La presidenta de Madrid, estrella en la conferencia política dlelpartido

Génova lanza a Cristina Cifuentes como estandarte de la centralidad y la renovación en el PP

Cifuentes es un valor en alza en el PP. Casi una excepción victoriosa en un partido maltrecho y desmoralizado. La presidenta de la Comunidad de Madrid encarnará en la conferencia política del partido la imagen del nuevo PP. Estandarte de la renovación y la centralidad de cara a la precampaña de las generales.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes EFE

Cristina Cifuentes logró mantenerse al frente del Gobierno autonómico madrileño tras fatigosas sesiones negociadoras con Ignacio Aguado, el hombre de Ciudadanos en la Comunidad. Salvó Cifuentes uno de los símbolos del ahora maltrecho poder territorial de los populares, derrotados en Valencia, Sevilla, Coruña... E incluso en la propia capital. Mantener Madrid es un triunfo, casi una heroicidad, dados los magros y decepcionantes resultados obtenidos por el PP en estos comicios.

El nuevo equipo de dirección del partido proyecta transmitir una imagen de renovación y empuje en la conferencia política del PP que se celebra este fin de semana. Dolores Cospedal, casi en retirada, es la encargada de inaugurar las sesiones que cerrará Rajoy.

Cifuentes tratará de borrar la idea de que Rajoy es un presidente que ha ignorado sus promesas electorales

A Cifuentes se le ha encargado elaborar, junto al eurodiputado Pablo Zalba, la ponencia sobre "La España reformista", en la que se pretende hacer hincapié en el hecho de que el Gobierno del PP ha cumplido el 93 por ciento de sus promesas electorales. Con el BOE en ristre, Cifuentes y Zalba borrarán la idea, ampliamente instalada, de que Rajoy es un presidente que ha ignorado sus promesas electorales, ha engañado a sus electores y ha actuado de espaldas a sus militantes. También tendrán protagonismo en la conferencia otros de los jóvenes recién instalados en Génova como Fernando Martínez-Maíllo, número tres de la formación o Javier Maroto, exalcalde de Vitoria. Nunca estuvo prevista la asistencia de José María Aznar como orador invitado, algo que a poca gente le ha sorprendido puesto que Aznar únicamente se dirige a su partido en los congresos o en las conferencias. Después de una cierta tensión, a raíz de unas declaraciones de Aznar, el expresidnete y el presidente sellaron una paz formal. De cara a la galería, al menos, las refriegas, por el momento, han terminado.

El liderazgo madrileño

Pero la figura del cónclave será, o así está previsto, Cristina Cifuentes, a quien el partido le tiene reservado un papel preponderante. Cifuentes heredará el liderazgo en el PP madrileño que todavía ostenta Esperanza Aguirre, según los planes de Génova, un asunto vidrioso que siempre parece pendiente de resolver. Aguirre ejerce estas semanas una actividad muy intensa como jefe de filas de la oposición en el consistorio madrileño y lleva a cabo un marcaje muy severo sobre la sinuosa y algo trastabilleante gestión de la alcaldesa, Manuela Carmena, especialista en esquivar a la prensa, evitar a los medios y fomentar la falta de transparencia. Dijo Carmena que hablaría de "tú" a los madrileños pero de momento prefiere no hablar, o hacerlo sin luz ni taquífragos, al estilo de la 'vieja política'.

Los primeros pasos de Cifuentes como presidenta de la Comunidad han sido muy firmes, en especial en lo que hace a asuntos sensibles como la corrupción, el gasto, la ejemplaridad. Eso es lo que el partido espera de ella. La necesita para transmitir una imagen de renovación, de limpieza, de distancia con los casos de corrupción, de centralidad.

Génova usará a Cifuentes para transmitir una imagen de renovación y limpieza

Cifuentes es, ahora mismo, un activo poderoso en un partido que pugna por no verse desplazado del gobierno de Nación en las próximas elecciones. Las dos "grandes damas" de Rajoy, es decir, Cospedal y Sáenz de Santamaría, han perdido buena parte de su fuelle político, según fuentes conocedoras de la urdimbre orgánica del PP. Es el momento de que Cifuentes y otras caras nuevas pasen a la primera fila de la formación.

La presidenta madrileña, por ejemplo, se ha ganado ser la enemiga de algunos de sus viejos compañeros de partido al anunciar el desmantelamiento y cierre del Consejo Consultivo, un organismo que actuaba como refugio de expresidentes y otros dignatarios populares o simplemente amigos y familiares. Allí estaban por ejemplo Gallardón, Leguina y ahora había solicitado su incorporación Ignacio González, también en condición de expresidente. Cifuentes no lo ha dudado, pese a que no se trataba de una de las condiciones impuestas por Ciudadanos para votarle en la investidura. Un aznarista de pro, Ignacio Astarloa, presidía la institución, que, como ya hizo Cospedal en Castilla-La Mancha, dejará de existir muy pronto.


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