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La política y sus corrupciones como inspiración de juegos de mesa

Las repúblicas bananeras, el antiguo Senado romano, la batalla rusoamericana en la Guerra Fría, el ascenso de JFK contra Nixon o la irrupción de la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) en los países rescatados: todos estos procesos históricos y políticos han inspirado juegos de mesa de mayor o menor éxito.

D€mocracia es tan sólo el último de los juegos de mesa que se ha inspirado en los tejemanejes políticos para convertirlos en entretenimiento. El atractivo del juego es que está ambientado en el corruptísimo sistema político de la España de las autonomías, y que retrata de forma sincera la política tal y como parece ser en este país: financiación ilegal, compra de jueces y fiscales, control de los medios de comunicación, equilibrios territoriales imposibles, la coexistencia con los compañeros de partido que en ocasiones son tus máximos enemigos...

Sin embargo, la idea de hacer juegos de la política no es nueva, sino que viene de una larga trayectoria. Y ya no hablamos del archiconocido Risk (consistente en conquistar el mundo cual ejército napoleónico), más basado en la estrategia militar. Tenemos otros muchos ejemplos de juegos de mesa basados en las intrigas del poder.

- Junta (1978). Por un precio de 40 euros (y dificultad para conseguirlos) se trata de uno de los grandes clásicos de los juegos de política. Aunque permite jugar desde 2 jugadores hasta 7, alcanza sus mayores cotas de diversión con 5, 6 o 7 jugadores según los aficionados. Está ambientado en repúblicas bananeras (su propio nombre en español lo indica) donde distintas facciones luchan por hacerse con el control del país, subyugar y asesinar a las facciones contrarias. Su versión en español se llamaba 'Golpe', haciendo referencia a los numerosos golpes de Estado que se dan durante el juego. En la versión en inglés, el actor más importante del juego se llama 'El Presidente'. El final del juego nos suena familiar: acumular el mayor dinero posible en nuestra cuenta suiza.

- The Republic of Rome (1990). Ambientado en el Senado romano, cubre el periodo entre el 264 A.C. y el 43 A.C, la época de las repúblicas, que divide en Antigua, Media y Posterior. Según su ficha en Board Game Geek, página de referencia en juegos de mesa, la partida no dura menos de 3 horas. Según Wikipedia, puede durar hasta varios días. Este juego tiene una característica que lo distingue de otros: la cooperación entre jugadores es necesaria. Si no se produce de modo suficiente, el juego gana y todos pierden. En efecto, debe ser un juego bastante largo, sobre todo si tenemos en cuenta que sólo la explicación en este video ya dura casi tres cuartos de hora.

- Twilight struggle (2005). Tiene cierto parecido estético con el mencionado Risk, porque el tablero es un mapa del mundo. Sin embargo, aquí se acaban las similitudes. En este caso, se enfrentan dos potencias: EE.UU. y la URSS en un contexto de Guerra Fría. En comparación con The Republic of Rome, Twilight Struggle (Lucha crepuscular) es un juego sencillo en el que las potencias capitalista y comunista deben controlar el planeta y batir a su rival, pero siempre intentando no sobrepasarse al crear la tensión, pues podría producirse una guerra nuclear que haría perder la partida automáticamente al que la provocara.

- 1960: The making of the president (2007). Una batalla política cruenta entre el republicano Richard Nixon y el demócrata John Fitzgerald Kennedy para ganar las elecciones de 1960. Se divide el mapa de Estados Unidos en cuatro zonas. Los jugadores deben luchar por conseguir la mayoría de los 537 votos en juego, para así convertirse en el nuevo habitante de la Casa Blanca. Inspirado en acontecimientos políticos reales que ocurrieron en la batalla por la presidencia entre ambos contendientes.

- ¡Que viene la troika! (2012). Por su temática, el año de publicación y por el lugar donde se produjo (Portugal) este juego es el que más cercano pilla al 'gamer' de juegos de mesa español. Fue lanzado por Devir a finales de 2013 en España (que para el juego se convierte en Españistán) y con unos líderes políticos de este momento que, aunque no se incluya sus nombres, se les distingue perfectamente. Un Alfredo Pérez Rubalcaba siempre segundón, un Alberto Ruiz-Gallardón con delirios de grandeza, un Artur Mas empeñado en partir España...


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