Rajoy asistirá en primera línea a la intervención del expresidente

Aznar, Bárcenas y una pelotera entre Moncloa y Génova marcan la apertura de la Convención del PP

José María Aznar y Luis Bárcenas, quizás no por este orden, son los inopinados protagonistas de la jornada inaugural de la Convención del PP. Un sordo rifirrafe entre Moncloa y Génova ha calentado los prolegómenos de las sesiones que cerrará Mariano Rajoy este domingo.

El expresidente José María Aznar y Mariano Rajoy, juntos en una Convención del PP
El expresidente José María Aznar y Mariano Rajoy, juntos en una Convención del PP Efe

Esperanza Aguirre como presidenta del PP regional y una Ana Botella, todavía alcaldesa de Madrid son las encargadas de abrir la convención del Partido Popular que cerrará Mariano Rajoy el domingo. Pero será Aznar el protagonista de la jornada, en su esperado retorno a la primera fila de su formación. La gran asamblea de los populares, a la que acuden más de 2.500 dirigentes y militantes de toda España, tendrá un inesperado convidado de piedra, Luis Bárcenas, cuyo engominado perfil sobrevolará las dependencias del Palacio de Congresos como un molesto fantasma del pasado.

Ha costado ajustar el programa de los intervinientes, como es habitual en estos casos. Demasiadas suspicacias y muchos egos por metro cuadrado. Horas antes de que arrancara el cónclave trascendió, por ejemplo, el malestar en Moncloa por el emplazamiento de la intervención de Soraya Sáenz de Santamaría, incrustada a primera hora de la tarde del sábado, en torno a las cinco. Una inhóspita hora en la que los asistentes se reintegran a las sesiones amodorrados por los efluvios del almuerzo y, como recordaba ABC, pendientes quizás del partido del Real Madrid, fatal coincidencia. En este caso, Cospedal propone y Génova dispone. Y Moncloa, asiente pero no calla, porque sus quejas han trascendido, aunque sin estridencias. Al cabo, la vicepresidenta no tiene cargo orgánico en el partido y no se trata de hacer excepciones.

Fuera de control

La reaparición mediática de Luis Bárcenas es sin duda el factor fuera de control de este cónclave en el que Mariano Rajoy pretende insuflar en sus filas el espíritu de combate que últimamente aparecía algo apoltronado. El extesorero acapara estos días un protagonismo mediático que, inevitablemente, camina acompañado del espectro de la corrupción, palabra odiosa que algunos pensaban desterrada del entorno de la formación conservadora. Bárcenas representa una de las etapas más incómodas y menos edificantes en la reciente historia del partido. De ahí lo inoportuno de su aparatosa tournée, en coincidencia con la convención.

Pero la noticia del día será la reaparición de Aznar, ausente en la última Convención después de unos momentos de tensión pública y notoria con su sucesor, a quién precisamente él colocó al frente del partido. Vuelve Aznar para sumar, no para escarbar en heridas del pasado. Se espera una contundente intervención contra aquellos que pretende disolver y triturar las estructuras políticas nacidas de la Transición. El presidente de honor del partido no ha disimulado su preocupación por la deriva de la situación en nuestro país. De ahí su paso al frente, para despertar el espíritu combativo y beligerante de un gran sector del PP que considera que la actual dirección ha olvidado algunos de sus ejes fundacionales. Los casos de la ley del aborto, Bolinaga, el trato a las víctimas, Cataluña, han resultado decepcionantes para buena parte del 'núcleo duro' de los populares. Son decenas de miles de militantes o seguidores que no cambiarán de siglas en unas elecciones, pero que amenazan con abonarse a la abstención. Rajoy permanecerá en la primera línea del público durante la disertación del expresidente, a quien indudablemente saludará y hasta abrazará, en una imagen que podría axctuar como icono de la Convención. Dos cabalgan juntos, mientras Zapatero acuchilla a Sánchez y González se 'tima' políticamente con Susana Díaz.

Plazas de discusión

Este sábado precisamente ha convocado la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) una concentración de descarnado reproche al Gobierno. Otra coincidencia fatal. De ahí, entre otras razones, la presencia de Aznar, líder ideológico de este colectivo, o la recuperación de Mayor Oreja, otro símbolo para la militancia más veterana del partido. Un vídeo en memoria de los caídos por el terror y en homenaje a las víctimas se proyectará a lo largo de las sesiones, posiblemente en la jornada de apertura.

En una ocurrencia singular, los organizadores de la Convención, cuyo lema es 'Juntos por un gran país', han dividido los foros de discusión en tres ámbitos, que denominan 'plazas'. Así, los debates se centrarán en la Plaza de la Constitución, Plaza de la Prosperidad y Plaza de la Solidaridad, con un leve regusto a los círculos de Podemos, según comentaba un veterano de la formación.

En esas tres 'plazas' se repasarán idearios, estrategias y líneas a seguir en este año electoral, en el que, indudablemente, la recuperación económica será la estrella en mítines y proclamas. La EPA del pasado año, conocida el jueves, con la recuperación de casi medio millón de empleos, ha sido otra de las buenas noticias para esta Convención, en la que intervendrán ministros, barones autonómicas y alcaldes de las localidades más estratégicas. Sáenz de Santamaría actuará precisamente en la Plaza de la Prosperidad, en una intervención denominada 'Una administración moderna para un país con futuro'. Estará acompañada en la mesa por José Antonio Bermúdez de Castro, secretario general del grupo popular en el Congreso y de Pedro Sanz, presidente de la Rioja y uno de los barones más señeros del PP.

Nada se hablará ni reestructuración orgánica, ni de candidaturas, ni de listas electorales, algo que Rajoy ha pospuesto hasta el mes que viene, lo que abona la idea de que no se esperan grandes sorpresas en ninguna de los principales lugares en liza. La idea es mostrar a un partido moderno, cohesionado, unido con vocación de victoria y con deseos de recuperar el pulso de la calle, algo que parecen haber perdido, de acuerdo con las encuestas.

Esa será la línea de la intervención de Mariano Rajoy en el cierre del cónclave, el domingo, en el que irá precedido de un mensaje de Dolores Cospedal, urdidora de todo este encuentro con la ayuda de Floriano y Arenas, principales artífices del programa. Rajoy ha transmitido a su guardia pretoriana su convicción, quizás algo arriolesca, de que aunque algunos sondeos se muestren esquivos a las espiraciones del PP, no hay que dudar de que se impondrán tanto en las autonómicas y municipales de mayo como en las generales de final de año. Moral de victoria es lo que necesita el PP, que asiste con mal disimulado regocijo a losnavajazos internos que desangran al PSOE y con creciente inquietud a lo que significa el avance demoscópico de Podemos. Sin olvidar la escalada de Ciudadanos, que arrastra votos tanto de los populares como de los socialistas.


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