PRIMER ANIVERSARIO DEL EXTESORERO EN PRISIÓN

Bárcenas acumula sanciones en su primer año en prisión: "Esto lo hacen para tocarme los cojones"

El extesorero del PP cumple este viernes sus primeros doce meses encarcelado. En este tiempo, su expediente penitenciario recoge ya numerosos partes por mal comportamiento. Vozpópuli desvela uno de ellos por negarse a cumplir las órdenes de un funcionario del centro de Soto del Real (Madrid).

Imágen de Luis Bárcenas en la prisión de Soto del Real emitidas por La Sexta el pasado septiembre.
Imágen de Luis Bárcenas en la prisión de Soto del Real emitidas por La Sexta el pasado septiembre.

El preso número 2013011614 no es un recluso cualquiera. Es, sin lugar a dudas, uno de los internos más célebres del sistema penitenciario español. Y ello a pesar de que sólo lleva un año en prisión, que cumple precisamente este viernes. Se trata de Luis Bárcenas, el extesorero del PP encarcelado por el juez Pablo Ruz el 27 de junio de 2013 por su implicación en el 'caso Gürtel'. En estos doce primeros meses en prisión, el que fuera senador 'popular' ha seguido acaparando portadas en los medios de comunicación. Primero, por su decisión de 'tirar de la manta' sobre la supuesta contabilidad B de su partido y cargar contra sus antiguos compañeros. En otras, por su comportamiento en prisión. De hecho, su expediente penitenciario acumula ya una sanción de 140 días y varios partes. Uno de ellos, al que ha tenido acceso Vozpópuli, detalla cómo se encaró con un funcionario de prisiones que le había pedido que le facilitara el número de teléfono al que estaba llamando desde la cabina de prisión. El político se negó: "Ya estoy harto, esto lo hacen para tocarme los cojones".

El extesorero se negó a facilitar a un funcionario el número de teléfono al que había llamado desde la cabina de prisión: "Ya estoy harto"

Según el parte elaborado tras dicho episodio y al que ha tenido acceso este diario, el incidente se produjo el pasado 6 de enero, día de Reyes, a las 10:30 de la mañana. A esa hora, uno de los funcionarios del Centro Penitenciario Madrid V, situado en la localidad de Soto del Real, se dirigió a Bárcenas al observar que éste acababa de realizar una llamada desde la cabina que pueden utilizar los internos con ciertas restricciones. El funcionario le preguntó al extesorero por el número al que había telefoneado para incluirlo en "la hoja de control aleatorio de llamadas según Orden de Dirección 9/2006", según recoge el documento de Instituciones Penitenciarios. El extesorero del PP se negó a facilitarselo "alegando que ha llamado a uno de los que tiene autorizados".

El tono de la conversación entre funcionario y recluso subió rápidamente y Bárcenas le espetó: "Ya estoy harto, esto lo hacen para tocarme los cojones. El responsable de esto es un subnormal profundo, un idiota y un incompetente". Eso sí, el extesorero quiso aclarar a su interlocutor que dichos insultos no iban dirigidos ni contra él ni contra sus compañeros: "No me refiero a ustedes, que ustedes hacen su trabajo". El funcionario rellenó ese mismo día un parte para recoger el incidente y se lo entregó al jefe de servicios para "los efectos oportunos", en referencia a posibles sanciones. También ese 6 de enero, este superior jerárquico elevaba al director de la prisión otro escrito adjuntando el parte del funcionario, cuyo contenido, según destacaba, había podido ratificar "tras las averiguaciones oportunas".

Según fuentes penitenciarias consultadas por Vozpópuli, éste no es, ni mucho menos, un incidente aislado en el comportamiento de Luis Bárcenas en prisión. De hecho, sólo dos días después de registrarse éste volvió a mostrar una actitud violenta justo antes de un traslado al Hospital Gregorio Marañón de Madrid para ser tratado de sus problemas alérgicos. Como adelantó 20 minutos el pasado abril, Bárcenas se encaró el 8 de enero con el conductor del furgón policial que debía llevarlo al centro médico ya que no quería ir esposado con las manos en la espalda, tal y como determina el protocolo de la Guardia Civil para el traslado de presos fuera de prisión.

Gritos y golpes

Tras acceder a subir al vehículo de mala gana, "empezó a dar golpes y a manifestar a voces su disconformidad", según el parte rellenado por uno de los funcionarios de la cárcel de Soto. Enfado que aumentó en el último control de seguridad, cuando el extesorero cambió de opinión e informó a los agentes que no quería ir al hospital y que deseaba volver a su celda. Acto seguido, un funcionario le explicó que debía rellenar una instancia dejando claros los motivos de su renuncia y le advirtió de que esa decisión acarrearía un parte disciplinario. "Bien, bien, como si me quieren meter cuatro o cinco. Y llevarme a aislamiento también. Me da igual. Esto es inhumano", se quejó el extesorero.

La acumulación de partes por mal comportamiento derivó días después en una sanción de 140 días de privación de paseos por el patio de la cárcel 

Por su parte, los tres guardias civiles que iban a custodiar a Bárcenas en su traslado al hospital elaboraron también un breve informe de lo sucedido, en el que reflejaron que el político "no quiso que le pusieran las esposas a la espalda porque él no es ningún delincuente para ir de ese modo". "Una vez dentro del módulo de ingresos, el interno se muestra muy alterado y dando voces se dirige a los agentes insultándoles de la siguiente manera: sois unos chulos, quitarme los grilletes ya, vaya chulería tienen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado". Tras retirarle las esposas, el extesorero prosiguió con los improperios y amenazó a los agentes con denunciarles: "Mira cómo tengo las manos de los grilletes. Sois unos chulos, me he quedado con vuestro número, os voy a denunciar".

Tras aquel incidente, la dirección de la cárcel decidió sancionar a Bárcenas con 140 días de privación de paseos por el patio de la cárcel, un castigo que hasta hace poco ha impedido al extesorero salir al espacio abierto de su módulo, el número 4. "Aquella sanción no fue sólo por el incidente del traslado al hospital, sino porque ya para entonces acumulaba en su expediente disciplinario varios partes por mal comportamiento", aclaran las fuentes penitenciarias consultadas. Entre ellos estaba, precisamente, el que había elaborado dos días antes el funcionario que le preguntó por el teléfono al que había llamado desde la cabina y que acabó con insultos "al responsable de esto". "A ningún preso se le sanciona con 140 días por un único incidente. Él era reincidente", recalcan estas mismas fuentes.

De hecho, su actitud durante este año en prisión ha cambiado. Su relación con los presos sigue siendo correcta e, incluso, no duda en echar una mano a aquellos que, por ejemplo, le piden que les ayude a rellenar algún escrito para la dirección de la cárcel o les regala ropa. No obstante, desde que fue grabado clandestinamente en diferentes lugares de prisión y estas imágenes se emitieron en La Sexta, se muestra desconfiado. No obstante, el mayor cambio en estos meses se ha producido en su trato con los funcionarios de prisiones, con los que se muestra irascible y nervioso. "No entiende que si está colaborando con el juez Ruz aún siga en prisión", recalcan las fuentes penitenciarias para explicar esta conducta. Fuentes cercanas a la familia del preso hablan incluso de "periodos depresivos" en los últimos meses.


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