EL CRIMEN DE LA LÍDER DEL PP EN LEÓN

Los tres enigmas del asesinato de Isabel Carrasco

La muerte de la que fuera líder del PP en León plantea aún interrogantes a los investigadores a pesar de haber despejado la principal cuestión: quién apretó el gatillo. Ahora, las pesquisas se dirigen a aclarar los aún puntos oscuros del caso: ¿Cuál fue exactamente el papel de Triana Martínez, la hija de la homicida confesa? ¿Por qué una amiga policía de ésta tardó 30 horas en entregar el revólver utilizado a la Policía? ¿Cuál es la verdadera procedencia del arma del crimen?

La presunta autora material, detenida. El revolver del crimen, localizado. Y el móvil, aclarado. La muerte a tiros de Isabel Carrasco, líder del PP de León y presidenta de la Diputación Provincial, a manos presuntamente de una correligionaria de partido, Montserrat González, parece resuelto en sus principales interrogantes, como se apresuró a destacar el propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, hace unos días. Sin embargo, los investigadores son aún cautos y reconocen que quedan muchos extremos por esclarecer. Estás son las tres principales cuestiones por aclarar para los responsables de las pesquisas.

-¿Qué papel jugó en el crimen Triana?

Detenida sólo cinco minutos después que su madre, la Policía está convencida de que Triana Martínez González no es sólo el origen del odio que la presunta autora material del crimen sentía hacia Isabel Carrasco, sino también un elemento clave en la comisión del asesinato. Sin embargo, desde su arresto la joven ha negado una y otra vez tener una participación directa en el mismo e, incluso, saber cuáles eran las intenciones de su progenitora aquella tarde. Tanto ante la Policía como ante la juez que instruye el caso, y que ordenó el pasado jueves de madrugada su ingreso en prisión, Triana se ha limitado a admitir que su madre le entregó una bandolera negra para que se deshiciera de ella, pero que no conocía que en su interior estuviera el revólver del que salieron las tres balas que acabaron con la vida de la líder del PP en León. Montserrat González también ha insistido en exculpar a su hija.

La madre se esfuerza en exculpar a su hija del crimen, pero las pruebas recogidas en el piso de la joven apuntan a que presuntamente participó en los preparativos del crimen

Sin embargo, las pesquisas apuntan a que si bien la joven no estuvo en la pasarela cuando se cometió el crimen, sí tuvo supuestamente una participación clave tanto en la preparación como en el desenlace del suceso. Asegura que en el momento en el que Isabel Carrasco fue tiroteada, ella se encontraba en la cercana Plaza Colón y que ni vio ni oyó nada. Si bien lo primero es cierto, ya que desde aquel paraje es imposible tener en el campo de visión el puente peatonal donde cayó muerta la presidenta de la Diputación, los agentes creen que sí debió escuchar los tiros. Además, también es sospechoso que su madre, con la que había acudido al centro de la ciudad en el mismo vehículo, se dirigiera inmediatamente después de disparar contra Isabel Carrasco hacia el lugar en el que ella se encontraba y le entregase la bandolera con el arma del crimen para que se deshiciera de ella si realmente no estaba al tanto de lo iba a ocurrir. Tras hacerlo, Triana se dirigió rápidamente al lugar donde estaba aparcado su Mercedes deportivo para encontrarse con su madre. Al llegar, la Policía local ya había arrestado a Montserrat González y hacia lo mismo con ella.

Tampoco concuerda con su versión el hecho de que fuera en su domicilio donde se encontrasen gran parte de las pruebas sobre los supuestos preparativos del crimen. Allí estaba un ejemplar de la revista Interviú de 2012 con un reportaje crítico sobre la víctima, además de otros recortes de prensa sobre ésta, así como planos que sugieren la existencia de seguimientos a Isabel Carrasco para conocer sus costumbres y, sobre todo, los lugares por los que se movía a pie y sola. En los ordenadores que se intervinieron en su domicilio también han aparecido 'rastros informáticos' de búsquedas en internet de páginas de compraventa de armas de segunda mano. Sin olvidar, que fue también en su casa donde la Policía halló una segunda arma, en concreto una pistola. Ésta no había sido localizada en el primer registro que se realizó en su domicilio el mismo lunes de las detenciones. Tuvo que ser el martes quien la propia Triana indicara a los agentes donde se encontraba. 

-¿Y cuál su amiga íntima, la policía local?

La aparición de Raquel Gago, la policía local de León que mantenía una estrecha relación con Triana Martínez y que entregó el revólver utilizado en el crimen, no cogió por sorpresa a los investigadores. De hecho, esta mujer era investigada desde pocas horas de después de consumarse el crimen precisamente por su íntima amistad con una de las detenidas. Ayer, la juez que instruye el caso ordenó su ingreso en prisión después de que sus explicaciones sobre cómo encontró el arma y, sobre todo, sobre su presencia a escasa distancia del lugar del asesinato no convencieron a la magistrada. Raquel siempre ha defendido que si no entregó el revólver antes fue porque hasta el día siguiente no descubrió la bandolera con la misma dentro de su vehículo, un Volkswagen Golf ranchera.

La policía local ahora encarcelada era investigada desde antes de que entregara el revólver del crimen por su estrecha relación con Triana y su extraña actitud tras el asesinato

En su defensa ha esgrimido el testimonio de un controlador del aparcamiento con el que se puso a charlar junto a lugar donde tenía aparcado el vehículo, en la calle Lucas de Tuy de la capital leonesa. Fue en ese momento cuando, insiste, vio a su amiga, con la que cruzó sólo unas palabras. También se mostró convencida de que fue entonces cuando ésta ocultó el arma homicida en su automóvil. El trabajador del ayuntamiento ha ratificado su versión sobre el encuentro y la presencia de Triana. Sin embargo, los investigadores sospechan que con aquella conversación, la mujer estaba preparándose una coartada. De hecho, las fuentes policiales consultadas destacan que es demasiada casualidad que estuviera tan cerca de su amiga, que el ticket del aparcamiento tanto de su coche como el que utilizaron madre e hija para llegar a las proximidades del lugar del crimen hubieran sido expedidos casi a la misma hora y que ambos vehículos estuvieran estacionados en lugares tan próximos. La excusa de la policía local de que había acudido al centro a hacer unas gestiones es demasiado genérica y no convence a los investigadores.

Además, éstos no terminan de creen la versión de que el automóvil estuviera abierto y que, por ello, su amiga pudiera ocultar el arma sin que ella se diera cuenta. También sospechan de la tardanza en descubrir la bandolera (algunas versiones sitúan esta tras el asiento de copiloto y otras en el maletero) y, sobre todo, de que no dijera nada a nadie de su encuentro con Triana cuando minutos después del mismo ya sabía que su amiga había sido arrestada por sus propios compañeros de la Policía Local como una de las presuntas autoras del crimen de Isabel Carrasco. "A un ciudadano se le puede pasar por alto esto, pero a un agente no", recalcan fuentes cercanas a la investigación. Por todo ello, los responsables de las pesquisas primero y, ahora, la juez, han puesto a Raquel Gago también en el centro de la investigación junto a su amiga y la madre de ésta. Ya está en prisión acusada de los mismos delitos de estas dos: homicidio, atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas.

-¿Dónde consiguieron el revólver del crimen?

En su afán por exculpar a su hija, la autora confesa del crimen ha asumido también la adquisición del revolver Taurus del calibre 32 utilizado en el asesinato. La mujer ha asegurado que lo adquirió a un toxicómano hace más de un año en un bar de Gijón, la ciudad en la que vivió durante el tiempo que su marido, el hasta hace poco responsable de la comisaría de Astorga, estuvo allí destinado como máximo responsable en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, nadie puede confirmar sus palabras. El supuesto vendedor murió hace meses y el establecimiento donde asegura que se realizó la transacción está cerrado desde hace tiempo. Además, la Policía no cree que Montserrat González supiera manejarse en el mercado negro para adquirir no sólo un arma, sino dos, ya que ha aparecido una pistola oculta en el piso de su hija. También hay dudas de que la consiguiera en Gijón, pese a que ella y su marido aún conservan en propiedad un piso y acuden habitualmente a la ciudad, según diversas fuentes.

La Policía rastrea las antenas de telefonía para saber dónde se encontraban antes, durante y después del crimen las tres detenidas por la muerte de Isabel Carrasco

Las dos armas localizadas tienen los números de serie borrados, lo que indica una procedencia ilegal, pero poco más se sabe sobre su procedencia. Lo que sí se conoce es que tras un primer análisis de los ordenadores intervenidos en el piso de Triana, donde Montserrat pasaba buena parte de la semana, se han encontrado consultas en internet a páginas de compraventa de armas. ¿Las adquirieron a través de la red? ¿Buscaban instrucciones para saber utilizarlas? ¿Adquirieron a la vez la munición? ¿Por qué dos armas? ¿Iba a participar alguien más en la 'ejecución' de Isabel Carrasco además de Montserrat González? ¿Qué contactos tenían en los bajos fondos las tres mujeres? ¿Realmente le costaron 1.000 euros cada una? ¿Intenta proteger a alguien con la versión del toxicómano?

Muchas dudas aún sobre las armas que se vieron acrecentadas cuando los policías que registraron la vivienda de Triana hallaron una importante cantidad de droga. En concreto, de marihuana. Los agentes descartan que por su volumen -se ha hablado desde medio kilo hasta kilo y medio de esta sustancia- fuera para autoconsumo, pero la joven insiste una y otra vez que el estupefaciente no es suyo y que alguien lo colocó en el trastero de su vivienda, el espacio independiente del piso donde fue hallada. Desde su entorno de amistades se niega también que ella traficara o que fumara "ni marihuana ni tabaco siquiera". Por ello los agentes han comenzado a analizar la denuncia que hace un tiempo presentó un vecino de Triana con el que ésta estaba enfrentado que recoge la sospecha de presencia de droga en esa pequeña habitación por el olor que despedía. Entonces, los agentes no dieron credibilidad a la denuncia. Ahora, es una incógnita más a aclarar en un caso con autora confesa, arma localizada y móvil esclarecido.


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