EL FINAL DE LA INVESTIGACIÓN DEL 'CASO NÓOS'

Castro esgrime un 'email' sobre la Visa Oro de la infanta para apuntalar las acusaciones contra ella

El auto del juez recoge como pruebas sólo el contenido dos de los célebres correos electrónicos que convulsionaron la causa y una referencia más "a cientos" de estos mensajes. Uno de ellos es el de la solicitud de una tarjeta de crédito para Cristina de Borbón.

Imagen de archivo del juez José Castro, a su salida de los Juzgados de Palma.
Imagen de archivo del juez José Castro, a su salida de los Juzgados de Palma. EFE

De los cientos de correos electrónicos que en los últimos meses se han incorporado al sumario del 'caso Nóos', sólo dos han sido finalmente esgrimidos por el juez José Castro en el extenso auto con el que este miércoles ha decidido mantener la imputación a una quincena de personas, entre ellos Iñaki Urdangarín y su esposa, la infanta Cristina. El primero se refiere a la participación encubierta del cuñado del Rey en la Fundación Deporte, Cultura e Integración para seguir con el 'negocio' del Instituto Nóos tras tener que dejar éste por indicación de la Casa Real. El segundo es el que intercambiaron uno de los empleados de Iñaki Urdangarin con el BBVA para pedir que se eliminara la identidad de la hermana del rey de la correspondencia que la entidad financiera remitía sobre la tarjeta de crédito Visa Oro que ésta tenía a su nombre con cargo a las cuentas de Aizoon SL, la empresa que compartía al 50% con su marido.

Castro considera que la tarjeta de crédito es una pueba más de "la realidad documental" que contradice le versión que ofreció la infanta en su declaración ante él

El magistrado menciona expresamente dicho mensaje como prueba clave de que Cristina de Borbón supuestamente conocía el origen ilícito de los fondos de los que se nutría la mercantil del matrimonio y de que, pese a ello, los utilizó para realizar compras personales que luego la pareja se desgravaba en el Impuesto de Sociedades irregularmente. El correo electrónico fue enviado en octubre de 2006 por el gerente del Instituto Nóos a la entidad financiera para que ésta eliminara el nombre de la hermana del rey de la correspondencia referida a la tarjeta de crédito y, en opinión, del magistrado, demuestra que el supuesto desinterés de la infanta sobre las cuentas de Aizoon era "deliberado". Este 'email', que se incorporó a la causa el pasado 2 de septiembre de la mano del socio de Urdangarín, Diego Torres, es para Castro parte importante de "la realidad documental que consta en la causa" y que contradice abiertamente la versión que Cristina de Borbón ofreció para exculparse cuando declaró ante él.

En concreto, introduce este 'email' en el punto noveno de su escrito, en el que pretende demostrar que "hay sobrados indicios de que Doña Cristina de Borbón y Grecia ha intervenido, de una parte, lucrándose en su propio beneficio y, de otra, facilitando los medios para que lo hiciera su marido mediante la colaboración silenciosa". Así, el magistrado detalla siete sentencias del Tribunal Supremo y otras instancias judiciales para concluir que "es doctrina generalizada la inexigibilidad del dolo directo siendo suficiente con el eventual" para concluir que existe la responsabilidad de una persona en los delitos de la empresa de la que tuviera una participación relevante aunque sobre el papel no participara en el día a día de la misma.

"Deliberadamente desatendida"

En este sentido, el juez señala que "conviene no perder de vista" que la propia Cristina de Borbón "intervino de manera también directa" en la contratación irregular del personal para su servicio doméstico a los que se inscribió como empleados de Aizoon SL y que realizó "innumerables" gastos personales que finalmente eran cargados en la cuenta de la empresa y, por consiguiente, desgravados en el Impuesto de Sociedades. En este punto, reproduce literalmente el correo remitido por el empleado de Urdangarín a la empleada del BBVA como prueba evidente de que la hija del rey tuvo una actitud "deliberadamente desatendida" de los movimientos de la cuenta de Aizoon donde se cargaban dichos pagos.

Este mismo 'email' ya fue utilizado por el juez en el auto de enero en el que imputaba por segunda vez a la hermana del Rey. Entonces lo hizo por partida doble

Éste argumento, y también el correo electrónico, ya fue utilizado por el magistrado de manera casi literal en el auto del pasado mes de enero en el que imputó por segunda vez a la infanta y que fue el que llevó a Cristina de Borbón a declarar ante él. Entonces, Castro también consideró que dichos mensajes sobre la Visa Oro de la hermana del rey demostraban que ésta no podía ignorar el uso que de esta sociedad hacía su marido y, sobre todo, que parte de los fondos obtenidos por el Instituto Nóos de los gobiernos balear y valenciano era desviado a la mercantil que compartía la pareja. Como demostración de que la Infanta estaba al tanto de todo ello destaca los numerosos pagos "estrictamente personales" que los Duques realizaron con las tarjetas de crédito que tenían ligadas a las cuentas de la mercantil.

En su momento, la defensa de Iñaki Urdangarin quiso quitar relevancia a estos cargos realizados por la Infanta con dicha Visa con un escrito remitido al juzgado en el que calificaba los mismos de "ridículos". De hecho, la hija del Rey cargó a su Visa en Aizoon desde la compra de una canción en i-Tunes (0,79 céntimos) hasta un disco (7,99 euros), pasando por artículos de papelería (32,70 euros), cenas en restaurantes de Barcelona (El Jardí de l'Abadessa, 108,25 euros), peajes de autopista (15,90 euros) y habitaciones de hotel en Baleares (352 euros).Cantidades pequeñas que, sin embargo, tienen una gran relevancia para el juez, ya que considera que las mismas constituyen un nuevo indicio de que la Infanta disponía del dinero de la empresa de la misma manera que lo hacía su marido, lo que sugiere que pudo conocer el origen supuestamente ilícito del dinero con el que se pagaban las compras que hacía con dicha tarjeta de crédito.

El segundo 'email' citado

El otro correo electrónico citado expresamente por el juez Castro en el auto no hace referencia a la hermana del rey, pero sí a su marido. Castro lo cita en el apartado de su escrito en el que detalla el nacimiento de la Fundación Deporte, Cultura e Integración, la última 'pantalla' que creó Iñaki Urdangarín para continuar con sus negocios. El juez considera que este 'email, remitido al propio duque de Palma desmonta completamente la coartada de éste para desligarse del nuevo proyecto empresarial. En este documento, el empleado enfatiza que el duque de Palma era el "alma mater del asunto" y le propone "colgar retrospectivamente en la web de la Fundación una serie de noticias falsas para dar la apariencia de que el señor Urdangarían era 'uno entre tanto aunque a la larga te hayamos nombrado primus inter pares. De esta manera dejas de aparecer como impulsor y nadie puede decir que ésta es la fundación de Iñaki", reproduce literalmente el escrito del juez.

Castro no vuelve a mencionar en el auto de este miércoles ningún otro correo electrónico expresamente, aunque si hace una referencia genérica a otros "centenares". Lo hace al detallar el complejo mecanismo utilizado por las empresas de la trama para reducirse mútuamente las bases imponibles del Impuesto de Sociedades. "Para ello se urdió un sistema de cruce de facturaciones para que los tipos impositivos de cada una de ellas quedaran a ser posible bajo mínimos". Como prueba de ello, asegura que "se han incorporado a la causa centenares de correos electrónicos entre los propios implicados o entre éstos y terceras personas que ponen de manifiesto esas inevitables conclusiones". De este modo, las 'bombas atómicas' anunciadas por Diego Torres quizá no hayan sido tales, pero desde luego han terminado tocando la línea de flotación de Cristina de Borbón y su marido.


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