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La enfermería del Madrid Arena no disponía ni de agua corriente

En lugar de haber un punto de luz de 2.000 luxes, más de 200 centímetros cúbicos de plasma, un frigorífico para su conservación y una camilla móvil, la supuesta enfermería, "ausente de ventilación y agua corriente", tenía "una camilla fija, varias sillas, una mesa y cubos de basura para vómitos". 

Exterior del Madrid Arena durante un evento de la candidatura Madrid 2020
Exterior del Madrid Arena durante un evento de la candidatura Madrid 2020 EFE

El informe de la clínica médico-forense señala que la enfermería del Madrid Arena la noche de la tragedia, en la que perdieron la vida cinco jóvenes el 1 de noviembre de 2012, no contaba con los medios "suficientes" para atender las potenciales necesidades médicas del evento. Y es que, "por no haber, no había ni agua corriente para atender a las heridas", según informa este miércoles el periódico 'El Mundo'.

Cuando el juez que instruye los hechos, Eduardo López-Palop, entró en la supuesta enfermería su reacción, como aparece en varios interrogatorios, fue la siguiente: "Lo que me encontré fueron tres niñas tiradas en el suelo y cubiertas con mantas, allí no había nada que hiciera parecer aquel lugar una enfermería"

El juez que investiga el caso solicitó este informe, a propuesta de la Fiscalía, para determinar si la actuación de los doctores Simón y Carlos Viñals, responsables de la asistencia médica del recinto, fue la "correcta" y si de haber actuado ambos conforme a la "ley del arte" no se hubiera producido la muerte de las tres víctimas que fueron asistidas en el botiquín del recinto la noche de la tragedia, Rocío Oña, Katia Esteban y Cristina Arce.

El informe, al que ha tenido acceso el rotativo dirigido por García-Abadillo, señala que en la supuesta enfermería tendría que haber un punto de luz de 2.000 luxes, más de 200 centímetros cúbicos de plasma, un frigorífico para su conservación y una camilla móvil. Sin embargo, en ese lugar con "ausencia de ventilación y agua corriente", había "una camilla fija, varias sillas, una mesa y cubos de basura para vómitos". 

Sin datos que avalen maniobras de reanimación avanzada

Los peritos sostienen que no existen datos que avalen la realización de maniobras de reanimación cardiopulmonar avanzada en las víctimas atendidas en la "supuesta enfermería" con anterioridad a la asistencia prestada por las distintas unidades del SAMUR.

Según el informe, un equipo de cinco personas, dos de ellas médicos y otra de 81 años, cuya "única formación es un cursillo recibido en 1947 como mozo sanitario sobre cómo sacar a heridos de los vehículos", no puede llevar a cabo una reanimación cardiopulmonar avanzada.

Los expertos detallan que este equipo puede practicar una reanimación cardiopulmonar básica, aunque si es preciso prolongar durante un tiempo considerable estas maniobras, el número de cinco integrantes resulta "insuficiente" para asegurar un correcto relevo entre sus miembros. En este caso, agregan, no existe constancia de que se haya producido la transferencia de información sobre las actuaciones médicas practicadas a las víctimas entre el equipo médico encargado de la asistencia durante el evento y el SAMUR.

Los peritos concluyen que no pueden pronunciarse acerca de si la intervención de los médicos influyó en la muerte de tres personas

No se ha aportado documentación clínica que permita acreditar "objetivamente" que los doctores Simón y Carlos Viñals hayan llevado a cabo intervención médica alguna sobre las víctimas finalmente fallecidas, que ingresaron en la "supuesta enfermería" del recinto en parada cardiorrespiratoria, precisa el informe.

Tampoco existe un registro documental que permita afirmar cuándo se realizó el primer contacto con cada una de las víctimas, los medios instrumentales (desfibrilador) y farmacológicos (adrenalina) empleados en cada momento, así como la secuencia y el resultado de las actuaciones médicas llevadas a cabo en la enfermería, con anterioridad a la asistencia prestada por el SAMUR.

Sin rastro de la documentación clínica

Los peritos subrayan que cualquier intervención de un profesional sanitario en el campo de la salud debe quedar plasmada en la documentación clínica, que, en este caso se debería haber puesto en conocimiento de la autoridad judicial, a través de un parte de lesiones. No hay nada que impide elaborar dicho parte de lesiones, una vez que la asistencia haya finalizado, sobre todo, cuando la misma ha tenido un carácter urgente, indican los autores del informe.

 "Por no haber, no había ni agua corriente en el Madrid Arena para atender a las heridas"

Los expertos aprecian "contradicciones" en las declaraciones que implican aspectos médicos que se pueden considerar "relevantes" para el caso, relacionados con la administración de adrenalina y la aplicación de un desfibrilador, pero no entran a valorar estos asuntos al no poder contrastarlos con la documentación clínica.

Los peritos concluyen que no pueden pronunciarse acerca de si la intervención de los médicos imputados influyó de forma decisiva en la muerte de las tres personas trasladadas a la enfermería, porque se desconocen datos fundamentales como el tiempo de parada cardiorrespiratoria de las víctimas antes de entrar en la enfermería, los datos clínicos y las maniobras terapéuticas practicadas.


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