El choque con el Estado fragmenta a CiU, PSC e Iniciativa

ERC presume de haber dejado como un erial al resto de los partidos catalanes, gracias al proceso soberanista

Nada que perder y todo que ganar. Con este ánimo se vive en la dirección de Esquerra Republicana la evolución del proceso soberanista en Cataluña, después de observar la fractura interna que ha abierto en formaciones como CiU y el PSC y la que pronto se conocerá también en las filas de Iniciativa.

De la potencia política con la que los republicanos encaran el trayecto hasta las próximas elecciones autonómicas en Cataluña da buena muestra su voluntad de medir fuerzas por separado con CiU en los comicios europeos de mayo, al haber rechazado ir en una candidatura conjunta. Su alternativa ha consistido en  negociar un matrimonio de conveniencia con el Bloque Nacionalista Gallego y la Candidatura de Unidad Popular (CUP). ERC no es solo uno de los principales motores del proceso soberanista sino que también es la única fuerza catalana en la que reina una cierta armonía, circunstancia que no ha sido ajena a su desinterés en aceptar la oferta de Artur Mas de entrar en su Gobierno.

ERC prefiere ir a las europeas junto al BNG y la CUP para medirse electoralmente con CiU

Tal y como se ven las cosas en ERC, rige el principio de nada que perder y todo que ganar. Desde que Artur Mas abanderó el plan secesionista, CiU no ha dejado de desangrarse en las urnas. Contra muchos pronósticos, en noviembre de 2012, después de una fastuosa Diada, se dejó 12 escaños, 11 de los cuales se los regaló a Oriol Junqueras (ERC). El fiasco nacionalista no acabó ahí. Con posterioridad, la distancia entre Mas y Josep Antoni Durán i Lleida ha ido creciendo, hasta el punto de que los políticos mejor informados en Cataluña dan por hecha la ruptura entre Convergencia y Unió en cuanto el frente soberanista coloque la independencia como el eje exclusivo de su programa electoral. “Tenemos claro que nosotros no vamos a participar en esta excursión porque una cosa es apoyar el derecho de los catalanes a ser consultados y otra muy diferente hacer campaña a favor de la independencia”, aseguran fuentes de Unió.

Los republicanos dan por hecha la ruptura formal del socialismo catalán y la creación por los críticos de un nuevo partido

La ruptura de la coalición nacionalista, de hecho, se hubiera producido ya si ERC hubiera aceptado la oferta de Mas de ir juntos a las elecciones europeas con el plan soberanista como bandera. Durán se lo dejó claro a Mas en una conversación reciente: si quería romper a CiU no tenía más que echarse en brazos de ERC en los comicios de mayo. Finalmente, no ha sido así.

En el buen ánimo de los republicanos de Oriol Junqueras pesa también la fractura interna dentro del Partido Socialista de Cataluña (PSC). Los diputados de ERC que trabajan en el Congreso dan por descontado que el sector crítico del socialismo catalán acabará por crear otro partido, aunque opinan que las distintas sensibilidades que se reflejan también dentro de este colectivo minarán sus posibilidades electorales. Desde que Pere Navarro se subió al timón del PSC no ha parado la sangría de votos ni tampoco la división de sus dirigentes, con un goteo casi permanente de bajas en su ejecutiva. Entre separarse del PSOE o partirse a sí mismo, el PSC ha optado por esto último con la intención de recuperar el espacio electoral que ha ido ganando Ciudadanos y una pequeña parte del PP en los últimos años. Y de paso, con el propósito añadido de conciliar con Alfredo Pérez Rubalcaba y la mayoría de los ‘barones’ territoriales.

Iniciativa puerde partirse en dos cuando Mas convoque unas elecciones con el soberanismo como eje exclusivo de su programa

Otro desgarro interno a la vista se vislumbra por parte de los republicanos en Iniciativa, dividida entre quienes creen que no tenían más remedio que apoyar el referéndum soberanista pero no prevén dar pasos a favor de la independencia, como es el caso del exdiputado nacional Joan Herrera, y quienes comulgan con los mismos objetivos que Convergencia y ERC. Esta ruptura no llegará antes de que queden taponadas todas las vías legales para celebrar la consulta y Mas y Junqueras pacten, sin un calendario por ahora definido, la celebración de elecciones con la secesión como bandera.

En la dirección de ERC se maneja con cautela la fractura que se está produciendo en el resto de fuerzas políticas catalanas, pero en privado se presume de ello sin perder de vista los réditos electorales que puede volver a reportarle en las urnas, con independencia de la velocidad que tome el proceso soberanista.


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