El exministro del Interior participa en un mitin en Navarra

Génova 'aznariza' su campaña: Mayor Oreja vuelve al redil del PP

El Partido Popular necesita movilizar a su electorado más decepcionado. Reclutó primero a José María Aznar, quien abrirá el viernes la Convención Nacional. Ahora es Mayor Oreja, otro histórico, quien ha entrado en campaña. Guiños al núcleo duro de sus simpatizantes.

El exportavoz popular en el Parlamento Europeo Jaime Mayor Oreja
El exportavoz popular en el Parlamento Europeo Jaime Mayor Oreja EFE

El Partido Popular necesita movilizar a su votante más auténtico, más mentalizado, el que se siente traicionado por determinadas iniciativas llevadas a cabo en los últimos tiempos. El que no sintoniza con cómo se han manejado casos como el Bolinaga, el reto independentista, el aborto.

Hace unos días se anunciaba la participación de José María Aznar en la Convención Nacional del partido que se celebrará este fin de semana en Madrid. El ex presidente del PP se había distanciado de su formación desde las europeas, cuando se sintió ofendido por no haber sido invitado a participar en algún mitin. Las tensiones con Mariano Rajoy venían de antes, pero la actitud casi de ruptura evidenciada por Aznar calaron en el seno del núcleo duro de la formación, que mantienen un respeto enorme por quien fuera su líder durante tantos años.

En esta línea también se interpreta la designación del joven Pablo Casado como portavoz del PP, un hombre vinculado tanto a FAES como al propio Aznar, de quien fue jefe de Gabinete un par de años. Casado ejerce ya como imagen activa y beligerante del partido en los medios de comunicación.

También Dolores Cospedal ha dedicado un guiño de cariño y acercamiento a las víctimas del terrorismo, otro colectivo muy distante de la actual dirección del PP. Para ello se organizó un acto con motivo del 20 aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez. Las víctimas, sin embargo, han organizado para este sábado una concentración contra el Gobierno. El caso Bolinaga, el etarra sanguinario fallecido días atrás, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia. El grito de las víctimas se escuchará al tiempo que los dirigentes de la formación conservadora celebren su convención, el encuentro más importante de su calendario anual. Y todo ello sumidos ya en la precampaña de las municipales y autonómicas.

Rajoy no ha pestañeado a la hora de convocar a su predecesor en el cargo. Tirando de su pragmatismo, dio instrucciones para que se convocar a Aznar a la magna reunión del fin de semana. Incluso se le invitó a abrir las sesiones. También participará en algunos mítines. Una reconciliación de cara a la galería, o un esfuerzo conjunto en aras del partido, que afronta un año preñado de dificultades.

Y también se ha subido al carro otro hijo pródigo, Jaime Mayor Oreja, quien se distanció del partido al no tenerse en consideración su deseo de encabezar las listas a las europeas del pasado año. Oreja es otro líder histórico del PP, con enorme ascendencia en todas las agrupaciones en memoria de las víctimas y con un mensaje muy duro sobre el terrorismo y ETA. Quien fuera ministro del Interior de Aznar participa en la presentación de Juan Antonio Extremera como candidato por Echarri Aranaz (Navarra), una zona abertzale por antonomasia. Oreja había optado por no significarse activamente en el partido y ha procurado no sumarse a ningún tipo de acto público en los últimos tiempos. Ahora, por razones de compañerismo y amistad, ha roto esta línea.

No quiere Rajoy dejar un cabo suelto ni un voto sin atar. La aznarización de la campaña, que puede subir algunos enteros si se decide finalmente por Esperanza Aguirre como candidata a la alcaldía de Madrid, subirá muchos enteros. Y movilizará a un electorado actualmente muy enojado con su partido. Tres millones de votos, nada menos, están en juego.

 


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