dijo que no se intervino porque no había suficiente policía".

Según ese agente "era increíble, ese día no hubo previsión" y que "se debió más al conflicto laboral para no pagar horas". Ese agente acompañó a la oficial esa noche y añadió que en otros eventos del Madrid Arena había de 50 a 70 policías. Añadió que Cándida sabía perfectamente que no había suficientes policías y lo dijo por la emisora "que allí no había nadie colaborando con ellos y que en ocasiones anteriores se habían realizado reuniones de seguridad para eventos como el Madrid Arena y que este evento se hizo de manera improvisada".

"Noche de despropósitos"

El juez dice que unas tres mil personas que habían estado en el botellón "en un más que evidente estado de embriaguez", accedieron por el portón de la cota 0 "que fue indebidamente abierto en un despropósito más de una noche de despropósitos". "Todas estas personas procedían de la aglomeración y acaban siendo determinantes en la causalidad de la tragedia producida", añade. "El macro botellón –añade– no fue la única causa, pero fue una de las causas y como la encargada de impedirlo era la Policía Municipal de Madrid, el máximo responsable debe responder de su negligencia".

La enfermería era "un cuarto trastero, sin ventilación, ni luz suficiente y aspecto realmente sorprendente en un país civilizado"

Respecto al médico doctor Viñals, señala el auto que cuando el juez entró "en el habitáculo generosamente e inexactamente llamado enfermería por el sr. Viñals y la organización" tuvo la impresión en que se trataba de un cuarto trastero, sin ventilación, ni luz suficiente y aspecto realmente sorprendente en un país civilizado en pleno siglo XXI sin agua corriente”.

El señor Viñals cobró por esa noche 1.920 euros y en el informe forense se señala que los medios materiales que había en la enfermería no eran suficientes para un evento de esas características.

El juez califica la actuación "o más bien no actuación profesional del sr. Viñals" de "errática", "insuficiente y gravísimamente lesiva para las personas que posteriormente iban a perder la vida". Justifica esas afirmaciones en el testimonio de cualificados profesionales en la materia. 


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