El ideólogo de la formación morada concede a Vozpópuli su primera entrevista tras el 24M Juan Carlos Monedero: "El apoyo de Podemos al PSOE para gobernar deberá tener 100 días de plazo"

El ideólogo, fundador y ex número tres de Podemos no cierra las puertas a un acuerdo político con los socialistas. Considera que la formación que lidera Pablo Iglesias podría permitir al PSOE formar gobierno a cambio de un acuerdo sujeto a una fecha de caducidad: si en 100 días no cumplen, se deshace. Sobre ese tema, pero también sobre su paso atrás en la organización y su relación con los líderes habla Monedero.

Son las seis menos cuarto del lunes 25 de mayo, apenas 24 horas después de conocerse el sonoro batacazo del PP en las urnas, donde perdió más de 2.400.000 votos. De pie, en la esquina de Blasco de Garay con Rodríguez Sampedro, Juan Carlos Monedero, el ideólogo, fundador y ex número tres de Podemos, se pregunta, con los brazos en jarra, por qué tendría que conceder una entrevista a un medio que -asegura-, se ha comportado como una “mierda” con él. La disyuntiva, que acaso Monedero debía traer resuelta antes de presentarse, parece sin embargo una contrariedad más que un enfado al uso.

"Os voy a dar una entrevista aburrida de cojones", advierte Monedero, que recibe a la periodista entre exhausto y hostil

No lo ve claro Monedero… Se soba la barbilla, mira a un lado y a otro, como si los semáforos pudieran revelar las intenciones de quienes tienen frente a sí. Monedero quiere saber de qué se va a hablar. Pues, de qué va a ser: de los resultados electorales del 24M, de su salida de la directiva de Podemos y de la investigación fiscal que abrió la Agencia Tributaria en su contra en febrero de este año. Sobre esto último no hay nada más que decir, asegura. Vuelve a resoplar Monedero, entre exhausto y hostil. Es libre de darse la vuelta y marcharse, y lo sabe. Pero el politólogoy profesor universitario accede a conversar. Eso sí, antes pone en marcha la grabadora de su teléfono. "Os voy a dar una entrevista aburrida de cojones", sentencia con el cuentagotas de un humor agrio que terminará por disiparse a medida que avance la tarde.

A pesar su intención de que ésta sea una entrevista aburrida, Monedero no ahorra ni demora los titulares. En una semana donde los pactos entre formaciones políticas de izquierda podrían arrebatar a los populares sus plazas políticas más preciadas, el llamado teórico de Podemos asoma algunas claves, entre ellas la posibilidad de que la organización que lidera Pablo Iglesias ofrezca su apoyo político al PSOE, algo a lo que el propio Iglesias ha dado vueltas en estos días, con sus más y sus menos. "Podemos podría permitir al PSOE crear gobiernos sobre la base de un pacto de transformación al cual hay que darle un plazo de 100 días", asegura Monedero días antes de que estallaran las tentativas. Todo, claro, con una condición: los socialistas deben cumplir su palabra; de lo contrario, el apoyo desaparece.

"Lo que prometimos cuando pusimos en marcha el proyecto Podemos sigue radicalmente vigente: gobernar este país"

La actualidad manda, sin duda. Aunque quedan asuntos en el tintero, muchos. Han ocurrido tantas cosas desde que Juan Carlos Monedero se metió de lleno en la política. Tampoco el asunto le era desconocido, ni mucho menos. Fue el asesor de Gaspar Llamazares entre 2000 y 2005. También asesoró al gobierno venezolano dirigido por Hugo Chávez entre 2005 y 2010. Sin embargo, una vez que dio el salto como protagonista, no faltaron los hechos y las polémicas: la constitución de Podemos en un partido político; la elección interna de una directivala victoria de Podemos en las elecciones europeas con cinco escaños… Pero también la investigación fiscal por el pago de los 425.150 euros de los Gobiernos de Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Ecuador por trabajos de asesoría que Monedero facturó a través de una empresa que carecía de empleados; la dimisión que hizo unos días antes de la campaña a sus cargos orgánicos en Podemos y la retirada pública con carta a Pablo Iglesias… Muchas cosas han ocurrido. Sobre algunas de ellas conversa Juan Carlos Monedero en esta entrevista con Vozpópuli.

-En las elecciones del 24M quedó más que clara la derrota de Partido Popular, pero… ¿fue realmente una victoria para Podemos?

- Creo que sí. Dentro de Podemos había dos grandes lecturas. La de los que pensamos que teníamos un ciclo electoral muy importante al cual le entregábamos las bases de la trasformación en España y la de otros que pensaban que bastaba ese ciclo electoral para transformar nuestro país. Los que nos movemos en la primera interpretación pensamos que las elecciones andaluzas entregaron un resultado espectacular, de cero a quince, y ahora, la segunda vez que acudimos a las urnas hemos tenido unos resultados brillantísimos. Por tanto, lo que prometimos cuando pusimos en marcha el proyecto Podemos sigue radicalmente vigente: gobernar este país. Ya hemos cambiado la política en España, nuestra emergencia ha obligado a modificarlo todo: la jefatura del Estado, el principal partido de la oposición, con las elecciones del domingo Mariano Rajoy está tocado de muerte política.

"Podemos no puede entregarle el gobierno al PP, son enemigos de la democracia… ¿Eso significa que hay que apoyar al PSOE? Pues no parece que haya mucha más escapatoria"

-Tanto Ada Colau como Manuela Carmena sobrepasaban al fenómeno Podemos. ¿Son realmente personas más que movimientos quienes han conquistado al electorado?

-No, no son personas. Las personas son el catalizador. Pero tanto en el caso de Madrid como el de Barcelona, si no fuera por el trabajo de los círculos, la ciudadanía y el contacto con los movimientos sociales, esto no hubiera sido posible. La campaña la ha hecho la gente. No se ha pedido un euro a los bancos. Si no hubiera sido capaz tanto el equipo de Manuela Carmena como el de Ada Colau de activar a la sociedad civil catalana y madrileña no habría sido posible la victoria. Ahora… si hacemos memoria, cuando nace Podemos tuvimos dificultades para convertirnos en partido político, porque no queríamos. Entendíamos que había que superar la fórmula clásica de partido político y que Podemos, en cualquier fórmula, tenía que ser una candidatura de unidad popular. De hecho, Podemos no tiene una identidad de partido, quien piense que Podemos es un partido tradicional no ha entendido absolutamente nada. Podemos es una unidad popular.

-Ya, pero igual está obligado a incurrir en las prácticas de un partido político, entre ellas pactar.

-La política es agregar, en cualquier ámbito. La política tiene la voluntad y la exigencia de agregar voluntades, claro: esas voluntades las vas a agregar de acuerdo a tus principios y tu capacidad de explicarlos. La idea de pacto es consustancial a la idea de política.

-Sí, pero el elector de Podemos no los ve pactando con Ciudadanos, por ejemplo.

-Sería una contradicción, porque Ciudadanos es la marca blanca del Partido Popular. Hay una realidad: en los movimientos consigues a gente con la que tienes un pensamiento similar, mientras que en la política toca negociar con gente que no piensa como tú. La cuestión es: en esa negociación con quien no piensa como tú, cuánto vas a sacrificar de lo que realmente eres. Si sacrificas demasiado, has vendido tu alma y por lo tanto, no merecía la pena este viaje. Y esa es la tensión que tiene Podemos. No puede entregarle el gobierno al PP; porque es el principal responsable del dolor que se ha infligido a los españoles y españolas, por lo tanto hay que echarles, son enemigos de la democracia… ¿Eso significa que, de alguna manera, hay que apoyar al Partido Socialista para que pueda haber gobiernos en otras partes de España? Pues no parece que haya mucha más escapatoria.

"Hay que empezar a considerar unas medidas básicas que debiera exigir al PSOE para que en el plazo de 100 días demuestre que las va a poner en marcha"

-¿Y entonces? ¿Cuál es la forma?

-Hay una solución bastante sensata: Podemos tiene que estar en los gobiernos y las candidaturas de unidad popular municipales, y en aquellos lugares donde las alianzas en las que, junto con el Partido Socialista, puedan frenar al PP. En el caso de la comunidades autónomas, la solución sería otra. Podemos tiene que empezar a considerar unas medidas básicas que debiera exigir al Partido Socialista para que en el plazo de 100 días demuestre que las va a poner en marcha.

-Es decir, Podemos apoyaría al PSOE.

-Podemos no puede sacrificar el voto que la gente le ha entregado, como si simplemente fuese una muleta del Partido Socialista, como en su momento fue IU o como parecía ser el caso de gente de mi propia formación que estaba dispuesta a hacer algo parecido en Andalucía. Parece que se avergonzaban de Podemos y querían pedir disculpas entregándole el gobierno al PSOE en la comunidad autónoma más golpeada por el paro y la corrupción.

-¿Y entonces?

-La solución pasa por permitir al Partido Socialista crear gobiernos sobre la base de un pacto de transformación al cual que hay darle un plazo de 100 días para que demuestre su voluntad firme de hacerlo, y si no, retirar el apoyo. Si hay que ir a las elecciones, pues habrá que ir a las elecciones otra vez. En los sitios en los que puede gobernar el Partido Socialista con apoyo de Podemos tiene que ser en esa dirección. Se trata de permitir pero no entrar en el gobierno, creo que nosotros no hemos nacido para entrar en el gobierno con el PSOE. Nuestra voluntad es ir a las elecciones generales, ser una opción de cambio y para ser una opción de cambio no podemos ser una muleta del PSOE.

"Podemos no puede sacrificar el voto que la gente le ha entregado, como si simplemente fuese una muleta del Partido Socialista, como en su momento fue IU"

-¿Tenía demasiada prisa Podemos en llegar a unas elecciones?

-No había mucha más solución. Podemos nacía en unas elecciones que suponían una ventana de oportunidad: las europeas. Nuestra voluntad era acudir a las generales pero entre medias había unas elecciones autonómicas y municipales. La decisión que tomamos al no presentarnos a las municipales como Podemos fue correcta, en la medida en que no había posibilidad de garantizar en 8.177 municipios que la marca Podemos iba a tener el respeto que nosotros exigimos que se le tenga. Lo que no podíamos hacer era no presentarnos. Mucha gente que quería votarnos no lo hubiera entendido. La opción que tomamos fue presentarnos en las comunidades autónomas. El resultado que hemos obtenido nos refuerza muchísimo para empezar a caminar hacia las elecciones generales.

-Al dimitir de sus cargos en Podemos, quedó la sensación de que, al final, era usted el más radical.

-¿Qué significa ser radical? –pregunta Monedero, casi olisquea la palabra.

-Parece tener usted más recelo por las prácticas políticas tradicionales que el resto de sus compañeros. En una conversación que tuvo hace una semana con Pablo Iglesias aseguró que en Podemos no queríais ser los limpitos, los aseaditos, ni estar en el sistema…

- Yo no he dicho nunca que no quiera estar en el sistema, si no quisiera estar en el sistema no hubiese sido fundador de un partido político. Lo que sí creo es que Podemos tiene que tener la voluntad de devolverle al pueblo su poder constituyente. Decía Jefferson que cada generación debía discutir su propia constitución. Nosotros no lo hemos hecho en tres generaciones, por tanto, la gente más joven no sabe cosas que tiene que saber, porque nunca las ha discutido. Eso hace que se devalúe la esfera pública y la democracia.

"He hecho un esfuerzo enorme formando un partido, construyéndolo e integrando la dirección, pero sin ningún tipo de ganas"

-Al dar un paso atrás en Podemos la percepción fue que el disenso se había dado nada más y nada menos que con el ideólogo de la organización….

-Claro que hay disenso, en todas las formas políticas hay diferentes formas de entender las cosas. Sigo pensando que Podemos nació para convertir la indignación social en indignación política. Pero tampoco, y esto es el corazón del asunto, podíamos perder la ventana de oportunidad abierta que fue el 15M en España al sólo querer representar ese enfado. Dentro de Podemos hemos tenido discusiones donde eso estaba en juego y había que debatirlo. Luego, es verdad: yo no soy un hombre de partido. Este año y medio he hecho un esfuerzo, para mí enorme, formando un partido, construyéndolo e integrando la dirección, pero sin ningún tipo de ganas. Cuando en un momento determinado entendí que tenía que hacer una presión más fuerte, me di cuenta de que no podía hacerlo dentro de una estructura orgánica que pide cierta homogeneidad. Entendí que era beneficioso para Podemos que yo saliera de los órganos de dirección.

-Aquella conversación que tuvo con Pablo Iglesias en 'La Tuerka' hace una semana, además de larga…

-Dices larga como si te pareciera mal que las cosas fuesen largas. A ver si salimos del pensamiento tuit…

-Una entrevista en vídeo de más de una hora es, por decir lo menos, extensa.

-¿Qué pasa? ¿Que lo que no se expresa en 140 caracteres no se entiende?

-Se lo pregunto porque es inusual; la puesta en escena en general fue bastante inusual.

-Es que esa es la política que queremos inventar para España, donde dos políticos puedan tener ese nivel de debate. ¿Te imaginas a Rajoy hablando con Floriano? ¿A Pedro Sánchez hablando con Susana Díaz en los términos en los que hemos hablado Pablo y yo? … Esa es la política que queremos. Es ese sentido, reclamamos una manera de hacer política que tenga un poquito más de calidad.

-Se le ha agriado el carácter a Juan Carlos Monedero con respecto a un año.

-¿A mí?

"Sobre la investigación de Hacienda no hay nada que comentar. ¿Qué ha quedado de todo aquello? ¡Pues nada!"

-Sí… ¿Se arrepiente de haber pasado a tan primerísima línea? Se desgastó mucho en estos meses, lo más reciente fue la investigación fiscal, sobre la que dice que no quiere comentar nada…

-Es que no hay nada que comentar. Me han acusado de muchas cosas de las que no ha quedado absolutamente nada. Portadas, titulares de la prensa y tertulias… ¿Qué ha quedado de todo aquello? ¡Pues nada! Lo cual demuestra que lo que había era el intento de intentar demonizar a uno de los fundadores de Podemos, el más mayor, por cierto. Todo esto me ha hecho aprender muchas cosas. Como profesor de Ciencias Políticas sé mucho más de lo que sabía hace año y medio y mira que en mi formación no he sido ajeno a la política práctica, pero he hecho un master de primera línea ¿Cómo voy a arrepentirme? No me arrepiento en absoluto, porque me ha ayudado a entender las cosas que quiero cambiar en mi país: no podemos arreglar los partidos políticos si no arreglamos los medios de comunicación, la judicatura, si no arreglamos a los empresarios... 

-Los medios, otro tema, del que dispusieron y utilizaron mucho, ¿cree que se volvieron contra Podemos? ¿Qué pasó?

-Inicialmente los medios nos dieron mucho espacio porque éramos una novedad que conectaba con un amplio sentir popular. El hecho de que apareciéramos hacía que subiese la audiencia. Era una contradicción propia de los sistemas capitalistas, pero eso es un clásico. Ya lo estudio Marx en su día. Tenemos una presencia mediática muy fuerte, pero en un momento determinado el PP amenaza directamente a los medios de que si nos dan espacio, van a perder publicidad, van a tener problemas y no iban a recibir la renovación de las licencias. España es el único país europeo donde en unos meses han cambiado los cinco principales diarios de España, donde el conductor del principal programa de tertulia política de la mañana, Jesús Cintora, fue fulminado sin ningún tipo de argumento sensato y donde hay un mandato claro de ocultar a Podemos y elevar a Ciudadanos.

"En un momento determinado, el PP amenaza directamente a los medios: si nos dan espacio, van a perder publicidad y las licencias"

-Ya, pero eso ha sido en la recta final. Había mucha euforia con Podemos.

-Sí, pero en enero eso se termina. En ese mes ocurren tres cosas que hacen que el poder reaccione. Lo primero, Syriza gana las elecciones en Grecia, eso es una llamada de atención que genera una alerta: hay que frenar como sea el ascenso de Podemos. El segundo es la marcha del cambio, el 31 de enero, donde ponemos en la calle doscientas, trescientas, cuatrocientas mil personas… no lo sabemos porque no se pudo contar la cantidad de gente que había en la Puerta del Sol y las calles de los alrededores. El tercer elemento son las encuestas que salieron en enero que demostraban que perdían Madrid y ahí comenzaron los ataques brutales contra mi persona, porque pensaron que yo me iba a presentar a la alcaldía, cuando yo nunca he tenido intención de tener un cargo político. Se juntaron esas tres cosas y de pronto comenzaron los ataques. Fueron inclementes, muy desaforados y la verdad fue sacrificada sin importar qué tipo de barbaridades se dijeran. Que si yo era un defraudador…

-Tuvo ocasión de defenderse.

-Presenté toda la documentación.

- Sus explicaciones fueron tildadas de parcas y escasas

-No es cierto. Las primeras dos horas después de mi rueda de prensa, uno de los principales diarios, no recuerdo si fue El Mundo o El País tituló: 'Monedero da todas las explicaciones', por supuesto al día siguiente eso se convirtió en 'Monedero se explica insuficientemente'. Si es que daba lo mismo. En mi caso hay una filtración de Hacienda y dicen que no pasa nada, en el caso de Esperanza Aguirre son portadas de la prensa y acusaciones de todo tipo. La doble vara de mediar ha sido tan espectacular que ha generado un efecto bumerán, la gente se dio cuenta de que había una voluntad clara de acabar con Juan Carlos Monedero.

"La idea de dar un paso atrás viene de mi propio cansancio. También de los ataques brutales que había recibido, que afectaban en lo personal"

-Entonces, ¿la investigación fiscal tuvo que ver en su salida de Podemos…?

-También tuvo que ver. Todo tiene que ver. Nunca hay una sola causa... La idea de dar un paso atrás viene de mi propio cansancio. Por supuesto, las discusiones internas de adónde teníamos que ir y las pocas ganas que tenía yo de dar esa discusión en términos burocráticos. También los ataques brutales que había recibido afectaban tanto en lo personal como a gente que pudiera pensar que Monedero podía tener algún tipo de sombra en su historia. Todos esos elementos me invitaban a decir: ahí os quedáis, yo ya he hecho bastante. Voy a seguir haciendo mi tarea desde otro ámbito, porque yo sigo haciendo la misma política. Todos estamos llenos de contradicciones y yo estoy lleno de contradicciones, pero procuro ser coherente.

-Su relación con los miembros de Podemos, ¿es fluida?

-Siempre he tenido una relación de amistad con Pablo. La relación con Iñigo y Carolina es más curiosa, porque fueron alumnos míos. Tania también fue alumna mía. Y buena parte de la ejecutiva también fueron alumnos míos. Pablo ha sido el fiel de la balanza de mi pertenencia a Podemos. Creo que Pablo es la figura necesaria para conseguir un gobierno de cambio en este país y eso sigue absolutamente incólume. Yo voy a estar ahí colaborando, no desde la dirección sino como un ciudadano de a pie, opinando en los medios, escribiendo, criticando y manteniendo un perfil público que ya yo tenía antes de que existiera Podemos.

-Un votante ya no elegirá por la afinidad que despierte el discurso de Podemos sino por la gestión que esas personas electas hagan. ¿Van a ser peores estos meses que los que transcurrieron?

-Cualquier aumento de la superficie de contacto con las zonas tóxicas de la vieja política aumentan el riesgo de contaminación. A partir ahora, Podemos entra en contacto pleno con esos centros tóxicos. Por la propia condición representativa del Estado, en el que unos pocos representan al conjunto, el riesgo de que te enredes en la gestión y te olvides de la gente, es muy alto. (…) Si Podemos no es capaz de establecer las vacunas necesarias para que no le afecte la luminosis ideológica de las instituciones burocráticas estatales pues corre el riesgo de convertirse en aquello a lo que combatíamos, que es también una de mis alertas. Por eso mi voluntad de estar atento desde fuera, donde hay más capacidad de ver la jugada, porque puedes pensar más. En ese sentido, Pablo ha entendido que es mucho más útil que esté desde fuera acompañando un proceso que yo he creado… Lo bueno de ser fundador de un partido es que nunca eres ex fundador de un partido y eso tiene sus ventajas.


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