España pierde posibilidades de conseguir este verano el principal podio económico de la eurozona

El veto de Holanda y la pobre promoción de Guindos en Bruselas complican su acceso al Eurogrupo

El ministro de Economía, Luis de Guindos, reúne todas las papeletas para volver a quedarse con la miel en los labios. Su acceso a la presidencia del Eurogrupo este verano se ve gravemente dificultado por el veto holandés y también por su insuficiente penetración en los círculos de influencia de Bruselas.

El ministro Luis de Guindos junto al presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem
El ministro Luis de Guindos junto al presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem EFE

Hace tiempo que la llegada de un español a la presidencia del Eurogrupo dejó de ser una ambición personal de Luis de Guindos para convertirse en una apuesta firme del Gobierno, teniendo en cuenta que se trata de una de las antenas más potentes con las que se cuenta para tomar la temperatura al resto de los titulares de economía y finanzas de la eurozona y al propio Banco Central Europeo. La operación tuvo una primera intentona a mediados del año pasado, cuando Guindos tanteó que Bruselas le anticipara como candidato formal al principal podio económico de la UE y, más aún, que lo transformara en un cargo permanente. El ensayo fracasó y lo peor es que la maniobra volverá, probablemente, a malograrse dentro de pocos meses, por dos razones de peso que se manejan en medios comunitarios: Holanda sigue vetando a España para el puesto y, en segundo lugar, el propio Guindos no se está trabajando lo suficiente en Bruselas a quienes podrían inclinar la balanza a su favor.

En Bruselas se opina que Guindos no se está trabajando el acceso a la presidencia del Eurogrupo

La relación de Guindos con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, es gélida, pues éste no le perdona a España que hace dos años largos fuera el único país que se abstuviera en su elección y que el verano pasado intentara por su cuenta y riesgo el asalto al puesto sin contar con los planes del holandés. Las autoridades de este país lo han percibido como una afrenta personal y ahora Dijsselbloem amenaza con poner toda la carne en el asador para continuar en la misma responsabilidad. Sin embargo, el problema es aún más serio, pues según las fuentes el veto principal a Guindos proviene, ni más ni menos, que de Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea, responsable de Relaciones Interinstitucionales, brazo derecho de Jean-Claude Juncker y, para más inri, también holandés.

Pelear duro para no perder el pie en Bruselas

Pero hay todavía otros obstáculos que juegan en contra de los deseos de Guindos. Al que se concede mayor relevancia es a la pobre batalla que el ministro de Economía está dando entre los círculos más influyentes de Bruselas para llegar al cargo. Uno de los miembros del Gobierno que en estos momentos más penetración tiene en el ambiente comunitario es el de Exteriores, José Manuel García Margallo. Y su experiencia le dice que cualquier país que no ha querido perder el pie en Bruselas ha tenido que pelear duro, como se demostró en otoño pasado cuando se negociaron a cara de perro las 28 comisarías. A España se le encomendó la de Energía, que ocupa el exministro Miguel Arias Cañete, una vez que Rajoy tuvo claro que le quería como comisario y que no se iba a prestar al juego de quienes difundieron que solo Luis de Guindos podría conseguir una comisaría más importante, como por ejemplo la que ocupaba en la anterior legislatura Olli Rehn como responsable de Asuntos Económicos y Monetarios.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, principal obstáculo para el ministro de Economía

“Rajoy se está partiendo el pecho para que Guindos acceda a la presidencia del Eurogrupo y sabe que tiene el apoyo alemán, pero en el Gobierno y en Bruselas se echa en falta que él sea personalmente quien encabece esta batalla y se moje”, señalan fuentes comunitarias, convencidas de que, haga lo que haga, lo va a tener muy difícil para saltar a un puesto tan jugoso. Guindos ya ha anunciado públicamente que no estará en el próximo Gobierno si el PP gana las elecciones generales de fin de año y que tampoco aceptará un escaño como diputado. Sus aspiraciones a sustituir a Mario Draghi como presidente del BCE también se desvanecieron, puesto que tampoco se cumplieron los pronósticos de quienes veían sentado al banquero en la presidencia de la República italiana como relevo de Giorgio Napolitano.


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