LA CONEXIÓN INTERNACIONAL

Un banquero gibraltareño gestó la trama con la que Bárcenas ocultó 22 millones en Suiza

William Jardim, directivo del banco suizo Lombard Odier en las Islas Bermudas, figura como directivo de la fundación panameña 'fantasma' que utilizó el ex tesorero del PP para ocultar su fortuna en Suiza. Otros cuatro miembros de la entidad financiera participaron también supuestamente en la operación. El exsenador tenía al menos dos cuentas en este banco.

Imagen del pasaporte de William Jardim remitida por las autoridades suizas a la Audiencia Nacional.
Imagen del pasaporte de William Jardim remitida por las autoridades suizas a la Audiencia Nacional. VOZPOPULI

Algo más que banqueros. Los documentos remitidos a España por las autoridades judiciales de Suiza sobre las cuentas de Luis Bárcenas en el país centroeuropeo implican a cinco directivos de la entidad financiera Lombard Odier en la gestación de la compleja trama empresarial con la que el extesorero del PP intentó ocultar su fortuna. Entre ellos destaca William Jardim, un gibraltareño nacido hace 66 años en la localidad gaditana de la Línea de la Concepción, cuya firma aparece en gran parte de los documentos que se utilizaron tanto para abrir en 2005 la cuenta donde el exsenador llegó a atesorar 22 millones de euros como para vaciarla en 2009, poco después de estallar el caso Gürtel.

El empleado de Lombard firmó la autorización ante el Dresdner Bank para que Bárcenas pudiera mover el dinero de la cuenta pese a que no figuraba como titular

Entre estos papeles está la autorización para que el político español pudiera mover el dinero pese a que no figuraba formalmente como titular del depósito. Tanto Jardim como los otros cuatro altos cargos del banco señalados (los también británicos Martin Watson, Gail Andrade y Mark Lindsay McCann, y la canadiense Tracy Tepper) trabajaban cuando sucedieron los hechos en la filial que la entidad tiene en el paraíso fiscal de Islas Bermudas.

La presencia del Lombard Odier en el caso Bárcenas no es nueva, De hecho, el juez Pablo Ruz ha solicitado a las autoridades judiciales helvéticas datos de dos cuentas de esta entidad ligadas al extesorero del PP. La última, ayer, después de que las pesquisas sobre el rastro de las cuentas suizas revelase que parte del dinero con el que Bárcenas quiso regularizar su situación ante Hacienda había salido de una de ellas. El descubrimiento de la supuesta implicación de un número tan importante de empleados del banco suizo también ha sido posible gracias a la documentación que sobre las finanzas ocultas del exsenador remitió a la justicia helvética otra entidad financiera de este país, el Dresdner Bank, donde Bárcenas atesoraba su fortuna.

Directivos de Impala Limited

En estos documentos, los cinco empleados de Lombard no aparecen como tales, sino como directivos de Impala Limited, una empresa creada en 2001 en las Islas Bermudas y que en 2005 fue utilizada para registrar en Panamá la fundación Sinequanon. Gracias a esta última, ese mismo año Bárcenas abrió la cuenta en el Dresdner Bank. Entre los papeles que en su día tuvieron que remitir a esta entidad para abrir dicho depósito, y que ahora están en manos del juez Ruz, hay numerosos escritos notariales en los que están reflejadas las identidades de los cuatro directivos del Lombard Odier, así como copias validadas de sus pasaportes junto a las de otras diez personas, también supuestos directivos de Impala Limited. Todos ellos tenían firma autorizada para realizar gestiones ante el Dresdner Bank en nombre de la fundación panameña.

Los cinco empleados de Lombard tenían firma autorizada para hacer movimientos en la cuenta de Bárcenas, pero nunca utilizaron esta potestad

Sin embargo, ninguno de ellos utilizó esta posibilidad en los cuatro años que estuvo abierta la cuenta en la entidad. Tampoco consta que el banco les informara en ningún momento de los movimientos de la misma, ni siquiera cuando la misma sufrió graves pérdidas en 2008 por la caída de las inversiones bursátiles. De todo ello, el banco sólo informaba a Bárcenas. Por ello, la Policía los considera a todos ellos testaferros en la trama y, en el caso de los cuatro directivos de Lombard, incluso artífices de la misma junto al despacho de abogados panameño Icaza, González-Ruiz y Alemán, que aparece como "agente" en el país centroamericano tanto de la fundación Sinequanon como de otras dos empresas utilizadas por la trama, National Founders Inc y  Granda Global SA. Este bufete reconoció ante los medios de su país que había abierto éstas “por solicitud de un banco privado de los más antiguos y tradicionales de Suiza”. Es decir, el Lombard Odier. 

La relevancia en la red del gibraltareño Jardim y la canadiense Tepper aparece reflejada por la posición que ambos ocupaban en la empresa utilizada para crear la fundación panameña. El primero aparece como vicepresidente. La segunda es su presidenta. Además, ambos cuentan con una larga experiencia dentro del propio banco. Jadim trabajó en la filial de Gibraltar antes de desplazarse a Bermudas, donde, según su perfil profesional colgado en una red en internet, aún continúa. Por su parte, Tepper, abogada de profesión, figura con una antigüedad superior a los quince años en la entidad, además de detentar numerosos cargos en organismos del país caribeño. De los otros tres empleados presuntamente implicados, Gail Andrade y Martin Watson dan conferencias bajo su condición de "accionistas" del banco, mientras que Mark Lindsay McCann, abogado, se incorporó a Lombard Odier en 2008 procedente de la consultara Deloitte.

Y, además, otro banquero, dos auditores...

Junto a estos cinco, en Impala Limited aparece otra decena de personas que con su nombre dieron presuntamente cobertura legal a la creación de la fundación fantasma de Bárcenas. Así, hay otro banquero, el abogado Nenad Jeric, un canadiense que trabaja para el Royal Bank of Canada, y dos auditores, el ugandés Arnold Ahereza y bermudeña Anika DeShields. También figuran como directivos de la empresa el ingeniero informático Terence Bean, natural de este paraíso fiscal y propietario de una consultoría, así como otras cuatro personas sin cargos empresariales conocidos: Millard Bean, Ideitha James, Natalie Belgrave, Dean Williams y Andrea Jackson. Este diario intentó ayer ponerse en contacto con representantes en España de la entidad financiera, pero no respondieron a los requerimientos de información sobre la situación de sus empleados.

Un sexto empleado del banco salpicado por el 'caso Bárcenas' fue imputado en octubre por el juez Andreu por blanquear dinero de la mafia china de Gao Ping

La supuesta implicación de los cinco directivos de su filial bermudeña no es la única de empleados de Lombard Odier en el escándalo Bárcenas. Como adelantó Vozpópuli el pasado 28 de enero, un empleado del banco que el pasado mes de octubre fue imputado dentro de la Operación Emperador también aparece implicado en los sospechosos movimientos de dinero de Bárcenas en Suiza. Se trata del gestor Frederic François Mentha, quien supuestamente se encargó en 2009 desde su puesto en la oficina de Ginebra de entregar en persona al Dresdner Bank la documentación necesaria para proceder a cerrar la cuenta abierta por la fundación creada por sus colegas de Islas Bermudas y traspasar sus millonarios fondos a otros dos depósitos abiertos a nombre de otra empresa de la trama, la uruguaya Tesedul. Una de estas cuentas fue abierta en el propio Lombard Odier.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que instruye el sumario por la Operación Emperador, pidió en octubre la detención de Mentha a las autoridades suizas por su presunta implicación en la trama de blanqueo que permitió evadir millones de euros a la red del empresario chino Gao Ping. Los informes policilales calificaban entonces a este gestor como uno de los "artífices financieros" de la trama "capaz de de ordenar y materializar transferencias con gran velocidad y fiabilidad" para lavar el dinero de los 'clientes' de la red. Su principal contacto en la trama de blanqueo era otro banquero, Javier Eduardo Rosón Boix, el hijo pequeño del que fuera ministro del Interior con la UCD fallecido en 1986, Juan José Rosón. Según confirmó Lombard Odier a los medios de comunicación de Suiza, tras conocerse la supuesta implicación de su empleado en este escándalo, la entidad abrió una investigación interna y le apartó de su puesto. No consta que lo haya hecho ahora con sus cinco directivos de Islas Bermudas.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba