En Ferraz y en el Grupo Parlamentario se vive una sensación de caos: el calendario previsto para las ‘primarias’ puede saltar por los aires

Griñán acelera su relevo y deja tirado a Rubalcaba ante la convicción de que será imputado por la juez Alaya

El cerco judicial sobre José Antonio Griñán por el ‘caso de los ERE’ se estrecha, el presidente andaluz lo sabe y ha decidido acotar sus riesgos acelerando su sucesión. Así le ha justificado a Alfredo Pérez Rubalcaba sus planes para celebrar elecciones primarias en Andalucía el mes que viene, a sabiendas de que ésta será la palanca que aprovechará el sector crítico para exigirle al líder del PSOE que secunde el ejemplo y abra paso, de una vez por todas, al relevo generacional.

“Una traición”. Así define un miembro de la ejecutiva socialista el anuncio de Griñán de no repetir en el cartel electoral cuando todavía quedan tres años para que se celebren nuevos comicios en Andalucía. “Una completa deslealtad hacia Rubalcaba”, porque ambos habían convenido trabajar a favor de la estabilidad del partido hasta la celebración en otoño de la conferencia política y, con posterioridad, de las elecciones europeas. Arrastrado por el ‘caso de los ERE’, por el de Invercaria y por el de Mercasevilla, que han sembrado más de una docena de imputados ligados al Gobierno andaluz, Griñán consiguió ayer eclipsar con su reclamo las críticas de la oposición. “Una jugada maestra”, comentan airados en Ferraz.

En Ferraz se califica de "traición" y "delealtad" hacia Rubalcaba el paso dado ayer por Griñán

Tres han sido las razones que el presidente andaluz ha ofrecido al secretario general del PSOE para anunciar su ‘retiro’ anticipado y su propósito de convocar en breve las primarias en las que se elegirá al sucesor. La primera, que está plenamente convencido de que la juez Mercedes Alayaterminará imputándole por el ‘caso de los ERE’. “Va a por mi cabeza”, ha comentado Griñán a Rubalcaba. Y no es lo mismo afrontar la ofensiva que a partir de esta previsible decisión encabezará el PP en Andalucía para conseguir su dimisión, siendo presidente con un horizonte temporal de tres años, que pudiendo ceder los trastos en cualquier momento a quien resulte ganador en las ‘primarias’. La favorita es la actual consejera de Presidencia, Susana Díaz, “puro aparato”. En Ferraz no pasa desapercibido que en el Congreso de Sevilla, febrero de 2012, Díaz apostó por Carmen Chacón, no por Rubalcaba. Un dolor de cabeza extra para el secretario general del PSOE.

La segunda razón que Griñán ha dado al líder socialista es que no aguanta la presión constante a la que le somete Izquierda Unida en el Gobierno regional, pues se siente “cautivo” de una alianza a la que no tuvo más remedio que acceder en marzo del año pasado para impedir que Javier Arenas, ganador de las elecciones, se aupara a la Junta. Es algo que no ha trascendido, pero IU ha amenazado desde entonces en varias ocasiones con retirarle la confianza al PSOE si no tomaba algunas medidas, motivo que explica que Andalucía siga siendo una de las comunidades más endeudadas y menos disciplinadas en la contención del déficit. Griñán se ha visto en los últimos meses, explican fuentes socialistas, entre la espada y la pared, entre las exigencias de IU y los controles de Hacienda.

La mejor colocada para sustituir al presidente andaluz es Susana Díaz, "puro aparato", que apostó el año pasado por Carmen Chacón

El tercer pretexto con el que el presidente andaluz ha justificado su interés en precipitar su sucesión ha sido el que más ha escocido a Rubalcaba: no soporta que Manuel Chaves y su lugarteniente Gaspar Zarrías sigan maniobrando en la organización regional del partido y que, encima, se muevan como pez en el agua por Madrid. Un veterano diputado socialista completa esta queja: “José Antonio [Griñán] se siente abandonado por Felipe [González] y por todos los que fueron referencia nuestra en Andalucía. Tiene cerca de 70 años y está cansado de convivir con tanta conspiración. Está harto, todos lo sabíamos y lo que ha hecho ahora es mover pieza por donde más puede noquear a Alfredo [Pérez Rubalcaba]”.

Y bien que lo ha conseguido. En Ferraz y, sobre todo, en el Grupo Parlamentario Socialista, se reaccionó ayer a la táctica de Griñán con cólera, nerviosismo y desorientación. Voces como las de Carmen Chacón o la del ex presidente castellano manchego José María Barreda, saludaron la apuesta del andaluz por el relevo generacional. Dos palabras que ponen a Rubalcaba la carne de gallina cada vez que las escucha porque él y su gente, cada vez más fragmentada, pedalean a piñón fijo: pactos con el Gobierno para realzar el perfil institucional, conferencia política en octubre, elecciones europeas y, luego, ya se verá.

"Griñán se siente abandonado por Felipe González y por todos los que fueron referencia nuestra en Andalucía", afirma un diputado socialista

Esta agenda corre serio peligro de saltar por los aires porque media docena de federaciones estaban pendientes de que Andalucía diera la señal de salida para mover el barco. El ‘aparato’ de Ferraz contactó ayer con la mayoría de ellas, como los jefes de estado mayor hacían durante los tiempos más duros de la transición con las capitanías generales, con el fin de medir sus fuerzas. Pero es muy difícil, señalan fuentes del Grupo Parlamentario, que si Andalucía renueva su cartel electoral con tres años de antelación, Rubalcaba pueda justificar su inmovilismo ante un Partido Socialista que “está roto”. En estos momentos conviven en él los que aprovechan la maquinaria de Ferraz como mero instrumento de supervivencia, los que no quieren a Rubalcaba, pero ven espantados que con perfiles como el de Eduardo Madina llegue un segundo Zapatero, los que opinan que habría que apostar sin miedo por la experiencia, en esas aguas se mueve José Bono, y los que prefieren experimentar con una alianza transversal entre federaciones en la que podrían recalar aspirantes como Chacón, Patxi López o Emiliano García-Page. Tampoco conviene olvidar a los que fían el éxito del PSOE a muchos años vista a jóvenes de nueva promoción como Juan Moscoso, María González o Borja Cabezón, cada uno de ellos apadrinados por diferentes apellidos.

Hay dudas en las filas del PSOE sobre la reacción del madrileño Tomás Gómez, quien había sellado la paz con Rubalcaba a cambio de garantizarse la candidatura a la comunidad

¿Qué va a hacer Tomás Gómez? Esta es una pregunta que recorría ayer los comentarios de algunos diputados socialistas en los pasillos del Congreso, pues el madrileño acababa de sellar con Rubalcaba un pacto que le garantizaba la candidatura a la comunidad de Madrid a cambio de dejar de molestarle con la exigencia insistente de primarias. Sin embargo, el terremoto provocado ayer por Griñán tendrá sus réplicas y nadie sabe cómo responderá a ellas el presidente del PSM. “Esto es el caos”, se admitía ayer en la parroquia socialista.


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