LA INVESTIGACIÓN JUDICIAL DE LA TRAMA DE CORRUPCIÓN

Ruz, harto de imputados enfermos en la Gürtel: desconfía de un empresario que alega demencia

El juez intenta desde hace un mes someter a Rafael Naranjo a un examen forense para constatar si sufre el "deteriodo cognitivo" que esgrime para no declarar. Éste no acudió a la última cita con la médico de la Audiencia Nacional.

Imagen reciente del juez Pablo Ruz a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional a bordo de un vehículo.
Imagen reciente del juez Pablo Ruz a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional a bordo de un vehículo. EFE

Trabajo extra para los médicos forenses de la Audiencia Nacional. El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5, Pablo Ruz, ha ordenado en los últimos días dos estudios urgentes a los facultativos del tribunal para confirmar si sendos imputados en el caso Gürtel y en el de los papeles de Barcenas están tan enfermos como aseguran para no comparecer ante él. Así, como adelantó Vozpópuli, el pasado martes el magistrado dictó una providencia por la que ordenaba a los médicos acudir este viernes al domicilio de Álvaro Lapuerta, el octogenario extesorero del PP, para "valorar la existencia o no de mejora clínica del mismo a los efectos de poder prestar declaración" tras las caídas que sufrió y que le mantuvieron durante días en coma. Al día siguiente, en otro escrito judicial solicitaba una examen similar para el empresario Rafael Naranjo Anegón, expropietario de Sufi SA e imputado por cochecho continuado por el presunto pago de más de un millón de euros a la trama de Francisco Correa para la consecución de contratos en el Ayuntamiento de Madrid. La defensa de Naranjo alega desde desde hace más de dos años que éste sufre un "deteriodo cognitivo" tras sufrir un ictus cerebral y que ello le impide prestar testimonio. También reclama su desimputación en la causa.

Un informe forense de 2011 ya apuntaba sospechas de que el empresario exageraba durante los exámentes médicos "los posibles déficit cognitivos" que sufre como secuela de un ictus cerebral

La providencia sobre el reconocimiento forense a este empresario es el tercer escrito en el mismo sentido que el juez Ruz ha dictado en el corto espacio de un mes sin que, hasta ahora, los médicos de la Audiencia Nacional hayan conseguido examinar su verdadero estado de salud. De hecho, el 9 de septiembre, dos días antes de que dictase su último escrito, el magistrado había recibido un informe de una facultativa del tribunal en el que ésta dejaba constancia de que Naranjo Anegón, que había sido citado a las once y media de ese lunes a personarse en el Instituto de Medicina Legal de Madrid para someterse al estudio, no había acudido al encuentro pese a que había sido convocado con casi un mes de antelación a través de su abogado. Por ello, Ruz ha dado ahora un "plazo de tres días" al imputado para que explique "su falta de comparecencia para la elaboración del informe acordado en las presentes actuaciones".

El interés del instructor del caso Gürtel de conocer el estado de salud del que fuera presidente de Sufi SA cuenta con el respaldo de la Fiscalía después de que el empresario volviera a excusarse el pasado 17 de julio para no declarar en la Audiencia Nacional, donde iba a ser interrogado por sus relaciones con Correa y sus pagos a la trama a través de cuentas en bancos suizos. Aquel día, su representante alegó que el "deteriodo cognitivo" que supuestamente viene alegando para no comparecer desde 2010 había "empeorado", por lo que era imposible que prestara testimonio ante el juez. Sin embargo, el Ministerio Público no quedó nada convencido y, en un escrito presentado ante el juez el pasado 22 de julio, cinco días después de su última declaración frustrada, recordaba que dos médicos forenses que le habían examinado en enero de 2011 habían concluido que "en aquel momento" mantenía "intactas sus capacidades de planificación y organización sin que se observaran alteraciones del lenguaje ni de la conducta".

"Actualizar" los informes médicos

El escrito de la Fiscalía destacaba además que en uno de aquellos informes los médicos destacaban que durante el examen que le realizaron habían detectado un supuesto "intento" del empresario de "exagerar los posibles déficit cognitivos" que les impidió entonces "realizar una valoración adecuada de la presencia del posible deteriodo referido y, en su caso, de la intensidad del mismo". En el mismo documento, los forenses exponían en el apartado del diagnóstico sobre las posibles secuelas del ictus que "la afección del imputado podría mejorar o empeorar". Por ello, en su reciente escrito la Fiscalía solicitaba una "actualización" de los informes médicos para determinar "su capacidad para prestar declaración". La citación en el Instituto Médico Legal del pasado lunes a la que Rafael Naranjo no acudió tenía, de hecho, ese fin. Ahora, deberá explicar al juez Ruz por qué no compareció.

La declaración que prestó el empresario en marzo de 2011 sobre sus pagos a la trama fue calificada de "historia increible" por el juez Pedreira

Las secuelas de su enfermedad no impidieron, de hecho, que en marzo de 2011 compareciera ante el entonces instructor del caso, el juez Antonio Pedreira, quien entonces llegó a calificar de "historia increible" la versión que el empresario le dio sobre los pagos que supuestamente realizó en 2004 para conseguir el contrato del servicio de limpieza en un distrito de la ciudad de Madrid. Naranjo, que en todo momento ha asumido la responsabilidad de los pagos para exculpar a uno de sus hijos, también imputado, aseguró en aquel momento que abonó por dicha adjudicación un millón de euros a una "tercera persona" que no concretó. Entonces, el concejal de Limpieza del consistorio madrileño era Alberto López Viejo, el exdirigente regional del PP también encausado en la Gürtel. El empresario admitió haber realizado ese pago desde la cuenta personal que él tenía en Suiza a otra ubicada también en el país helvético, aunque aseguró que no recordaba a nombre de quién ingresó el dinero. Según los informes policiales incorporados al sumario, Naranjo habría pagado a la trama una "comisión" de 1.232.074 euros.

Se da además la circunstancia que Sufi SA, la empresa que entonces presidía y que más tarde fue adquirida por Sacyr Vallehermoso, es la sociedad salpicada en el caso de los papeles de Bárcenas en relación a una supuesta adjudicación irregular del contrato de limpieza del Ayuntamiento de Toledo en la que, según el extesorero del PP, estaría implicada la presidenta regional y secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, para conseguir fondos para su campaña electoral.


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