Sánchez-Camacho lanzará toda su artillería contra el ex president y su entorno

El PP catalán pretende erigirse en verdugo del pujolismo en la comisión del Parlament

El PP catalán quiere lavarse la cara y transformar la comisión parlamentaria sobre el fraude y la corrupción en una causa general al pujolismo. Ha citado a un centenar de testigos, entre ellos los hijos del expresident, Artur Mas y familia.

El PP catalán quiere abandonar sus horas más bajas con una ofensiva en toda regla contra el pujolismo. La pasividad del Gobierno en el 9N, que aún colea, produjo enorme desazón y decepción entre la militancia popular, cada vez más escéptica. De ahí que Alicia Sánchez-Camacho pretenda aprovechar la denominada 'comisión contra el fraude y la corrupción', popularmente conocida como 'comisión Pujol', para lanzar toda su artillería contra el régimen nacionalista que ha gobernado directamente Cataluña durante más de dos décadas.

Las cosas se han hecho mal en el PP y en Moncloa. El plebiscito ha dejado una huella desalentadora entre quienes abominan del secesionismo y buscan amparo en el Estado. Pero los errores de cálculo de Moncloa, la descoordinación de los aparatos del Estado y la sorprendente actuación de los órganos judiciales han dejado al PP catalán con la moral por los suelos. La puntilla llegó al desvelarse que, mientras Rajoy prometía una y mil veces que el referéndum no se celebraría, uno de sus emisarios negociaba en secreto con representantes del PSOE y CiU. Un patinazo ahora considerado muy grave.

Aznar y Bárcenas, a declarar

La apertura de la comisión Pujol en el Parlamento de Cataluña es una oportunidad que el calendario político le brinda al PP para intentar resarcisrse, lavarse la cara y sacar pecho. Nadie espera gran cosa de una comisión presidida por David Fernández, líder de la CUP, una organización independentista y radical que evitó cualquier tipo de críticas en la comparecencia de Pujol. CiU también hará lo propio ya que ha citado a declarar a más miembros del PP y del PSC que de su propio partido o del entorno pujolista, lo mismo que ERC, que pretende que asistan no sólo Cospedal, Cosidó, Moragas o Aznar, sino incluso Luis Bárcenas, el extesorero del PP, cuya relación con la gestión de la Generalitat en los últimos años sería fruto de la casualidad. Embarrar el terreno de juego, se llama la estrategia. La apoteosis de la confusión.

 El PP cotiza a la baja en Cataluña mientras que Ciudadanos crece en forma sostenida

Tampoco ha ayudado mucho a dignificar esta cita parlamentaria el resbalón protagonizado a pares, entre PP y Ciudadanos, al reclamar la comparecencia en el Parlament de Jordi Planasdemunt, quien fue consejero de la Generalitat en los años 1982 y 83 y que falleció en 1998, según desveló el digital 'e-noticies'. Un planchazo en toda regla que evidencia quizás las prisas o el escaso rigor en los preparativos de este trámite parlamentario.

El PP, por su parte, ha reclamado la asistencia no sólo del expresident, sino también de sus siete hijos, de Artur Mas, de su esposa, de los responsables del Palau y de algunos dignos representantes de la era del pujolismo. El objetivo es sacudirse la imagen de colaboración con el soberanismo ofrecida por Sánchez-Camacho no hace tanto tiempo, cuando apoyó los presupuestos de CiU, en una etapa nada edificante para su formación que, evidentemente, le pasa factura en cada sondeo. El PP cotiza a la baja en Cataluña mientras que Ciudadanos crece en forma sostenida.

Los viajes de Rajoy

Las cosas han salido tan mal para el PP en el referéndum apócrifo del 9N, que Mariano Rajoy se vio forzado a reconocer desde Australia que será preciso modificar algunos planteamientos. El primero de ellos, empezar a explicarse bien. "Quizás hemos tenido un problema de comunicación", confesó. De ahí las prisas en organizar una desplazamiento a Barcelona el próximo día 29. Este año ya ha acudido tres veces a Cataluña, con escaso éxito. Siempre han sido visitas oficiales, sin apenas contacto con su gente, con los padres perseguidos por querer el castellano en las escuelas, por los funcionarios acogotados, por esos dos tercios de catalanes que no acudieron a la cita con las urnas de cartón.

No hay mucha sensibilidad en Moncloa hacia esta parte de la sociedad catalana, que se siente perseguida por el nacionalismo y olvidada por quien tiene el deber de defenderla. Entre los que rechazan el nacionalismo dan por hecho que el Gobierno de Rajoy considera que esta causa está perdida y que poco tienen que hacer en cualquier cita electoral. Quizás ahora cambien las cosas.


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