JAVIER RODRÍGUEZ RELEVA EN EL CARGO A LASQUETTY TRAS SU DIMISIÓN

El nuevo consejero de Sanidad defendió la privatización hasta horas antes de paralizarla

Javier Rodríguez se crió políticamente en el hospital Gregorio Marañón y con Alberto Ruiz-Gallardón, que le abandonó. Ha sido el defensor de la privatización sanitaria hasta este mismo lunes por la mañana. En la próxima sesión parlamentaria deberá justificar todo lo contrario.

Javier Rodríguez (Madrid, 1943) defendió ayer con contundencia la privatización de la sanidad madrileña en la Diputación permanente de la Asamblea de Madrid celebrada el lunes por la mañana. Sus compañeros explicaron que se empleó con mucha fuerza y atacando a la oposición “por sus incongruencias”. En la próxima sesión parlamentaria deberá defender en la Asamblea todo lo contrario, la paralización de ese proceso tras la decisión del presidente Ignacio González y su nombramiento como consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. 

Ignacio González ha optado por la vía más fácil. Poner al frente de la Sanidad madrileña a un médico, pero sobre todo a un político que la conoce como la palma de su mano después de haber estado en la segunda fila toda su vida política.

Javier Rodríguez ha trabajado durante la mayor parte de su trayectoria profesional en el Gregorio Marañón, al que se conocía como el Beirut madrileño debido al número de sindicatos y representantes en los órganos de gobierno del centro. Después de la muerte de Franco estaban desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda y para la gente de Alianza Popular, como Javier Rodríguez, no era fácil la convivencia.

Ha sido, hasta este lunes, portavoz de la Comisión de Sanidad de la Cámara regional donde se ha distinguido por su pelea constante con la oposición con la que se ha enfrentado en ocasiones con más contundencia que el propio consejero del ramo.

Javier Rodríguez es un viejo zorro de la política madrileña. Fue hombre fiel a Ruiz-Gallardón y se quedó como casi único militante del albertismo en la Cámara regional hasta que el hoy ministro de Justicia le abandonó a su suerte como hizo con mucha gente de su equipo. No tuvo problema en entrar en la nueva ideología pepera, el culto a Esperanza Aguirre, aunque siempre supo mantenerse fuera de la corte más cercana a la presidenta.

Es especialista de Medicina Interna y de Nefrología y catedrático de Patología General en la Universidad Complutense de Madrid, a la vez que vicedecano de la Facultad de Medicina. Además, ha sido jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Gregorio Marañón.

Su biografía oficial dice que fue concejal de Las Rozas de 1983-1998. Consejero de Telemadrid 1995-2001. Diputado Asamblea de Madrid desde 1987. Portavoz de Sanidad del Grupo Popular. Miembro de la Junta del Partido Popular de Madrid. Miembro de la Comisión Regional y Nacional del Partido Popular.


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