Nacional

Rajoy fracasa en su intento de vender a Bruselas la unidad de sus territorios en torno al déficit

El presidente del Ejecutivo extremeño, José Antonio Monago, volvió a capitanear la oposición al déficit asimétrico después de asegurar Rajoy que no ha habido ni habrá una negociación bajo la mesa con el catalán Artur Mas. Pero Montoro dejó claro que el porcentaje variará conforme a criterios objetivos. En estos días, Hacienda se irá poniendo en contacto con las Comunidades para preparar el Consejo de Política Fiscal y Financiera que se celebrará entre finales de junio y principios de julio, después de que se conozca la flexibilización para España.

No fue tanto un debate como una sucesión de monólogos en que cada uno expuso su visión a favor y en contra del déficit asimétrico. Si muchas veces se entiende la política como un ejercicio de simulación, hay que decir en honor a la verdad que los barones territoriales del PP no se molestaron lo más mínimo por ocultar sus profundas discrepancias y, muy especialmente, el presidente de la junta extremeña, José Antonio Monago, que fue el primero en tomar la palabra en el almuerzo tras una breve intervención de Mariano Rajoy en la que consiguió arrancar de todos el compromiso de seguir avanzando en la consolidación fiscal y asegurar que no hay ningún acuerdo con Cataluña para darle un trato de favor.

Pero eso no es ni de lejos suficiente para poder vender a Bruselas la unidad de sus territorios, que son mayoría, en torno al control del déficit. Han decidido darse un mes más de modo que Hacienda vaya hablando con cada una de las Comunidades, no sólo gobernadas por el PP, para llegar al Consejo de Política Fiscal y Financiera con un acuerdo tomado. La idea es convocarlo entre finales de junio y principios de julio, después de que este miércoles la Comisión Europea evalúe el programa nacional de reformas y el plan de estabilidad de España, y la reunión de Ecofín de junio le dé el visto bueno a la flexibilización del déficit.

Monago rompió el fuego a sabiendas de que en torno a la mesa que se montó en la séptima planta de la sede nacional, muchos opinaban como él y otro tanto casi lo contrario, y eso que no estaba presente la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, pues ayer sólo se convocó a los que tienen mando en plaza. El extremeño insistió en que "la relajación sólo puede llevar a nuevos incumplimientos" y que los esfuerzos no deben ser mancomunados por aquellos que han cumplido, entre otros, él, con menos de un 1 por ciento de déficit en 2012.

Fuentes próximas a Monago aseguraron que no hubo lugar al debate, aunque del otro lado de la "trinchera", el presidente de la Comunidad valenciana, Alberto Fabra, volvió a argumentar que si Extremadura hubiera tenido un sistema de financiación per cápita igual que el suyo, "hubiera superado el 4 por ciento". Pero la vehemencia vino de la mano del presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel, el más apasionado en la defensa de su posición por entender que "de lo que se trata es de financiar personas, no territorios". Y es que el modelo de financiación se convirtió en el muro en que se fueron chocando todos aquellos que se sienten damnificados por el mismo, como el madrileño Ignacio González, para quien los 1.000 millones que reclama, a pesar de haber cumplido el criterio de déficit, no son "una compensación" sino un derecho.

El gallego Alberto Núñez Feijóo, también lanzó la advertencia de que los criterios para el reparto del déficit "se pactan multilateralmente y tienen que ser objetivos. Criterios bilaterales o criterios políticos, no; criterios económicos y pactados entre todos sí", un claro aviso a navegantes para que no se intente parar a Artur Mas a costa de los dineros del resto de las regiones. Y hasta el siempre prudente presidente de Castilla y Léon, Juan Vicente Herrera, dijo que el Ministerio de Hacienda "tiene la obligación" de plantear una fórmula que "contente a todos", en la que todos puedan encontrarse y que sea "solvente, sensata y justa".

La sensación que sacaron la comunidades cumplidoras es que les tocará financiar el órdago soberanista de Artur Mas aunque Rajoy asegurara que no hay, ni ha habido, negociación paralela

Pero la sensación entre las comunidades que quedaron por debajo el 1,5 de déficit es que les toca costear el desvarío soberanista de Artur Mas, lo que, de rebote, beneficia a Valencia, Murcia, Baleares y Andalucía, lejos de cumplir el 1,5 para este año. Castilla-La Mancha y Aragón se quedaron en el 1,5; País Vasco y Castilla y León, 1,4; Navarra, 1,3; Galicia y Canarias, 1,2; Madrid y Cantabria, 1,1; Asturias y La Rioja, 1 y, por último, Extremadura, sólo un 0,7.

Ayer, tanto Rajoy como Montoro se negaron a dar ningún tipo de cifra, según fuentes conocedoras del contenido de la reunión, pero hay pocas dudas de que Hacienda irá a un déficit diferenciado según las Comunidades, pero siempre basados en "criterios objetivos de reparto" de déficit para todos, según señaló el ministro Montoro, a quien corresponde el esfuerzo tejer un acuerdo según le recordó la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, eso sí, teniendo en cuenta que "no puede haber agravios comparativos".


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