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A un día del aniversario del 11-M, Díaz recuerda que España sigue siendo objetivo del terrorismo islámico

El ministro de Interior explica que España mantiene su nivel 2 de amenaza terrorista, una categoría que comparte con la mayoría de países de su entorno y que no se ha modificado en los últimos años. Además, confirma que se ha dado orden de que no se vuelvan a utilizar pelotas de goma contra los inmigrantes. 

El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz
El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz Efe

"Que España mantenga un nivel 2 de alerta terrorista quiere decir que existe un riesgo probable de atentado. Esto no se ha modificado en los últimos años, y compartimos nivel con la inmensa mayoría de los países de nuestro entorno. Sin duda los islamistas nos tienen en el punto de mira. No sólo a nosotros, pero Al Andalus aparece en casi todas las proclamaciones islamistas, es evidente que España forma parte de los objetivos estratégicos de la yihad global. Por ello, se han multiplicado por cinco los efectivos de lucha antiterrorista desde 2004", explicaba Jorge Fernández Díaz en una entrevista radiofónica. 

El ministro de Interior mostraba su confianza en que mañana, décimo aniversario de los atentados del 11-M, tanto el mundo de la política como los 'dramáticos protagonistas de esa fecha, que son las víctimas', protagonicen el primer acto unitario, ya que eso significaría que "la división que produjo ese dramático hecho ha sido superada", y que "se mira al futuro desde la unidad". 

"La verdad judicial, que no es la absoluta, ha esclarecido lo sucedido y no se ha podido acreditar la relación entre ETA y los autores materiales de los atentados del 11-M"

Sobre la posible autoría de ETA, el titular de Interior explicaba que en un primer momento todo el mundo pensó, incluido él mismo, que la banda terrorista tenía alguna relación con los hechos. "Era el terrorismo que estábamos padeciendo en España desde hacía años, el yihadista que conocimos casi con el 11-S nos quedaba un tanto lejano. Yo mismo estaba convencido de que había sido ETA, por lo menos en algún nivel de participación. El tiempo transcurrido, el proceso judicial, los hechos o la verdad judicial, que no es la absoluta, ha esclarecido todo lo sucedido y honestamente, hay que decir que no se ha podido acreditar la relación entre ETA y los autores materiales, que básicamente fueron los que murieron inmolándose en el atentado de Leganés, donde también murió un inspector de los GEO", recordaba. 

Crisis de inmigración irregular

La mayor parte del discurso de Fernández Díaz se centró en la inmigración, explicando cómo es el proceso para los que logran saltar la valla o entrar en España y cómo se intenta proceder a su expulsión. "El porcentaje de retorno de España es de los más elevados de la UE, en torno al 52%. Los que se acogen a un programa de acogida no son expulsados, pero la mayor parte de las devoluciones son cualificadas, gente que ha cometido algún delito. Es la labor más desagradable pero no vamos a abdicar, tenemos el derecho y el deber de controlar nuestras fronteras, ya que tenerlas abiertas significaría la desaparición de los Estados. Nosotros somos frontera exterior, y la UE tiene que ayudar a estos países de destino y tránsito para que no se vean desbordados por esa inmigración ilegal", reclamaba. 

Así decía habérselo explicado a la comisaria de Interior, Cecilia Malmström, quien había pedido explicaciones al ministro por la actuación con pelotas de goma en la playa de El Tarajal, en Ceuta. "Desde algunos despachos se ven las cosas mucho más tranquila y cómodamente que pisando el terreno y la realidad. Yo le expuse la realidad de lo que es Ceuta y Melilla, la situación tan compleja de los perímetros fronterizos de España, y por tanto de la Unión Europea, y que hay que controlar las fronteras en unas circunstancias que no son las habituales. Hay que valorar las cosas desde la información y el rigor del conocimiento. Entendemos que son personas que objetivamente pueden aspirar a una vida mejor, pero no es España quien se la puede facilitar", decía. 

El ministro también admitía que el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, le había llamado durante esta crisis de inmigración para recordarle que en su época al frente del país también lo había pasado mal por los problemas en las vallas y con la cantidad de cayucos que llegaron a las Islas Canarias. "Él tuvo que enviar a la legión y a los regulares para controlar la situación. Es un fenómeno que no es nuevo y debe ser tratado como cuestión de Estado. Es evidente que debe ser una política europea, y él -Zapatero-, estaba de acuerdo en que se tratara como política de Estado con altura de miras. No podemos hacer demagogia con los muertos en una situación como la que estamos viviendo en estos momentos", pedía. 

"Se ha dado orden de que no se vuelvan a lanzar pelotas de goma, pero ha quedado claro que fueron disuasorias, porque de lo contrario no habrían llegado 23 inmigrantes sanos y salvos"

Fernández Díaz admitía también, sobre la tragedia de Ceuta, que nunca se había producido un supuestocomo ese, y que jamás se les ha lanzado pelotas de goma a los inmigrantes. "Hemos dado la orden de que nunca más se vuelvan a lanzar ante un intento de entrada ilegal. La jueza ha pedido las grabaciones de la cadena de mando para ver quién dio la orden y por respeto a la vía judicial no diré nada. Pero a las 5.00 horas de la mañana cuando estás en una situación límite con cientos de personas que intentan entrar en España no llamas a un despacho para pedir órdenes, actúas conforme a un protocolo de acciones antidisturbios establecido. Será la autoridad judicial quien actúe sobre la base", explicaba. 

Sin embargo, pese a reconocer que una vez comprobado lo sucedido seguramente habría sido mejor no lanzarlas, porque "no sirvieron para aquello para lo que se utilizaron, que era disuadir", afirmaba que habían sido efectivamente con un efecto disuasorio, ya que 23 de ellos habían llegado sanos. "Si no fueran disuasorias, no habrían llegado 23 inmigrantes sanos y salvos", manifestaba. 

El ministro también comparaba su situación con la de Italia, aunque a éste país le afecta más la franja mediterránea de inmigración y a España la atlántica, los países del África subsahariana. "Trabajamos coordinados porque aunque sea el mismo fenómeno, la materialización táctica es distinta. Frontex nos está ayudando a todos porque hay que echar una mano a los países de origen y tránsito, y España hace un gran esfuerzo. Trabajamos con Holanda, Bélgica y Suiza para conseguir retornos, y hemos creado con Marruecos, Portugal y Francia una especie de G4 para una cooperación reforzada. Italia ha pedido un trabajo similar en la zona mediterránea", sentenciaba. 


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