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La Generalitat aún paga a Pujol un despacho de 400 m, tres administrativos, asignación, coche oficial, chófer…

Gracias a una ley que aprobó él mismo, el expresident Pujol disfruta de una larga lista de privilegios que incluyen personal a su disposición o una oficina enorme en el Paseo Gràcia, una de las calles más importantes de Barcelona. Tras conocerse su condición de evasor fiscal, crece con fuerza la presión para que al 'molt honorable' se le retiren todas esas prebendas.

El expresident de la Generalitat, Jordi Pujol junto al actual president Artur Mas.
El expresident de la Generalitat, Jordi Pujol junto al actual president Artur Mas.

La confesión de Jordi Pujol sobre una cuenta en Andorra no es más que “un asunto privado”, en palabras de el president Artur Mas. Sin embargo, la Generalitat de Cataluña todavía costea al ‘molt honorable’ numerosos gastos en virtud de su condición de expresidente del gobierno autonómico.

“El nuevo número dos de Convergencia, Josep Rull, ha dado un aviso a Pujol para que se plantee su cargo de presidente honorífico en el partido y su puesto en la ejecutiva. Sin embargo, nada se dice de estas prebendas financiadas con ese dinero público al que el mismo president se negaba a contribuir. En su carta, no ha renunciado a esto. En los próximos días se va a centrar mucha presión en que se eliminen todos estos privilegios. Será un test importante para comprobar hasta qué punto está dispuesto Mas a soltar lastre. Sin embargo, no importa lo que haga. Artur Mas ya está gravemente desacreditado porque durante años fue el conseller de Obra Pública, de Hacienda y número dos de Pujol. Es imposible que no sea salpicado por las actividades del clan conforme se vayan confirmando”, sostienen fuentes conocedoras de los entresijos de la política catalana.

"La retirada de los privilegios de Pujol será un test esencial para comprobar hasta qué punto Mas está dispuesto a soltar lastre", sostienen fuentes al tanto de los entresijos de la política catalana.

Y entre esos privilegios propios de jefes de Estado se incluye el pago del alquiler de una oficina de unos 400 metros cuadrados con todo el mobiliario incluido en el Paseo de Gràcia, una de las mejores calles de Barcelona y cuyos precios se antojan exorbitantes. Tal dotación va también acompañada del presupuesto suficiente para el funcionamiento ordinario de la oficina y las atenciones de carácter social y protocolario que correspondan.

Además, tras abandonar la presidencia, el expresident recibió durante 10 años una asignación por valor del 80 por ciento de lo que cobraba el presidente de la Generalitat. Y en la actualidad cuenta con una pensión vitalicia que asciende al 60 por ciento de lo que gana Artur Mas.

El actual líder de la Generalitat se embolsa en torno a los 10.000 euros al mes, aproximadamente unos 4.000 euros más que Mariano Rajoy. O dicho de otro modo, en concepto de jubilación Pujol cobra al menos lo mismo que el actual presidente del Gobierno español. La renta entregada a Pujol es también ligeramente superior a la que ingresan los expresidentes del Gobierno de España, del orden de los 70.000 euros al mes.

Por si esto no fuera poco, el gobierno catalán también se hace cargo de la nómina de tres trabajadores, dos de nivel 22 en la Administración y uno de nivel 30. Otro capítulo en el que Pujol está mejor tratado que los expresidentes del Gobierno español, que disponen de un ayudante de nivel 18 y otro de nivel 30.

Jordi Pujol recibe una pensión vitalicia mayor que la de los expresidentes del Gobierno de España y al mismo nivel que el sueldo de Mariano Rajoy

Y, por supuesto, no podía faltar en el paquete el uso de un chófer y de un coche oficial también a cuenta de los contribuyentes. Amén de “los servicios de seguridad necesarios para el desarrollo de sus funciones”, tal y como se detalla en el régimen estatutario de los expresidentes de la Generalidad.

Todo ello se hace de acuerdo con lo establecido en el Estatuto de los expresidentes de la Generalidad, una legislación que el mismo Pujol se ‘autoaprobó’ entre abril y agosto de 2003, sólo unos meses antes de abandonar la presidencia de la Comunidad.

“La presente Ley tiene por objeto garantizar que los presidentes de la Generalidad, una vez hayan cesado, puedan atender sus necesidades personales y políticas con la dignidad y el decoro que corresponden a las altas funciones ejercidas, y con el fin de establecer también, en el caso de que se produzca su traspaso, unas medidas de protección de los familiares más próximos”, reza el texto legal. Así, los expresidentes Montilla y Maragall también gozan de las mismas canonjías.

Después de haber estado eludiendo al Fisco durante 34 años, semejantes beneficios con cargo al erario público parecen descomunales. Y ello ha provocado que ICV y Ciudadanos reclamen su retirada inmediata. La presión crecerá en los próximos días para que a Jordi Pujol se le supriman tales privilegios. Y por cierto, dicho Estatuto es el que contempla que a los expresidentes del gobierno catalán se les reserve el tratamiento de 'molt honorable'.


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