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IU Madrid, una federación disparada en los sondeos que está al borde de la ruptura

Con una intención de voto del 20%, el 51% de la militancia tiene poco más de dos semanas para integrar en la Ejecutiva al 49% crítico y evitar el cisma. El coordinador Eddy Sánchez y los afines a Llamazares se oponen a la unidad, agravada tras el agujero millonario destapado en Rivas-Vaciamadrid, localidad-emblema de IU, por la Cámara de Cuentas.

Eddy Sánchez, actual coordinador de IU Madrid.
Eddy Sánchez, actual coordinador de IU Madrid.

“Nadie se da tantos navajazos en público como nosotros: por eso somos los más transparentes”, dijo en los años noventa Julio Anguita en un plató de televisión. Aunque solo sea en lo de los navajazos, podría afirmarse que la máxima del Califa ha sido llevada a su paroxismo por la militancia de Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid, una federación espoleada por las encuestas hasta el punto de rozar el sorpasso con el PSOE, y dividida internamente desde tiempos insondables. En estos momentos, puede que se trate de la rama de IU más fragmentada de toda España, con el 51% que respalda al coordinador, Eddy Sánchez, y controla casi todos los resortes, y el 49% que pide a gritos entrar en la Ejecutiva y fustiga el papel del imputado y exconsejero de Bankia Moral Santín o el voto favorable de IU en la capital en la Operación Bernabéu, un proyecto del faraónico Alberto Ruiz-Gallardón cuyas posibles irregularidades investiga la Comisión Europea.  

La minoría (un eufemismo para referirse al 49%) ha pedido auspicio aCayo Lara. Y el coordinador, a través de la dirección federal, se lo ha dado: la Comisión Regional de Arbitraje, Control y Garantías Democráticas dictaminó a finales de noviembre una resolución que hablaba de “vulneración de derechos” en IU Madrid e imponía la integración de la parte marginada. Tras no acatarla, el pasado miércoles se intentó la reconciliación y este jueves el 49% ofició una rueda de prensa, en la que se informó de avances pese a “sectores minoritariosque insisten en boicotear la normalización democrática” de la organización.

Avances pasados por agua que amenazan con una ruptura programada: el miércoles la Presidencia Regional (órgano desde el que se intentó el acercamiento) rechazó el dictamen de Garantías, y el sector crítico da a la dirección hasta finales de año para acatar la resolución federal. Y aquí reside el segundo obstáculo: a pesar del deseo de acercamiento destilado por muchos dirigentes de la mayoría, uno de los acérrimos opositores a la integración es el propio Eddy Sánchez. Otra de las corrientes que rechazan el acuerdo es Izquierda Abierta, la formación que fundara el predecesor de Cayo Lara al frente de IU, Gaspar Llamazares.

A pesar del deseo de acercamiento destilado por muchos dirigentes de la mayoría, uno de los acérrimos opositores a la integración es el propio Eddy Sánchez, coordinador regional de IU

La reacción de Llamazares viene a rizar un poco más el rizo: gran parte de los representantes del 49% son antiguos llamazaristas, cuya bandera visible era el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid. Y la cosa ya se desmadra tras el último escándalo que ha sobresaltado Rivas: la aparición de un posible agujero de 20 millones en la Empresa de la Vivienda ripense. El regidor, Pepe Masa, afiliado a Izquierda Abierta, se enfrenta ahora a los antiguos llamazaristas que le auparon a la alcaldía, quienes piden la cabeza del responsable de Urbanismo, afín a Masa. Una argamasa de segmentaciones digna de los rebeldes judíos de Jesucristo Superstar. Es más, el Partido Comunista de Rivas, que sintoniza con ese 49% crítico, ha llegado a reclamar la dimisión del propio alcalde en “un ejercicio de responsabilidad” por negarse a destituir a Fausto Fernández. Esta formación también ha exigido una remodelación inmediata del gobierno de Rivas que “garantice el cumplimiento del programa político de IU”.

Una alternativa de Gobierno sin crédito

La sombra del cisma planea sobre IU Madrid, aunque el 49% -formado por dos corrientes denominadas Cambiar IU Madrid y Frente Amplio- rechaza separarse en caso de un nuevo incumplimiento. “El problema es que si no se respeta la democracia interna, ¿qué tipo de alternativa de Gobierno vamos a ofrecer?”, confía un dirigente minoritario. El 49% tiene caras conocidas, como las diputadas autonómicas Tania Sánchez y María Espinosa o el concejal Jorge García Castaño, mientras que el 51% también cuenta con líderes carismáticos, como el propio Eddy –que se ha conseguido labrarse su propia imagen aunque el portavoz en la Asamblea es Gregorio Gordo- o los combativos ediles municipales Raquel López Contreras y Ángel Lara. El veterano Ángel Pérez, portavoz municipal,ya anunció su retirada después de 30 años en la política activa.

Algún medio de comunicación ha intentado vender al 49% como un “sector antisistema”, sin preocuparse por los errores de bulto contenidos en el texto. La cizaña que aleja las dos corrientes mantiene dividido al propio Partido Comunista de Madrid, alcanza igualmente a la sección regional de Comisiones Obreras, e incluso a las federaciones vecinales madrileñas. Pero no acusa el desgaste entre el electorado, que hace de IUCM algo más que una formación bisagra: de acuerdo con los sondeos autonómicos, estamos ante un partido que aspira a gobernar la Comunidad y que roza el 20% de los votos. Navajazos, pero invisibles. 


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