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El control que los diputados rechazan: fichar, justificar viajes y cobrar por productividad

El escándalo de los viajes de Monago ha llevado a Congreso y Senado a prometer una reforma en su régimen interno “en breve”. Pero esa promesa llega apenas 6 meses después de que los grandes grupos rechazaran ese mismo control. Las promesas de cambio de reglamento se suceden desde los años ochenta. 

El presidente del Congreso, Jesús Posada, junto al Presidente del Tribunal Supremo y CPGJ, Carlos Lesmes
El presidente del Congreso, Jesús Posada, junto al Presidente del Tribunal Supremo y CPGJ, Carlos Lesmes EFE

El escándalo de los viajes de Monago ha llevado a Congreso y Senado a prometer una reforma en su régimen interno “en breve”. Sin embargo, esa propuesta llega apenas 8 meses después de que los grandes grupos rechazaran ese mismo control. Las promesas de cambio de reglamento se suceden desde los años ochenta pero han sido guardadas en el cajón desde entonces cada vez que uno de los grupos minoritarios las plantea.

La última propuesta que se aparcó hace apenas ocho meses fue presentada por UPyD y pretendía que los parlamentarios ficharan como en las empresas. El texto pedía “controlar la asistencia a las sesiones mediante controles de firma” tal y como se hace en el Parlamento Europeo, la Asamblea Nacional de Francia o el Bundestag alemán. Ese texto reclamaba incluso recortar el sueldo a los diputados que no cumplieran un determinado número de horas de labor parlamentaria.

Las propuestas de UPyD cayeron junto a las de Izquierda Unida, que también planteaba la posibilidad de retener el pago de dietas, a día de hoy 120 euros al día para viajes nacionales y 150 euros diarios para desplazamientos internacionales, a los diputados que no cumplan un horario mínimo. IU defendía incluso menguar el salario a los diputados que incurrieran en "ausencia reiterada sin justificar".

Otra de las propuestas que los grupos mayoritarios han aparcado y que, sin embargo, su legislación sí aplica a los trabajadores fuera de las Cámaras es la de que tengan que justificar sus ausencias por enfermedad, así como la de establecer un horario fijo para “mejorar la productividad” de sus señorías.

La promesa de un nuevo régimen de control entre los parlamentarios, sin embargo, ha chocado ya con la declaración del presidente de la Cámara, Jesús Posada, que plantea que no sea el Congreso ni su presidente sino los grupos los que se vigilen a sí mismos con el argumento de que "Yo no pienso ejercer de controlador de la labor de los diputados".

Iniciativa individual del PSOE

El PSOE pretende dar pasos en solitario para aumentar la transparencia de sus diputados. Según fuentes del Grupo Parlamentario, los socialistas publicarán la agenda íntegra de cada uno de sus diputados así como los viajes que realizan, en la página web del partido y en sus redes sociales. Aunque no hay fecha oficial para que entre en vigor esa propuesta, el PSOE pretende que esté ya en vigor en 2015.

Por su parte, el PP se niega a cualquier modificación unilateral. “Los diputados deben poder viajar con libertad por todo el territorio nacional para ejercer su función. No tenemos que fiscalizarles. Confiamos en su responsabilidad”, afirma el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso.

Una reforma pendiente desde los años 80

La reforma del reglamento del Congreso es una de esas grandes propuestas nunca resueltas desde la década de los ochenta. La última estrategia para sacarla adelante fue la de fraccionarla en bloques, áreas y temas que se discuten una vez al mes en la comisión encargada de la reforma del reglamento.

En materia de viajes, en el pasado periodo de sesiones se consiguió un avance mínimo: a partir de ahora serán públicos los viajes de las delegaciones así como los llamados “grupos de amistad”, un conjunto de países al que grupos de 12 diputados pre-asignados viajaban para fomentar las relaciones diplomáticas con una dieta diaria de 150 euros.

La opacidad de los gastos de los diputados se mantiene también en el montante agregado del Congreso de los Diputados. La cámara no detalla en su presupuesto global sus gastos pero el desglose de ciertas partidas permite extraer conclusiones millonarias. En el año 2013, la Cámara Baja ha presupuestado 6,75 millones de euros para los viajes de sus señorías en tren, avión y barco. Además, el Congreso incluye un presupuesto de:

  • 558.900 euros para pagar el parking de los diputados en aeropuertos
  • 600.000 euros para vehículos oficiales
  • 850.000 euros para taxis de los 350 diputados que perciben vales de 3.000 euros anuales

En ninguna de esas partidas es necesaria justificación alguna: los diputados pueden resolver esas partidas de gasto con la agencia de viajes del Congreso, una concesión adjudicada a Viajes El Corte Inglés, que abona los gastos con la mera presentación del DNI de cada diputado.


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