CiU explora todos los recovecos jurídicos para impedir que el Gobierno recurra la ley de Consultas

Mas está dispuesto a cambiar las preguntas del referéndum si obtiene el visto bueno de Rajoy a la consulta

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, intenta salir como sea del callejón en el que le ha metido el proceso secesionista y ha empezado a trasladar a La Moncloa el mensaje de que estaría dispuesto a cambiar, incluso, las preguntas que ha comprometido para el referéndum del 9 de noviembre, a sabiendas del conflicto que podría acarrearle con Esquerra Republicana.

La solemnidad con la que Artur Mas presentó las pasadas Navidades en sociedad la fecha y las preguntas de la consulta soberanista, rodeado por sus principales socios de travesía, contrastan con los recados que está remitiendo tres meses después a La Moncloa y al equipo económico del Gobierno, a través de diferentes intermediarios. En ellos traslada su disposición a cambiar las dos preguntas que pactó con Oriol Junqueras (ERC) y Joan Herrera (Iniciativa) para el 9 de noviembre: ¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Y un Estado independiente?

Artur Mas sudó la camiseta las pasadas Navidades para llegar a un acuerdo con ERC sobre las preguntas del referéndum

En el supuesto improbable de que Mariano Rajoy respondiera afirmativamente a este ofrecimiento y se pusiera a negociar la legalización de la consulta soberanista, el proceso comenzaría una nueva etapa, admiten fuentes de CiU, en la que estaría por ver si Esquerra Republicana cede o no al cambio de las reglas de juego. Es importante preverlo, asegura un alto cargo de la coalición nacionalista, teniendo en cuenta que ERC presionó todo lo imaginable a Mas para que hubiera una sola pregunta y la respuesta solo admitiera un sí o un no a la independencia. El presidente de la Generalitat, después de una dura negociación que estuvo a punto de romper el frente soberanista, consiguió que Junqueras aceptara hacer dos preguntas. El líder de ERC advirtió que no era la fórmula que hubiera querido, pero sí la que requería el momento y también la que podía ser apoyada por una amplia mayoría del Parlamento catalán.

CiU no está segura de poder mantener unido al frente soberanista si se modifican las reglas de juego de la consulta

En el supuesto de que Mariano Rajoy no transija con el juego que ahora se le ofrece desde CiU, la estrategia de Mas irá dirigida, señalan las mismas fuentes, a explorar todos los recovecos legales para impedir que el Gobierno recurra con fundamentos sólidos la ley de Consultas al Tribunal Constitucional. Esta ley será tramitada en el Parlamento autonómico una vez que el Congreso de los Diputados rechace el mes que viene la delegación de competencias a la Generalitat para celebrar la consulta. Cuanto más retrase su aprobación en la Cámara catalana, menos margen temporal tendrá el Gobierno para llevarla al Constitucional y que éste la tumbe. Hay varias maniobras en manos de la Generalitat para ganar tiempo y una de las que está considerando consiste en solicitar un dictamen jurídico sobre esta ley al Consejo de Garantías Estatutarias, una especie de Tribunal Constitucional a la catalana.

La Generalitat maniobra para retrasar la aprobación de la ley de Consultas y así restar margen al Gobierno para recurrirla

Cuando en el Congreso se pregunta a los parlamentarios de Convergencia si, al final, habrá o no referéndum el 9 de noviembre, la mayoría responde con un sí enérgico. En cambio, cuando se pulsa la opinión de los parlamentarios de Unió, la contestación unánime es un no categórico.


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