En las filas socialistas arrecian las críticas contra el exministro de Economía, al que se acusa de deslealtad

Zapatero evita la guerra con Solbes mientras el PSOE se levanta en armas contra el exvicepresidente

De ser uno de los colaboradores de Zapatero más respetados en las filas del PSOE, ha pasado a ser uno de los más criticados. Pocos aciertan a entender en las filas socialistas por qué Pedro Solbes ha intentado lavar su imagen exhibiendo una de las etapas económicas más polémicas y controvertidas desde el inicio de la Transición. El expresidente le ha dicho a personas de su confianza que no entrará al trapo.

Para algunos diputados socialistas, a Pedro Solbesalguien le ha calentado la cabeza a la hora de acentuar en sus memorias la responsabilidad que tuvo José Luis Rodríguez Zapatero en el agravamiento de la crisis económica que España arrastra desde 2008. Para otros, sin embargo, su libro  “Recuerdosresponde a una necesidad personal de “sacarse la espina que tenía clavada” después de nadar a contracorriente como ministro de Economía en una de las etapas más duras que ha vivido el país desde hace 35 años. En todo caso, ahí han quedado escritas las líneas en la que el exvicepresidente económico deja claro que Zapatero no supo medir la envergadura del tsunami que a España se le venía encima ni tampoco acertó a tomar las medidas que hubieran contribuido a rebajar el número de víctimas.

Solbes acusa a Zapatero en sus memorias de no haber sabido medir la envergadura del tsunami que a España se le vino encima a partir de 2008

Zapatero presenta esta semana entrante su libro El dilema. 600 días de vértigo, en el que ofrece su visión sobre la crisis y también sobre el margen de maniobra del que disponía el Gobierno para afrontarla en una etapa, la de los años 2007 y 2008, en la que tanto Miguel Sebastián como David Taguas, máximos responsables entonces de la Oficina Económica, ofrecían en la Moncloa a los periodistas la mercancía de que España superaría a Italia en renta per cápita y que la desaceleración económica sería cosa de pocos meses.

Solbes revela en sus memorias que el Gobierno al que pertenecía no acertó a pinchar la burbuja inmobiliaria, no supo encarar el problema del endeudamiento privado y tampoco puso los cimientos para evitar que la crisis de la deuda impactara sobre España como lo hizo más tarde, hasta colocarla al borde del rescate. Si no hubiera sido por el ultimátum que en mayo de 2010 le lanzó el Banco Central Europeo (BCE) a Zapatero carta mediante, éste no hubiera reaccionado ante la necesidad de acabar con atrevimientos como el cheque-bebé o la famosa deducción de 400 euros en el IRPF. Solbes dixit.

Zapatero admite en privado que Solbes lo pasó muy mal en el Gobierno remando a contracorriente

Hay quien se pregunta con sorna en el Grupo Socialista si Zapatero, al leer las memorias de Solbes, no habrá tenido la tentación de pedir a la editorial en la que publica su dilema que pare máquinas e incorpore al libro un nuevo capítulo para ajustar cuentas con su exvicepresidente económico. Pero la respuesta les ha llegado a algunos dirigentes socialistas de la boca del propio Zapatero en los últimos días. “No solo no va a ajustar cuentas con él sino que en privado le dedica, incluso, algunos elogios porque comprende que lo pasó muy mal en su Gobierno remando a contracorriente”, asegura uno de los aludidos.

En esta decisión del expresidente de sortear la guerra con Solbes influye, según las mismas fuentes, la propia reacción que Zapatero ha visto en el PSOE ante la aparición de las memorias de su responsable de Economía. De ser uno de los exministros más respetados en las filas del partido, ha pasado a ser uno de los más criticados, pues pocos aciertan a entender por qué Solbes ha intentado lavar su imagen exhibiendo una de las etapas económicas más polémicas y controvertidas gobernada por los socialistas desde el inicio de la Transición.

"Ahora ha quedado como alguien desleal y oportunista", opinan del exvicepresidente económico antiguos compañeros suyos del Grupo Parlamentario

Tenía una imagen institucional muy consolidada, de servidor público, y ahora ha quedado como alguien desleal y oportunista”, resume un parlamentario que trabajó en el área económica cuando Solbes era ministro. Este mismo diputado añade que el exvicepresidente no solo deja en mal lugar a Zapatero, pues traslada el mensaje de que no estuvo a la altura de las circunstancias, sino que también deja al pie de los caballos a Elena Salgado ya que la presenta como una persona sin criterio que gobernó el Ministerio de Economía entre 2009 y 2011 al dictado de lo que políticamente interesaba en La Moncloa y en su Oficina Económica, al menos hasta que llegó el aviso de Trichet (BCE) y Zapatero, con el agua al cuello, se vio obligado a tomar algunas de las medidas que el propio Solbes le había sugerido que aprobara muchos meses antes de salir del Gobierno. “Es un perfil serio y riguroso, como Solbes, pero sabe que ahora toca más gasto público y no poner pegas”. Esta frase, aplicada a Salgado, encaja perfectamente en la opinión que Solbes tiene de su sucesora, algo que también ha levantado ampollas en un sector del PSOE.


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