LAS ÚLTIMAS REVELACIONES DEL 'CASO GÜRTEL'

Dos bancos suizos cruzaron mensajes sobre la 'peligrosidad' de Bárcenas como cliente

Dresdner Bank y Lombard Odier intercambiaron información sobre el extesorero del PP nada más conocerse en 2009 su presunta implicación en el 'caso Gürtel' y mostraron su preocupación por los datos que comenzaban a aflorar en la prensa española. El primer banco ya había catalogado al exsenador como de riesgo 3, el más alto.

Cruces de correos electrónicos. Llamadas. Envío de recortes de prensa. Dresdner Bank y Lombard Odier, los dos bancos suizos en los que presuntamente abrió cuentas Luis Bárcenas, exsenador y antiguo tesorero del PP, dispararon sus alarmas poco después de que la prensa española revelase la presunta implicación de su cliente en el caso Gürtel. Durante semanas, las dos entidades financieras intercambiaron información y datos sensibles sobre el político e, incluso, una de ellas anunció a la otra que iba a "adoptar medidas internas", según revela la documentación enviada recientemente por las autoridades judiciales suizas a la Audiencia Nacional. En aquellos momentos, los movimientos de dinero en las cuentas de Bárcenas eran especialmente sospechosos: hizo transferencias por valor 4,5 millones de euros a cuentas bancarias en EEUU y en el país helvético cerró cuentas a nombre de una fundación para traspasar gran parte de sus fondos a otras cuya titularidad correspondía a una empresa mercantil. Dresdner Bank, donde llegó a acumular más de 22 millones de dinero, ya lo tenía catalogado entonces como cliente de nivel 3 de riesgo, el más alto.

Directivos de ambas bancos vencieron sus reticencias e intercambiaron información sensible sobre las cuentas que el extesorero del PP tenía abiertas en sus respectivas entidades 

El inicio de los contactos entre ambos bancos se inició el 20 de febrero, sólo dos semanas después de que el juez Baltasar Garzón ordenase en España las primeras detenciones por la trama de corrupción. Ese día, un correo entre directivos del Dresdner Bank revelaba el inicio de contactos con sus colegas de Lombard Odier. En este mensaje, el empleado aseguraba haber recibido "una llamada de alguien que trabaja en el departamento jurídico" de la otra entidad para intercambiar datos de "nuestro cliente común, Luis B.". En dicha conversación telefónica, según se revela en la comunicación interna, los responsables de Lombard Odier mostraron su "intención de adoptar medidas internas" sobre el exsenador ya que había un dato que les preocupa especialmente: "Fue nombrado tesorero del PP". En el mismo mensaje, el responsable de Dresdner Bank reconocía que ya había hecho una consulta interna para saber cómo debían actuar ellos: "No podermos hacer nada ya que se sabe que nuestro cliente es conocido aquí como PEP (Politically Exposed Person con la que se hace referencia a aquellas personas que o bien ocupan un cargo público de responsabilidad o bien mantienen una estrecha relación con uno de ellos) categoría 3", es decir, que ya estaba catalogado como de alto riesgo.

Días después, el 3 de marzo, volvieron a producirse contactos telefónicos entre cargos de ambas entidades. En este caso, los responsables de Lombard Odier pidieron a sus interlocutores datos sobre los apoderados que estaban autorizados para hacer movimientos de dinero en la cuenta donde había llegado a haber 22 millones de euros. Los directivos de Dresdner Bank, reacios en un primer momento a dar esos datos a la 'competenencia', terminaron por recabarlos y entregárselos. El directivo descubrió entonces que en realidad Bárcenas "no está autorizado a reitrar dinero o a dar órdenes de transferencias" y que "sólo las personas autorizadas en la Fundación [Sinequanon, la titular de la cuenta] podrán hacerlo". Estos eran, en realidad, catorce personas de muy variopintas nacionalidades supuestamente residentes en el paraíso fiscal de Islas Bermudas. Sin embargo, para entonces, el extesorero del PP llevaba cuatro años dando instrucciones sobre qué hacer con el dinero que acumulaba. Un día después, la gestora personal de Bárcenas, Agathe Stimoil, enviaba un correo electrónico a sus superiores en el que aseguraba que había consultado la prensa española para conocer datos sobre el caso Gürtel, del que destaca que lo instruía "el juez Baltasar Garzón, muy conocido en España por su coraje ante los casos de corrupción". "He intentado varias veces esta semana y la pasada contactar con el cliente en sus dos teléfonos, sin éxito", concluía.

Nuevo cruce de mensajes

El 6 de marzo, volvía a producirse un cruce correos electrónicos entre empleados del Dresdner Bank. En uno de ellos, la gestora volvía a recalcar que había intentado "contactar con nuestro cliente, pero desafortunadamente, no hay respuesta cuando llamo". Además, recalcaba que de nuevo había "chequeado artículos de la prensa española" y destacaba uno de El Diario Montañés que incorporaba en una archivo adjunto ya traducido al inglés. Su interlocutor le reconocía que también él había buscado información en periódicos españoles y aseguraba que en ese momento era "muy difícil de distinguir cómo va a evolucionar". Este cargo del banco suizo se resignaba a esperar a "la semana que viene" para conocer más datos sobre la supuesta implicación de Bárcenas a través de la prensa española y reconocía estar recabando información sobre transacciones sospechosas. Once días después, los responsables del banco suizo seguían intentando contactar por teléfono con el exsenador "sin éxito".

En una de las conversaciones con su gestora en el Dresdner Bank tras estallar el 'caso Gürtel', Bárcenas se interesó por "el secreto bancario suizo"

Finalmente, el 14 de abril, empleados de Dresdner Bank consiguieron mantener un encuentro personal con Bárcenas. Según los documentos remitidos por Suiza a la Justicia española, éste se produjo en Madrid, aunque no en el hall de un hotel como era habitual, sino en el domicilio de Ivan Yáñez, broker y amigo de Bárcenas. El motivo esgrimido por el político español era que quería "evitar mostrarse en público" en pleno escándalo tras el estallido del caso Gürtel. En aquel encuentro, el propio exsenador quitó hierro a las acusaciones que ya pesaban sobre él: "Insiste en que son infundadas y que no tiene nada que reprocharse por sus actividades en el seno del PP". Incluso destacó que había interpuesto “una denuncia contra el juez Garzón” antes de repasar su cartera de inversiones y anunciar que iba a ordenar "una segunda transferencia de un millón de euros en los próximos días". Bárcenas ya había comenzado a vaciar sus cuentas y mover una buena parte de sus fondos a EEUU. En esa misma conversación, Bárcenas se interesó por "el secreto bancario suizo".

Las buenas palabras del extesorero del PP no sirvieron, sin embargo, para ahuyentar las sospechas de los dos bancos suizos sobre el origen de sus fondos y, sobre todo, sobre el destino que supuestamente les estaba dando tras ser imputado en España. El ejemplo más llamativo es el correo interno del Dresdner Bank de 21 de julio, en el que un directivo de esta entidad resaltaba que tenía "sobre la mesa" una petición de información desde EEUU sobre las últimas transferencias que Bárcenas había hecho por valor de 4,5 millones y que habían tenido como destino a dos entidades bancarias de este país, el UBS AG Stamford Branch y el HSBC Bank USA. Dichas órdenes tenían como beneficiarias las sociedades P. T. Bex Bursátil Sociedad de Bolsa S. A., Brixco S. A. y Lidmel International S. A. En correo interno, el empleado del banco suizo destacaba que de estas dos últimas mercantiles no había conseguido recabar ningún tipo de dato. La gestora de Dresdner Bank terminó reclamando días después esos datos, sin éxito, a Iván Yáñez, el amigo broker del político.


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