La presidenta andaluza utiliza a Eduardo Madina para conspirar contra el secretario general

La agenda de Susana Díaz: ganar imagen, acercarse a Felipe González y esperar la derrota de Sánchez

Los dos meses largos de calvario que ha pasado Susana Díaz en Andalucía antes de conseguir su investidura en cuarta votación, la han pasado una seria factura. Mientras pone en orden el patio andaluz, intentará recuperar la respiración ganando imagen y acercándose de nuevo a Felipe González, a la espera de que Pedro Sánchez se la pueda pegar frente a Mariano Rajoy en las elecciones generales previstas para noviembre.

Juan Marín, de Ciudadanos, felicita a Susana Díaz tras su investidura.
Juan Marín, de Ciudadanos, felicita a Susana Díaz tras su investidura. EFE

El escenario que Susana Díaz y su equipo de confianza preveían para después de las elecciones autonómicas y municipales, no se ha cumplido. El PSOE se ha salvado a duras penas de la catástrofe, va a recuperar los gobiernos de Castilla-La Mancha y Extremadura gracias a Podemos, podrá seguir gobernando en Asturias y, además, accederá a partir de este sábado a nuevos gobiernos municipales, entre ellos los de ciudades tan importantes como Valladolid, Alicante, Córdoba, Huelva y Sevilla. La debacle, pues, no ha llegado y a la presidenta andaluza no le queda más remedio que dar una tregua relativa a Pedro Sánchez hasta las elecciones generales mientras arregla su patio si no quiere arriesgarse a que los barones regionales que acaban de resucitar, Emiliano García-Page o Guillermo Fernández Vara entre ellos, la llamen al orden y abran la caja de los truenos en plena carrera hacia las legislativas.

La presidenta andaluza vaticinó una catástrofe para el PSOE que no se produjo el 24-M

Resignada a ver pasar otra oportunidad para dar el salto a Madrid, Susana Díaz ha iniciado ahora una campaña de imagen personal para recuperar los pelos que se ha dejado en la gatera después de permanecer durante más de dos meses en la cuneta, desde donde se la ha visto mendigar apoyos a Podemos, a Ciudadanos e, incluso, al PP, para garantizarse la presidencia de la Junta que, finalmente, le facilitó ayer la organización de Albert Rivera. Díaz se está asomando de nuevo a los medios de comunicación nacionales y también está intentando recobrar la sintonía que perdió con Felipe González desde que el expresidente dejó claro que había que acatar las tradiciones del partido y obedecer al secretario general, sin apostar por nuevas aventuras que cuestionen permanentemente el liderazgo en el partido.

Madina y Chacón, dos potentes antenas

Según fuentes socialistas, para aproximarse de nuevo a Felipe González, Susana Díaz está aprovechando las críticas que han despertado dentro del PSOE los pactos que Pedro Sánchez y algunos barones regionales han promovido con Podemos, los mismos que han servido en bandeja al PP la acusación a los socialistas de haberse entregado a la izquierda radical, abandonando el espacio de centro y el sentido de Estado. González y otros miembros de la vieja guardia del PSOE, entre ellos Alfonso Guerra, han dejado claro en público y en privado que o se gestionan con prudencia estos acuerdos o se puede perder la vocación de partido mayoritario y acabar siendo víctimas del abrazo del oso. El diputado vasco Eduardo Madina se hizo eco de estas opiniones durante la reunión del comité federal convocado por los socialistas una semana después de conocerse los resultados del 24 de mayo. Buena parte de los dirigentes regionales interpretaron que Susana Díaz está utilizando a Madina para sembrar cizañay desgastar a Pedro Sánchez, mientras ella permanece bien protegida desde la barrera andaluza. Este jueves se ha confirmado también que la exministra Carmen Chacón dará la batalla por ser la cabeza de lista del PSC a las elecciones generales, otra empalizada desde la que podrá vigilar de cerca el campo de maniobras que se abrirá en el PSOE después de las próximas elecciones generales. Madina y Chacón serán dos antenas muy potentes para la presidenta andaluza.

La comunicación de Susana Díaz con Pedro Sánchez está rota y ambos usan intermediarios para hablar

En el equipo del secretario general se siguen con preocupación los movimientos que puede hacer Susana Díaz tras conseguir su investidura, puesla comunicación directa con Pedro Sánchez está rotay se teme que pueda aprovechar la evolución de los acuerdos municipales y autonómicos firmados por el PSOE con Podemos y otras fuerzas afines para erosionarle. Díaz ha insistido estos días al valenciano Ximo Puig de los graves inconvenientes que pueden reportarle a él y a todo el partido un acuerdo con Compromís en la comunidad valenciana, recomendaciones que han tenido escaso éxito a la vista del acuerdo cerrado ayer entre estas fuerzas y Podemos para cerrar el paso a un nuevo Gobierno del PP en este territorio, a la espera de que hoy se conozca quien presidirá la Generalitat.


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