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Vidas paralelas: 'Kichi' hace suyo el mito del 'santo de la anarquía', Fermín Salvochea

A lo largo de la campaña, José María González ha apelado al alcalde gaditano, sobre el cual cantó en 2008, diciendo "si yo fuera el alcalde de Cádiz sería un alcalde como Salvochea". Unidos por esta premonición, el proyecto y vida de ambos tiene semejanzas y muchas diferencias.

José María González, alias 'Kichi', candidato de Por Cádiz Si se Puede al Ayuntamiento andaluz.
José María González, alias 'Kichi', candidato de Por Cádiz Si se Puede al Ayuntamiento andaluz. Europa Press

“Si yo fuera el alcalde de Cádiz, aunque un loco y un menda yo sea, si yo fuera el alcalde de Cádiz sería un alcalde como Salvochea”, con estas palabras cantaban los compañeros de comparsa de José María González, alias Kichi, el pasado 24-M en una calle abarrotada de simpatizantes al recién elegido edil del Ayuntamiento andaluz por Por Cádiz sí se puede, candidatura de unidad popular apoyada por Podemos. Y es que esta comparsa, compuesta para los carnavales de 2008, se ha convertido en una premonición del ascenso político del gaditano, que con el apoyo del PSOE y de Ganar Cádiz en Común podría convertirse en el próximo alcalde de Cádiz, desalojando a Teófila Martínez tras dos décadas de gobierno en el municipio.

Pero esta premonitoria comparsa, escrita hace casi 8 años por Andrés Ramírez y Jesús Bienvenido, se carga doblemente de significado cuando uno contempla que en la actuación de entonces era Kichi quien se subía a una silla y llevaba la voz cantante, henchido de futuro, diciendo que sería como Fermín Salvochea. Este alcalde gaditano, también llamado el ‘santo laico’ o ‘santo de la anarquía’, fue alcalde y presidente del Cantón de Cádiz en 1873, y es considerado por algunos el mejor alcalde de Cádiz e ídolo que forma parte del imaginario colectivo andaluz como defensor de los desfavorecidos y terror de los poderosos.

“Ojalá me parezca un poquito a Fermín Salvochea”, decía el candidato a la alcaldía en el mitin que cerraba la campaña

Kichi se ha valido del alcalde anarquista a lo largo de su campaña, citando que quería “ser como Savochea” en las entrevistas y rememorando la comparsa como hilo de lo que le gustaría hacer con el gobierno del municipio. “Ojalá me parezca un poquito a Fermín Salvochea”, decía el candidato a la alcaldía en el mitin que cerraba la campaña justo después de cantar las palabras que unos días después le habrían de repetir a la puerta de su casa. Y es que la toma de la obra de Salvochea como un trasunto para el propio proyecto político imbuye a Kichi del aura que precisamente busca. Pero ¿tiene algo que ver el proyecto y la vida del activista de la Marea Verde y el del destacado miembro del movimiento anarquista?

Fermín Salvochea

Fermín Salvochea, a quien Baroja definió como “el anarquista gaditano y soñador andaluz”, y al que Blasco Ibáñez retrató en su novela La bodega bajo el nombre de Fernando Salvatierra y dijo de éste personaje que “no había acción que considerase indigna para auxiliar a los desgraciado, y, sin embargo, su nombre producía escándalo y temor entre los ricos”, era descendiente de una de las familias más ricas de Cádiz. Pero toda esa inmensa fortuna la dedicó por entero a ayudar a los pobres y a financiar la revolución, muriendo sin apenas pertenencias. Cuentan las crónicas sobre su vida que cuando veía a un pobre se quitaba lo que tuviera y se lo regalaba, llegando a dar en el último tramo de su vida la cama en la que dormía a alguien necesitado y durmiendo a partir de entonces sobre una mesa.

Al contrario que Salvochea, el origen de Kichi es mucho más humilde. Hijo de un soldador y de una empleada doméstica, nació en Rotterdam porque su familia emigró para buscar fortuna en el extranjero, pero a los cuatro años regresó a Cádiz, al barrio de la Viña, donde sigue viviendo. Siendo jóvenes ambos tuvieron relación con la religión; Salvochea a causa de su madre, que le hacía acompañarle a misa, aunque cuando este se pasó al ateísmo, se quedaba fuera de la iglesia mientras su madre acudía al oficio. Y Kichi al hacerse voluntario de la parroquia La Pastora, “ayudando a adolescentes en riesgo de exclusión”, explica en su breve biografía, y más tarde en las Juventudes Obreras Cristianas (JOC) y su comparsa, donde “encontré a mi segunda familia”, detalla.

Superada la infancia y rallando la madurez ambos empezaron su lucha reivindicativa; Salvochea en Inglaterra, donde descubrió la obra de Thomas Paine, “sus escritos me convirtieron en internacionalista y hasta hoy día me hallo todavía bajo su influencia: «Mi patria es el mundo, todos los hombres son mis hermanos y mi religión consiste en hacer el bien». Estas palabras produjeron una impresión inolvidable en mí”, relataba el anarquista en un artículo. En el caso de Kichi, fueron las luchas contra la subida de tasas en la Universidad y las movilizaciones del metal “ya que, como muchos gaditanos, llevo el olor a hierro de los Astilleros marcado en el ADN”, defiende el candidato vinculado a Podemos.

Kichi es profesor de Historia, liberado sindical de Ustea y forma parte activamente del movimiento en defensa de la Escuela Pública, participando en la Marea Verde

A partir de estos puntos, la lucha de ambos se marca por la época. Mientras que Salvochea se une al movimiento republicano en Andalucía y más tarde a la Internacional Socialista, Kichi, por su parte, se convierte en profesor de Historia y se une al sindicato Ustea, del que es liberado sindical, y forma parte activamente del movimiento en defensa de la Escuela Pública, participando en la Marea Verde, donde conoce a su actual pareja, la candidata de Podemos a la presidencia de la Junta de Andalucía, Teresa Rodríguez.

Unidos por el fino hilo del fin de un reinado, el de Isabel II, en el caso de Salvochea, y el de Juan Carlos I, en el de Kichi, ambos actúan activamente por cambiar la situación que se vive en el país. En el caso de Salvochea, a través de las armas y fomentando la insurrección contra la corona, organizando las milicias de Voluntarios en Cádiz y siendo comandante del segundo batallón. Tras un enfrentamiento en la revolución del 68 y más de 100 muertos, Salvochea se entrega a las autoridades y es apresado. En el 69 fue elegido diputado a pesar de estar preso, pero no puede tomar su escaño y, tras ser amnistiado, volvió a rebelarse. Tras la gestación de la Primera República Española, es elegido alcalde de Cádiz en las elecciones municipales de marzo con 31 de los 32 votos de los ediles a su favor. Por el contrario, el nombramiento de Kichi como alcalde no tendría tantos apoyos como el del regidor anarquista. El líder de Por Cádiz sí se puede obtuvo 18.277 votos y ocho concejales, mientras que la candidatura del PP obtuvo diez concejales y 22.004 votos; el PSOE cinco concejales; Ganar Cádiz en Común dos y Ciudadanos otros dos. Al situarse la mayoría en 14, Kichi necesitará el apoyo de PSOE y Ganar Cádiz en Común para arrebatarle el gobierno a Teófila Martínez.

Proyectos

Aunque hasta el momento encontremos ligeras similitudes entre los dos personajes y su constante lucha social, no hay tanta paridad en sus proyectos para la ciudad. El alcalde anarquista gobernó durante poco tiempo y su mandato estuvo marcado por su lucha contra el clero. Salvochea estableció un plan de enseñanza para los niños, prohibió la enseñanza de la religión en las escuelas, cambió el nombre de los santos en las calles por nombres laicos como ‘Voltaire’ o 'Jacobinos', y decidió que también se impartiera clase en festividades religiosas, salvo los domingos. Desaparecieron los nombres religiosos de los centros municipales, y además suprime las imágenes religiosas fuera de las iglesias.

Bajo la presidencia de Salvochea, el Cantón de Cádiz disolvió la diputación provincial, se suprimió la lotería, se incautan los bienes del Estado, se decretó la separación de Iglesia y Estado, y se suprimieron los impuestos

Fuera del plano religioso, según relata Pedro Vallina en su crónica sobre el alcalde, "lo primero que hacía cada mañana era dirigirse a la cárcel y ordenar la libertad de los detenidos el día anterior [...] Luego atendía las necesidades más urgentes de los gaditanos desheredados, ya sea en alimentación, en vestimenta, alojamiento o empleo". Como alcalde sufrió una huelga de trabajadores pidiendo un salario mejor y éste se lo concedió. Además, aprobó subastar la custodia del Corpus para comprar fusiles y armar al pueblo, pero esta operación no llegó a materializarse porque la subasta no prosperó. Tras la proclamación del Cantón de Cádiz, con Salvochea al frente, éste preside las comisiones de Guerra, Organización, Propaganda, Defensa y Gobernación.

Bajo la presidencia de Salvochea, el Cantón de Cádiz disuelve la diputación provincial, se suprime la lotería oficial, las contribuciones de tabaco y consumos, se incautan los bienes del Estado, se decreta la separación de Iglesia y Estado, se suprimen las asociaciones religiosas basadas en el celibato y se autoriza la incautación de sus edificios. Además Salvochea suprimió los impuestos.

En el caso de Por Cádiz sí se puede, su propuesta es mucho más modesta y el candidato a la alcaldía ya se ha comprometido a no tocar las festividades religiosas como la Semana Santa, a aumentar el gasto público con medidas como el fomento del transporte público, ampliar el catálogo de bienes culturales y crear un centro cultural que fomente actividades como el flamenco y los carnavales. Estas medidas chocan con las actuaciones de Salvochea, que rechazó acudir a la inauguración de un monumento a Castelar porque entendía que no podían construirse estatuas mientras la gente pasaba hambre. Aun así, en el programa de Kichi también hay lugar para las personas en riesgo de exclusión social, y es que propone paralizar los desahucios, acabar con la infravivienda en una legislatura, garantizar suministros de luz y agua, y, si es necesario, que las personas sin capacidad económica no paguen estos servicios. Además, Kichi propone remunicipalizar los servicios públicos, es decir, acabar con los servicios externalizados, cooperativizar servicios que nunca han sido municipales y reindustrializar la Bahía sobre la base de las energías renovables y la industria verde.

Cuando años después de su mandato pidieron a Salvochea que se presentara de nuevo, éste lo declinó: "No espero ya nada de la política"

Tras la intervención del General Pavía y el fin de los cantones, Salvochea abandona la política oficial; el resto de su vida lo pasa entre la cárcel y las constantes luchas políticas. En el año 86, los republicanos gaditanos proponen a Salvochea ser candidato a las elecciones, pero éste declina aceptarlo porque, según dice, “no espero ya nada de la política” ni cree que sea éste el camino. Kichi, que en los últimos días ha continuado su actividad de resistencia, esta vez intentando parar un desahucio en la ciudad, ha prometido que su posible mandato no se extenderá más de 8 años. Sólo el tiempo dirá cuanto han de parecerse estos dos personajes, separados por más de 100 años, y unidos en el carnaval y en la campaña electoral.


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