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El Gobierno se vuelca con Madrid 2020: está en juego algo más que unos Juegos

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Mariano Rajoy dio instrucciones a su Gobierno para apoyar en todo lo necesario a la candidatura olímpica de Madrid 2020, no sólo por lo que significa como prestigio para la denominada 'marca España', una entelequia sin resultados, sino como baza de enorme eficacia de cara a la cita electoral de municipales y autonómicas de dentro de dos años.

La baza principal de la candidatura de Madrid, en este tercer intento olímpico, no sólo son sus infraestructuras e instalaciones sino, sin duda, la figura del príncipe Felipe, quien el próximo día 7 de semptiembre defenderá en Buenos Aires ante el Comité Olímpico Internacional el sueño de la capital española. La Familia Real española se ha volcado tradicionalmente con los Juegos. Lo que el Rey no consiguió en Conpenhague ni la Reina en Singapur, se confía en que, esta vez sí, Don Felipe lo logre para la cita de 2020. Miembro del equipo olímpico español de vela en los Juegos de Barcelona y abanderado de los colores españoles en la ceremonia ianugural de la mítica cita del 92, el Príncipe se desplazará el próximo día 2 a la capital argentina para sumarse a la vasta representación española que ha empezado ya su concentración en el hotel NH City&Tower bonaerense de cara a tan crucial compromiso.

Presentación con sorpresas

La alcaldesa madrileña, Ana Botella, y el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, se trasladarán a partir de este fin de semana a tierras argentinas para sumarse al despliegue que está preparando el Comité Olímpico Español, con Alejandro Blanco a la cabeza, para ultimar un acto de presentación que incluirá importantes sorpresas, en especial con la participación de deportistas estelares y españoles universales. Pau Gasol, quien ejerció como abanderado en los Juegos de Londres, ha sido la última gran incorporación a las filas olímpicas nacionales. Será el encargado de tomar la palabra en nombre de los deportistas españoles. Se espera tambien la presencia de Rafael Nadal, si su compromiso en el Open de los Estados Unidos se lo permite.

Mariano Rajoy aterrizará en Buenos Aires en el último minuto, tras asistir a la cumbre del G20 en Moscú, los días 5 y 6 de septiembre. Le hubiera gustado llegar antes y participar en los preparativos de la presentación española. Pero los problemas de agenda lo han impedido. No obstante, su interés por este compromiso español, no sólo deportivo, ha sido palmario desde el primer día, según fuentes de la candidatura.

Rajoy no sólo es un gran aficionado al deporte, sino que es consciente de que unos Juegos para Madrid redundarían muy beneficiosamente en aras de la imagen internacional de la ciudad y de la Comunidad. Y, por descontado, reforzaría el papel de la gestión de los equipos del PP tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad. Aunque unos Juegos son un desafío para toda una nación, es evidente que la repercusión internacional olímpica impulsa una ciudad.

Horizonte electoral

Las renovación de las mayorías con que cuenta el PP en Madrid se antojan ahora mismo muy complicadas, de acuerdo con lo que señalan todos los indicadores demoscópicos. Y el PP no puede perder Madrid, símbolo tradicional de su poder, junto a la Comunidad Valenciana, y baza casi imprescindible para una victoria electoral en las generales.

Aunque en Moncloa siempre se señala que queda demasiado tiempo para esa cita con las urnas, es evidente que el trabajo hay que hacerlo con tiempo, por eso Rajoy dio instrucciones a su equipo de colaborar abierta y entregadamente con la candidatura olímpica madrileña. Y así ha sido. Tanto en el ámbito doméstico como en el plano internacional, el Gobierno ha echado una mano muy importante en todo tipo de gestiones e iniciativas necesarias para sacar adelante este importante reto.

Un Madrid sede olímpica y con la aventura de Eurovegas en marcha -una fuente de creación de empleo sin parangón- serían unas credenciales más que potentes para afrontar un reto electoral, ahora mismo muy enrevesado. Al margen de los nombres de los candidatos y de otros asuntos que deberán dilucidarse en su momento, los Juegos acarrean, pese a dudas y campañas en contra, una simpatía general que se traduce en filias y adhesiones.

Fuertes rivales

El riesgo está en que tanto Tokio como Estambul son rivales poderosos, aunque llegan a la cita bonaerense con los deberes peor ejecutados que los madrileños. España tendría que invertir 1.500 millones de euros en redondear sus instalaciones, mientras que Estambul debería aportar aún más de 15.000 millones y Tokio casi 35.000. Los problemas de las fugas radiactivas en Japón y las condiciones de inseguridad de Turquía juegan en contra de nuestros adversarios. Pese a todo, otro tropiezo en el tercer intento madrileño en alcanzar la sede olímpica no produciría efectos tan negativos como en tiempos pretéritos ya que la crisis económica es un elemento que juega como factor disuasorio en buena parte de la opinión pública. "Si vienen los Juegos, perfecto, colosal. Si no llegan, no hay drama", resumía uno de los miembros del equipo del Gobierno dedicado a labores de apoyo a la candidatura. No obstante, en Buenos Aires, el 7 del 9, hay en juego muchas más cosas que unos Juegos.


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