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Alarma en Interior tras duplicarse en dos años los suicidios en las cárceles

Un informe interno del Ministerio del Interior sobre mortalidad en Instituciones Penitenciarias revela el incremento de fallecimientos por suicidio entre las personas ingresadas en centros penitenciarios españoles. Entre 2011 y 2013, el número de muertes por esta causa se ha incrementado un 100%.

El aumento del número de suicidios en los centros penitenciarios tiene preocupado al Ministerio del Interior. Las alarmas saltaron hace algo más de un año, cuando Instituciones Penitenciarias se vio empujado a elaborar un Programa Marco de Prevención de Suicidios, que entró en vigor el pasado mes de marzo, con el fin de reforzar el antiguo Programa de Prevención de Suicidios (PPS) y realizar un nuevo análisis de las situaciones especiales que pueden llevar a los presos a suicidarse. En 2012 ya se produjo un repunte en el número de muertes por esta causa en las cárceles españolas, que se ha visto superado en 2013, según revela un informe interno de junio de 2014 al que ha tenido acceso Vozpópuli.

El informe epidemiológico sobre mortalidad en Instituciones Penitenciarias recopila datos de los cinco últimos años hasta 2013, año en el que tuvieron lugar 31 muertes cuya causa fue el suicidio (29 en centros penitenciarios y otras dos en las unidades de custodia del hospital de referencia), siendo el ahorcamiento el método utilizado en la inmensa mayoría de los casos. Una cifra que dobla la registrada en 2011, cuando se contabilizaron 15 fallecidos por esta circunstancia.

Según reza el documento, no existe diferencia estadística significativa entre la tasa de incidencia de 2013 (0,53 por mil internos) y la de 2012 (0,41 por mil internos). Sin embargo, y aunque dichas tasas son sensiblemente inferiores a las habituales en la Unión Europea, sí son superiores a las de la población general para estos grupos de edad (en torno a los 40 años). La razón por la que esto es así es que “en la población penitenciaria se concentran muchos de los factores de riesgo que la OMS asocia al suicidio, tales como ruptura de relaciones y aislamiento social, problemas jurídicos, nivel socioeconómico bajo, abuso de alcohol y drogas, trastornos mentales, enfermedades orgánicas graves que acorten la esperanza de vida…”.

El aumento de la tasa de suicidios en las cárceles españolas contrasta con la caída del número de fallecimientos en los últimos años a causa del VIH/SIDA o de una reacción adversa a las drogas, otras de las principales causas de mortalidad entre la población reclusa. De la tasa de 0,26 fallecidos por cada 1.000 internos en 2009 se ha pasado al 0,08 registrado en 2013 en el caso del SIDA (de 17 internos a 5); mientras que al hablar de sobredosis, el ratio de 0,93 correspondiente a 2009 descendió hasta el 0,44 del pasado año, cuando el número de fallecidos por este motivo casi se redujo a la mitad (de 47 en 2009 a 26 en 2013). En total, durante el año 2013 se notificaron al Registro de Fallecimientos en II.PP 162 muertes, con una tasa de mortalidad del 2,77 por mil internos, que permanece estable con respecto al año anterior (2,78).

Más vigilancia y más factores de riesgo

Ante este panorama, en 2013 se creó una comisión de seguimiento y evaluación de los suicidios acontecidos en el ámbito de Instituciones Penitenciarias en los últimos años. Con el nuevo programa se han intensificado la vigilancia de los factores de riesgo así como las posibles situaciones que pueden llegar a desencadenar la conducta suicida desde el mismo momento del ingreso del interno para poder “detectar los riesgos lo antes posible y coordinar la puesta en marcha de una serie de actuaciones multidisciplinares tendentes a evitar la conducta suicida”. Dentro de este plan de detección precoz se incluyen cursos básicos de 20 horas sobre primeros auxilios y psicología a los llamados internos de confianza que acompañan en todo momento a los internos incluidos en el PPS.

Asimismo, Interior elevó de 7 a 12 las denominadas “situaciones especiales de riesgo”. Además de tener en cuenta el impacto psicológico que puede tener en el preso la detención y el encarcelamiento, la pérdida de los lazos familiares y del medio social, la "reducción a un género de vida penitenciario", el padecer alguna enfermedad mental o el abuso de las drogas, se han incluido en primer lugar las situaciones que tienen que ver con los momentos en las prisiones, como fines de semana en los que hay menos funcionarios trabajando o periodos vacacionales cuando hay menos actividades para los internos. También se tienen en cuenta las condiciones relacionadas con el régimen penitenciario del reo, sus circunstancias personales, y las situaciones asociadas al delito cometido y al impacto mediático del caso, ya que pueden llevar a la estigmatización de los presos -sobre todo violadores y condenados por violencia de género- durante su vida entre rejas y tras la excarcelación.

Aumentan los suicidios mientras disminuyen los reclusos

El pasado mes de marzo, coincidiendo con puesta en marcha del nuevo Programa Marco de Prevención de Suicidios, la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, envió a Instituciones Penitenciarias su informe anual en el que alertaba de estos casos en las prisiones. Becerril destacaba que, en el último año con datos registrados, -correspondientes a 2012 en ese momento-, se había producido la misma cifra de suicidios, pero “con la particularidad de que la población penitenciaria ha disminuido”. Los datos de Prisiones así lo demuestran: en septiembre 2011 había 71.603 presos en las cárceles españolas, mientras la cifra se redujo hasta los 67.950 internos en 2013 y los 65.756 contabilizados en el mismo mes de 2014.


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